Francia ha vivido este martes su segunda jornada de huelgas contra el plan del presidente, Emmanuel Macron, para reformar las pensiones y pasar de los 62 hasta los 64 años la edad de jubilación y aumentar de 42 a 43 años de cotización para acceder a la pensión completa. Las calles del país galo se han convertido en un clamor popular contra las políticas neoliberales que pretenden retroceder en derechos a la clase trabajadora.

Durante la jornada los sectores ferroviario, petrolero y educativo han realizado importantes paros y se han llevado a cabo 240 marchas en todo el país. Según los dos principales sindicatos franceses, la participación en las protestas ha superado a la del pasado 19 de enero, cuando se celebró la primera gran jornada de manifestaciones contra esta impopular medida.

La Confederación General del Trabajo (en francés: Confédération Général du Travail) ha estimado que a las manifestaciones han acudido 2,8 millones de personas a protestar. La de París fue la mayor protesta con una asistencia estimada de medio millón de manifestantes. El objetivo de los sindicatos es, como en 1995, durante la presidencia del conservador Jacques Chirac, lograr que la presión social sea tal que impida la puesta en marcha de la reforma.

Philippe Martínez, líder del sindicato CGT indicó durante la manifestación en la capital que «la primera ministra empezó diciendo que esta es una reforma sobre Justicia social. Pueden darse cuenta que ya no escuchamos eso. Ahora dicen que es indispensable. Bueno, la respuesta es tomarnos las calles«. El líder sindical añadió que «cuando sabemos lo que se siente trabajar, cuando trabajamos en la industria textil, en alimentos, en agricultura, en hospitales, sabemos que quienes nos piden trabajar dos años más, no conocen la realidad de trabajar«.

Además los sindicatos franceses han anunciado que no es la primera y tampoco será la última protesta. Ese ha sido uno de los mensajes clave de los trabajadores franceses en esta segunda jornada de paro nacional contra la reforma a las pensiones este 31 de enero. De hecho, ya planean volver a las calles de toda Francia el próximo 7 y 11 de febrero.