El día 30 de junio, víspera del comienzo del Tour de France en Bilbao, se presenta en la sala de la calle San Jerónimo de la Biblioteca Central de Donostia, a las 19 horas, y dentro de la programación de la Feria del Libro de la ciudad A rueda, el libro de nuestro compañero y columnista de Mundo Obrero, Miguel Usabiaga, que reúne las crónicas de ciclismo que ha escrito entre 2020 y 2023 en el diario Noticias de Gipuzkoa. La obra da continuidad a Maillot rojo, publicado hace dos años, en el que se recogían sus artículos anteriores.

Se trata, sin duda, de artículos sobre ciclismo pero que trascienden a la mera crónica deportiva, pues Usabiaga, aprovechando que el ciclismo recorre largas distancias, atravesando lugares en los que sucedieron acontecimientos históricos, nos cuenta historias encerradas en los sitios por donde circulan las carreras, y que son insuficientemente conocidas. En sus crónicas nos habla de personajes y hechos ligados a esos lugares, y que no debemos olvidar. Por eso no es extraño encontrarnos en sus letras con Italo Calvino, cuando escribe sobre la Milán-San Remo; con Federico García Lorca, cuando la etapa de la Vuelta recorre el fatídico barranco de Viznar; con Engels, cuando nos cuenta la historia de la escuela ciclista de Manchester; con nuestro camarada Francisco Boix, fotógrafo del Tour para L´Humanité tras ser liberado de los campos nazis; o con Antonio Gramsci, un ejemplo de resistencia en la adversidad. De esa manera convierte al ciclismo en un escenario cultural, poético, social, histórico, y político.

El recurso a los elementos culturales en la crónica deportiva goza de buena reputación en los últimos tiempos, y lo encontramos en la pluma de varios periodistas de ciclismo o de otros deportes. Lo que diferencia los artículos de Miguel Usabiaga de esta moda, es su compromiso. Nos traslada esas historias no como un adorno cultural, sino desde las entrañas de la verdad, desde la necesidad de dar a conocer lo olvidado y, sin embargo, tan necesario, tomando partido por los perseguidos, contra la injusticia. Junto a las historias que podríamos denominar del “ciclismo en sí”, navegan otras traídas desde una subjetividad propia, la de su formación y valores. Como por ejemplo, aquella crónica en la que nos cuenta los avatares de los ciclistas del club Clarión británico, que vinieron a competir en las frustradas Olimpiadas Populares de Barcelona, quedándose luego a combatir por la República con las Brigadas Internaciones, una lucha en la que cinco de sus ciclistas se dejaron la vida. O cuando nos relata la historia -ésta más conocida últimamente-, de Gino Bartali, que salvó a cientos de judíos del fascismo italiano cuando éste decreto las leyes raciales, llevándoles documentación falsa que fabricaba la resistencia; la llevaba escondida en su bicicleta, entre su casa de Florencia y Asís, donde residían.

Entreverados con los recorridos de las carreras, con la propia competición, las crónicas de Miguel Usabiaga, que conoce bien el medio puesto que también fue ciclista, no nos dejan indiferentes. Nos hacen viajar con él, vivir las peripecias y aventuras de los ciclistas como si fuéramos nosotros, y nos invita a tomar parte de su compromiso.