Vuelvo al terreno de la memoria para recordar a aquellos héroes que dieron su vida por la libertad. Uno de ellos, muy popular durante la República, hoy casi olvidado, y ejemplo para estos tiempos de búsqueda de la unidad popular, es el italiano Nino Nanetti, arquitecto del frente antifascista en Bolonia. Aunque algo que se le escapó al franquismo nos permitía evocar clandestinamente al joven comunista italiano: en Pozuelo, en la posguerra, se construyó un palacete, un hotelito como se decía entonces, que ostentó el nombre de “Casa Nino Nanetti” hasta que se derribó en 1979, porque, al parecer, así se llamaba el italiano que lo edificó. Dentro de este palacete, como dando otra vuelta de tuerca irónica a la historia, Manuel Gutiérrez Aragón rodó su película “Camada negra”.
Nuestro Nino Nanetti nace en Bolonia en 1906. En 1924 y 1925 cae herido varias veces en enfrentamientos con los fascistas en Bolonia. En junio de 1927 es detenido y confinado en la isla de Lipari, donde permanece hasta febrero de 1930, coincidiendo allí con Antonio Gramsci. En 1931 escapa a Francia para evitar otro arresto. Cuando se lanza el llamamiento para formar las Brigadas Internacionales, Nino acude de inmediato. Participa en la defensa de Madrid, en la batalla de Guadalajara. En el combate se destacan sus cualidades militares y organizativas, por las que es puesto al mando de varias unidades, de la 35 Brigada mixta, y luego de la 12 División, compuesta de 3 Brigadas con 12 batallones cada una, más un regimiento de caballería, dos trenes blindados y un batallón de ingenieros. En total son más de 10.000 soldados a sus órdenes.
En la primavera de 1937 refuerza la dirección del ejército en Euskadi. Cuando en junio de 1937 es herido Manuel Cristóbal Errandonea, que comanda la VI Brigada mixta, formada por 4 batallones: “Rosa Luxemburgo”, “UGT nº13”, “Amuategui”, y “Rebelión de la Sal”, se le entrega a Nino Nanetti el mando de los cuatro batallones. Tras la caída de Bilbao, al reestructurarse las unidades en retirada, le es confiado el mando de la 2ª División Vasca, siendo herido el 16 de junio en el bombardeo franquista del cuartel general republicano en Zalla. Es evacuado al hospital de Santander, donde muere el 21 de julio de 1937.
Mejor que yo, nos habla de él la célebre revolucionaria italiana Teresa Noce.
“No recuerdo la fecha en que llegaron las noticias de la muerte de Nino Nanetti, que cayó en el frente de Bilbao. Sólo recuerdo mi llanto desesperado boca abajo en la cama. Porque Nanetti, además de ser un compañero, era un amigo querido al que quería como a un hermano. Y como había sucedido muchos años antes con la muerte de mi hermano, repetí que Nino no debía ni podía morir. Era demasiado joven, demasiado bueno, demasiado bello.
Nino tenía 31 años, pero la suya había sido la vida de un luchador proletario, un comunista. Si esa corta vida tuvo el encanto cautivador de las vidas aventureras y heroicas fue porque había sabido, en un corto período de tiempo, transformarse de un trabajador mecánico en un líder comunista, en un comandante militar, yendo de la fábrica a la academia, cruzando ilegalmente las fronteras de media Europa, de Italia a la Unión Soviética, de Francia a España.
En su fábrica había jóvenes socialistas, comunistas, católicos y sin partido. Nino, comprendió la necesidad de unir a las fuerzas antifascistas y organizó el frente unificado juvenil comunista-socialista-católico de Bolonia
A los 16 años de edad, el joven trabajador boloñés, desafiando a las escuadras fascistas, se había unido a la juventud socialista de su ciudad. En su fábrica, además de los jóvenes socialistas, son muy activos los comunistas, los jóvenes sin partido, los católicos. En las luchas y discusiones apareció con claridad un problema en la conciencia de Nino, la necesidad de unir a las fuerzas antifascistas, y se convirtió en el organizador del frente unificado juvenil comunista-socialista-católico de Bolonia. Viajó a la URSS junto a jóvenes italianos de diversas corrientes antifascistas. Regresó fortalecido política e ideológicamente, pero para evitar el arresto abandonó Bolonia. Se fue a Génova, donde fue detenido y confinado a Lipari. Después de los años de confinamiento, reanudó su actividad antifascista clandestina, ya como miembro de la Juventud Comunista, pero era demasiado conocido y debió exiliarse.
El 18 de julio de 1936 Nanetti estaba en Toulouse. Y Toulouse estaba demasiado cerca de España para que Nino pudiera resistir la llamada de la lucha abierta contra el fascismo. El 19 de julio cruzó la frontera. El primero de un gran contingente de voluntarios antifascistas para combatir junto al pueblo español. Inmediatamente corrió al frente como un simple miliciano.
Cuando la situación empeoró en Bizkaia, Nino solicitó ser enviado allí de inmediato. Conservar Bilbao era de suma importancia para la suerte de la República. La petición de Nanetti fue aceptada y el joven comandante parte para la que sería su última misión. Como proletario y como comunista estaba listo para la lucha y para la muerte. Para la lucha que lo esperaba cruel y mortal, para la muerte que iba a golpearlo a los 31 años, después de un mes de terrible sufrimiento”.








