Este jueves se hla observado una huelga general en la Jerusalén Oriental ocupada tras la mortífera incursión israelí en Nablús, que causó la muerte de al menos 11 palestinos y decenas de heridos. La huelga también ha sido secundada en otras ciudades de la Cisjordania ocupada, incluida Ramala, donde tiene su sede la Autoridad Palestina, controlada por Al Fatah. La huelga paralizó el transporte público y los servicios en Cisjordania. También cerraron comercios, escuelas y universidades.
A primera hora del jueves, la policía israelí informó de que guardias de seguridad del asentamiento ilegal de Ma’ale Adumim, cerca de Jerusalén Este, dispararon a una mujer palestina después de que se acercara a la entrada del asentamiento «armada con un cuchillo».
Tras el ataque de Nablús, el secretario general de la OLP, Hussein al-Sheikh, declaró que la «dirección palestina» ha decidido acudir al Consejo de Seguridad de la ONU «para solicitar protección internacional para nuestro pueblo palestino ante los continuos crímenes de la ocupación israelí.»
El ejército israelí declaró haber atacado un «emplazamiento de fabricación de armas y un complejo militar» en el centro y norte de Gaza, pertenecientes a Hamás, en respuesta a seis cohetes lanzados desde la Franja hacia Askalan y otras zonas. El hecho provocó que Tor Wennesland, Coordinador Especial de las Naciones Unidas para Oriente Medio, viajara a Gaza para reunirse con funcionarios con el fin de aliviar las tensiones.
El ejército israelí declaró que militantes palestinos habían disparado seis cohetes y dos misiles antiaéreos desde la Franja de Gaza hacia el sur del país a primera hora del jueves. Las defensas aéreas interceptaron cinco de los cohetes, uno de los cuales cayó en un campo abierto, según el ejército. Los misiles no alcanzaron sus objetivos. Los ataques no fueron reivindicados inmediatamente por grupos militantes palestinos.
Asimismo, este jueves por la mañana, la fiscalía israelí presentó cargos contra Basel Al-Zalabani, un niño palestino de 13 años por el presunto asesinato de un agente de policía israelí la semana pasada en el puesto de control militar del campo de refugiados de Shuafat. En realidad el policía murió a causa de los disparos de su compañero, que entró en pánico al intentar abatir al niño atacante e impactó al policía herido.







