Ante la barahúnda, la manipulación realizada por la oposición política y la mayoría de la los medios de comunicación y la dificultad para poder razonar sosegadamente sobre la Ley del sí es sí, el ex Fiscal y ex Magistrado del Tribunal Supremo, José Antonio Martín Pallín, se traslada ficticiamente a otro país, y se introduce, también imaginariamente, en un seminario de la Facultad de Derecho en la Universidad de Roma, donde imparte clases un amigo suyo. Nos lleva a ese viaje en su artículo La ley del solo sí es sí, analizada desde la distancia difundido hoy en Público
Allí explica al alumnado los antecedentes históricos de los delitos contra la libertad sexual en España. Cuenta la sorpresa manifestada por dichos alumnos al enterarse de que durante muchos años en España el bien jurídico protegido no era la libertad y la capacidad de autodeterminación de la mujer, sino su honestidad; y en esa línea, violar a una prostituta no era delito.
Y les cuenta cómo todo eso ha cambiado radicalmente con la Ley del sí es sí. Esta ley, siguiendo las recomendaciones del Convenio de Estambul, elimina la distinción entre agresión y abuso sexual, considerándose agresiones sexuales todas aquellas conductas que atenten contra la libertad sexual sin el consentimiento de otra persona. “Unánimemente, admitían que la consecuencia lógica de la integración de todas las actividades delictivas contra la libertad sexual, bajo el único término de agresión sexual, hacía necesario rebajar los mínimos de algunas penas para que los jueces pudiesen disponer de una horquilla más amplia para individualizarlas en cada caso concreto”. Y que eso no iba a afectar a las penas más graves.
El conflicto se ha originado, según Martín Pallín, por la falta de información sobre las consecuencias de la inexorable necesidad de modificar el sistema. Las derechas han aprovechado esos resquicios para atacar la ley, y de paso a la ministra de Igualdad, y al presidente del gobierno, y algunos, ya puestos en faena, exigir dimisiones y hasta adelanto electoral.







