De la protesta a la acampada: la vivienda encara su día clave con la calle pendiente del decreto

La movilización que comenzó el sábado tras el desahucio de Maricarmen se extiende por distintas ciudades mientras Sol prepara su tercera noche y las organizaciones miden fuerzas antes de decidir sus próximos pasos
Plano general de la acampada en Sol. Fuente: Olmo Calvo (X: @OlmoCalvo)

La protesta por la vivienda llega a su primera gran encrucijada. Lo que comenzó el sábado con una multitudinaria manifestación en Madrid contra el desahucio de Maricarmen ha desembocado en una acampada que encara este lunes su tercera noche en la Puerta del Sol, mientras las movilizaciones se extienden a otras ciudades y todas las miradas se dirigen al Consejo de Ministros de este martes, cuando el Gobierno prevé aprobar un real decreto sobre vivienda.

Más de 300 tiendas de campaña ocupan ya la plaza madrileña. Los primeros acampados pasaron la noche del sábado al domingo y han decidido mantener la protesta pese al descenso de las temperaturas y al pronóstico de lluvia. El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, impulsor de la iniciativa, ha advertido de que la movilización continuará si el decreto no recoge sus principales reivindicaciones, entre ellas los contratos indefinidos de alquiler y la suspensión de los desahucios cuando no exista una alternativa habitacional.

El propio Gobierno ha situado el martes como fecha de referencia. Pedro Sánchez aseguró el domingo que el Ejecutivo trabaja «contra reloj» para llevar el real decreto al Consejo de Ministros y pidió a los grupos parlamentarios un último esfuerzo para lograr después su convalidación en el Congreso. La aprobación del texto no cerrará, sin embargo, la discusión: las organizaciones de inquilinas han convertido precisamente su contenido en el punto alrededor del cual decidirán cómo continúa la movilización.

Sol se organiza para aguantar

La acampada ha ido adquiriendo durante el fin de semana una estructura propia. En el centro de la plaza se ha instalado una cocina popular y un centro logístico desde el que se distribuyen agua y comida. Organizaciones y particulares han ido aportando alimentos, bebidas y otros materiales para quienes permanecen en Sol, mientras el espacio se convierte también en un punto de encuentro para quienes se acercan a apoyar la protesta.

La permanencia no se ha limitado a montar las tiendas y pasar la noche. Durante el domingo se organizaron distintas actividades para mantener viva la acampada a lo largo del día, entre ellas sesiones de yoga y actuaciones musicales y conciertos. La plaza ha funcionado así como un espacio de convivencia y organización además de como escenario de protesta, con centenares de personas participando en las actividades y coreando consignas como «quiero una casa, no una estafa» o «rentistas culpables, gobiernos responsables».

El mensaje de los organizadores es que la acampada no responde únicamente a la aprobación de una medida concreta. Valeria Racu, portavoz del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, defendió que el decreto sería «la primera piedra» para avanzar hacia el objetivo de acabar con lo que calificó como «el negocio de la vivienda». Desde el sindicato también han advertido de que, si el Ejecutivo no incorpora sus demandas, están dispuestos a mantener y escalar la protesta.

La propia Maricarmen, que permanece ingresada después del desahucio, ha enviado un mensaje de apoyo a quienes continúan en Sol: «¡Luchad! ¡Defended lo que es vuestro!». Su caso sigue siendo el origen inmediato de una movilización que ha ido adquiriendo una dimensión más amplia y que ahora pretende convertir el conflicto por una vivienda estable en una reivindicación colectiva.

De Madrid al resto del Estado

La movilización también ha comenzado a trasladarse fuera de Madrid. Para este lunes se han convocado concentraciones y manifestaciones en diferentes ciudades, con la participación de sindicatos y organizaciones de inquilinas de Asturias, Cataluña, Murcia, Sevilla, Málaga, Cádiz y Zaragoza.

El objetivo común es respaldar las reivindicaciones ante la llegada del decreto al Consejo de Ministros, pero las movilizaciones territoriales no han establecido una hoja de ruta cerrada sobre lo que sucederá después. A diferencia de Madrid, donde la acampada ya está en marcha y sus promotores han anunciado su voluntad de prolongarla si consideran insuficiente la respuesta del Gobierno, en otras ciudades las organizaciones han optado por mantener abiertas las posibilidades.

Las concentraciones de estas horas servirán también para medir la capacidad de movilización y comprobar qué respuesta reciben las convocatorias. A partir de ahí, las organizaciones decidirán cómo continuar. No existe, por tanto, una directriz general que establezca de antemano si habrá nuevas acampadas, ocupaciones de plazas o simplemente nuevas concentraciones: la intención es observar cómo se desarrolla la jornada, evaluar la fuerza alcanzada y tomar decisiones en función de los acontecimientos.

En València, por ejemplo, cientos de personas ya se concentraron el domingo en la plaza del Ayuntamiento en apoyo a Maricarmen y a la acampada de Madrid. El Sindicat de Llogateres convocó el encuentro bajo el lema «ocupar la plaça per totes les MariCarmen» y planteó las 48 horas previas al martes como un momento clave para explicar y discutir las medidas que reclama al Gobierno.

También en Barcelona se ha convocado para este lunes una movilización frente al lugar donde Pedro Sánchez participará en un acto. El Sindicat de Llogateres de Catalunya reclama que el decreto incluya la posibilidad de contratos indefinidos, una de las reivindicaciones que ha adquirido mayor peso en las protestas.

La extensión territorial de las protestas convierte así este lunes en una jornada de transición: Madrid mantiene una acampada que ya ha demostrado capacidad para prolongarse durante varias noches y otras ciudades salen a la calle para comprobar qué fuerza puede alcanzar el movimiento más allá de la capital.

El martes, primer punto de inflexión

La respuesta del Gobierno será el elemento que determine el siguiente capítulo. El Sindicato de Inquilinas de Madrid ya ha dejado claro que no considera suficiente cualquier decreto y reclama que incluya contratos indefinidos o mecanismos de renovación que eviten situaciones como la sufrida por Maricarmen. En caso contrario, sus portavoces han anunciado que mantendrán la desobediencia y que estudiarán nuevas formas de presión.

La presión política también ha aumentado durante las últimas horas. Yolanda Díaz ha advertido de que a Sumar no le sirve «cualquier real decreto» y ha reclamado que la norma actúe sobre los fondos de inversión. En paralelo, las negociaciones parlamentarias serán determinantes para la convalidación posterior del texto: Junts y PNV resultan necesarios para que el Gobierno pueda sacarlo adelante en el Congreso y han planteado sus propias condiciones.

Desde el PCE, Enrique Santiago ha respaldado públicamente la movilización y ha señalado que el martes se aprobará el llamado «Decreto Maricarmen». Antonio Maíllo, por su parte, ha defendido que la movilización estatal marca el rumbo y que la presión en la calle debe traducirse en una norma.

Mientras tanto, en Sol la consigna es aguantar. La segunda noche ya quedó atrás y la tercera se presenta con peores condiciones meteorológicas, pero también con una infraestructura de apoyo que ha ido creciendo alrededor de las tiendas: comida, bebida, actividades, música y personas que se acercan durante el día para participar o mostrar su respaldo.

El Ayuntamiento de Madrid ha pedido a la Delegación del Gobierno que «reponga cuanto antes» la normalidad en la Puerta del Sol y ha expresado su «sorpresa» e «indignación» por la permanencia de la acampada. El Consistorio responsabiliza a la Delegación de haber permitido que se instalara.

La cuestión ahora es cuánto durará la protesta y hasta dónde puede crecer. El movimiento ha pasado en apenas tres días de una manifestación convocada por el desahucio de una mujer de 87 años a una acampada con cientos de personas en Madrid y movilizaciones en distintas ciudades. Este lunes servirá para comprobar si esa extensión se consolida y qué capacidad tiene para sostenerse.

El martes llegará la primera respuesta. Si el decreto satisface las principales demandas, el movimiento tendrá que decidir cómo acompañar su aprobación y su posterior tramitación parlamentaria. Si no lo hace, los organizadores de Sol ya han avisado de que no consideran que la movilización haya terminado. Y en el resto del país, las concentraciones de estas horas habrán servido para comprobar qué fuerza hay en la calle y qué pasos pueden darse a continuación.

La protesta, por tanto, todavía no tiene un desenlace escrito: la tercera noche de acampada llega antes que el decreto y las concentraciones de este lunes servirán para saber qué queda en pie cuando llegue el martes.

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