Un total de 770 trabajadores y trabajadoras fallecieron en accidente laboral en los once primeros meses del año pasado, 121 más que en igual periodo de 2021, lo que en términos relativos implica un aumento del 18,6%, según datos provisionales del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Una autentica lacra de la que es responsable la patronal, la cual por maximizar sus beneficios recorta en las medidas de prevención y protección de los trabajadores y las trabajadoras, dejando como resultado cientos de vidas segadas como consecuencia de la avaricia de los patrones.
Del primer balance de accidentes mortales del año pasado, al que aún faltan por incorporar las víctimas del mes de diciembre, 634 lo fueron en la jornada de trabajo, 103 más, –un incremento del 19,4%-, mientras que 136 fueron en desplazamientos al trabajo, los denominados «in itinere», 18 más que en el mismo periodo del año anterior, es decir, un repunte del 15,3%.
Los accidentes graves en jornada de trabajo sumaron 3.533, un 3,2% más que en los once primeros meses de 2021, mientras que los siniestros ‘in itínere’ de carácter grave aumentaron un 5,7%, con un total de 836 accidentes. Por sectores, los servicios acapararon el mayor número de accidentes mortales en jornada de trabajo con 299, aunque el mayor incremento fue para la agricultura con 87 fallecidos, 40 más que en el mismo periodo de 2021, un aumento del 85,1%.







