Secretario General de Comisiones Obreras (CCOO)

Unai Sordo: «Espero que se pueda reiterar una mayoría progresista en la que Sumar tenga un papel determinante»

“Hoy hay más de tres millones de personas con un contrato indefinido que antes de la pandemia. La percepción de seguridad empodera a la clase trabajadora”

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Unai Sordo. Comisiones Obreras
Foto: Comisiones Obreras

Vox, de la mano del PP, apunta su artillería contra el diferente, incluyendo en el paquete a las mujeres, colectivos LGTBI, migrantes; entrena patrullas de vigilancia sobre los centros educativos y la familia. El mismo discurso de siempre contra los derechos sociales y las libertades conquistadas pero cada vez más incrustados en las instituciones. Mientras tanto, fuera de foco y de la bronca mediática, en la trastienda del casino financiero, se barruntan asuntos igual de peligrosos pero menos visibles. La mano del neoliberalismo y el capitalismo financiero, que hermana en comunión a las dos derechas, va escribiendo su hoja de ruta. Si la primera guerra se juega en el terreno cultural y se transmite por los altavoces de los medios, la otra guerra, la de los dineros de todos, se dirime en el tablero económico. Se llama trabajo en equipo: Vox saca pecho en la primera y PP se maneja divinamente en la segunda. Aunque no hay que perder la perspectiva, a Isabel Díaz Ayuso no la hace falta– escuderos de Vox para privatizar todo lo privatizable en Madrid, se basta ella sola; está nombrando a quienes dirigirán sus ejércitos desde las diferentes consejerías e iremos viendo que llenarán la hucha con la venta de nuestros bienes y servicios públicos, los de todos, protegiendo los privilegios de los que mandan.

GEMA DELGADO: En esa trastienda de economía de casino afilan las lanzas contra los sindicatos. Bajo el mantra de “derogar el sanchismo” amenazan con dinamitar desde la reforma laboral a la negociación colectiva. Nada de lo que escandalizarse: defienden lo suyo, aumentar la tasa de beneficios frente a los salarios de las y los trabajadores ¿Qué nos jugamos si el 23 J ganan los derogacionistas?

UNAI SORDO: Yo creo que nos jugamos si el difícil ciclo político y económico que se cierne sobre Europa se afronta desde una perspectiva progresista que, con sus limitaciones, intente afrontar las transformaciones en marcha pensando en las mayorías sociales, o si ante las incertidumbres se opta por volver a políticas de austeridad por un lado, y a viejas certezas reaccionarias en lo relacionado con derechos y libertades civiles por otro.

Pondré tres ejemplos. Las reformas emprendidas en esta legislatura en materia laboral —reforma laboral y ERTE pero también otras cuestiones como Ley Rider o impulso a planes de igualdad—, del SMI o de pensiones, han sido un contrapunto a las que se practicaron hace 10 años. Y han dado mejor resultado en términos de justicia social y de eficacia económica. Esto rompe el viejo dogma que, de aplicarse, nos hubiera llevado al desastre económico y a una tasa de paro desconocida. Pero se trata de profundizar por el camino emprendido, ya que España dista mucho de tener una situación óptima por nuestra tasa de paro, los salarios medios, o la existencia de muchos empleos de baja calidad y con situaciones de explotación.

El segundo ejemplo tiene que ver con las oportunidades de las transiciones en marcha por ejemplo en lo referido al modelo energético y las fuentes alternativas. Junto a los fondos Next Generation han abierto la puerta a recuperar las políticas de planificación industrial y sectorial en un momento de relocalización productiva tras lo ocurrido con las cadenas de suministro bloqueadas tanto en la pandemia como después, tras la invasión de Ucrania. No parece que afrontar estos retos, con sus riesgos y oportunidades, con quien niega la mayor, es decir, quien niega la necesidad de emprender esas transformaciones en las que otros países ya avanzan a marchas forzadas o quien considera que las políticas industriales en las que interviene el sector público son un anatema, parezca lo más prudente.

“La inercia desde hace cuarenta años era contratar precario y despedir a la mínima. Cualquier paso en falso puede recuperar esa inercia tan perversa”

Y por último nos jugamos cómo afrontar el proceso de consolidación fiscal que se plantea en Europa. Hay que reducir deuda pública y déficit. Pues bien, habrá que hacerlo aunque no en ritmos que estrangulen la actividad económica. Pero no es igual hacerlo por el efecto del crecimiento que rebaja de hecho los niveles de deuda, o por políticas fiscales más ambiciosas y justas, que hacerlo volviendo a los recortes drásticos de gasto público que serían otra temeridad.

G.D.: Más conscientes de la lucha de clases que la mayoría de la ciudadanía, la derecha económica y política no ha rebajado su campaña para desacreditar a los sindicatos. Lo han hecho desde la oposición. Si ganan las elecciones, ¿qué crees que harán con los sindicatos y los representantes sindicales de los trabajadores?

U.S.: Yo más bien me preguntaría qué harán con los derechos de los trabajadores y trabajadoras, porque eso es lo que está detrás del ataque a los sindicatos. Aquí sí que creo que las políticas dependerían de qué rol jugará, en un hipotético Gobierno conservador, la extrema derecha. Su obsesión es el feminismo y el sindicalismo. En Castilla y León están intentando dinamitar los sistemas de mediación extrajudicial de conflictos laborales, que son la instancia a la que hay que acudir por mandato legal en determinados procesos. Dinamitarlos perjudica a las personas trabajadoras, pero también a las empresas, supone un riesgo de incrementar los litigios legales y los conflictos. Es decir, el nivel de sectarismo es tal que son capaces de cualquier cosa por más irracional que sea.

No tengo ninguna duda de que si la extrema derecha tiene un papel relevante en la próxima legislatura intentará dinamitar el papel de los sindicatos, poniendo en cuestión el mismo Título Preliminar de la Constitución. En España, entre los muchos problemas que tenemos con la extrema derecha, uno es que responde a sectores económicos extractivos y retardatarios, y a la parte más ultra de los altos niveles de la Administración. Y con ese esquema mental y genealógico, el negocio se tiene que basar en la explotación, los bajos salarios, el corporativismo, el rentismo, o la apropiación y el expolio de los recursos comunes. Y claro ahí el sindicalismo es particularmente molesto. Me consta que esa visión genera preocupación en otra parte del empresariado español, un poco más inserto en las corrientes de modernidad que no quieren volver a la competencia desleal de los parásitos y haraganes de la España eterna.

“La obsesión de la extrema derecha es el feminismo y el sindicalismo. En Castilla y León están intentando dinamitar la mediación extrajudicial de conflictos laborales”

G.D.: La última entrevista que te hicimos en Mundo Obrero fue a finales de noviembre de 2021, tras tu reelección en el 12º Congreso de CCOO. Hace año y medio decías que “si somos capaces, a través del diálogo social, de poner en pie una serie de reformas de carácter social, junto al efecto tractor de los fondos europeos y la recuperación de la economía y el empleo, creo que en 18 ó 20 meses se puede situar al país en otra clave”. Han pasado justo esos 20 meses de los que hablabas. ¿Qué balance haces?

U.S.: Y lo decía sin saber nada de la invasión de Ucrania y lo que todo ello conllevó en el plano económico. Creo que no se puede hacer una lectura autocomplaciente cuando se han deteriorado los salarios producto del periodo de altísima inflación transcurrido entre el último trimestre de 2021 y todo 2022. Pero creo que en términos comparados hemos afrontado la crisis de forma muy distinta a las anteriores. Hemos logrado acuerdos que han protegido las rentas de 16 millones de personas (pensionistas, perceptores del SMI, en cierta medida a empleadas y empleados públicos, y la parte más organizada de la clase trabajadora que ha tenido subidas salariales en torno al 4%). Ahora con la firma del AENC se trata de recuperar lo perdido sobre todo en los sectores que más han sufrido el diferencial entre precios y salarios. Ya los convenios firmados en 2023 recogen subidas salariales nítidamente por encima de la inflación.

Pero sabiendo que todo eso es así, y que revalorizar un SMI a 14.250 euros anuales sigue suponiendo una renta de supervivencia, la realidad es taxativa. Vamos a llegar a 21 millones de personas con un puesto de trabajo, se va a reducir a la mitad la tasa de temporalidad, buena parte del empleo que se está generando es en sectores de valor añadido medio-alto porque los fondos europeos también movilizan inversión privada en esos sectores, la disparatada inflación lo es, pero es la más baja de Europa, y el crecimiento —aunque sirve de poco si no se reparte— es el más alto de los grandes países europeos, incluso si como parece el PIB está infraestimado.

“Con el contrato fijo discontinuo, a diferencia del que había de obra o servicio, si no te vuelven a llamar cuando se reanuda la actividad, sería despido improcedente”

Es decir, yo creo que el balance no debe hacerse —al menos desde un sindicato como CCOO, entiendo que los partidos en un ciclo electoral puedan echar alguna campana al vuelo— en términos de complacencia como digo, pero sí de ser conscientes de lo que supone que haciendo cosas distintas a las dictadas en la anterior crisis, los resultados son mucho mejores. La derecha sí ha hecho esa lectura que le rompe los viejos mantras. Por eso se habla tan poco de economía y hay tanto ruido.

G.D.: Esa última entrevista fue en diciembre de 2021 y se situaba en varias claves. Una era: reforma laboral o gran movilización; reforma laboral con o sin la patronal. Luego llegó el pulso de “salario o conflicto” con huelgas y movilizaciones que están recuperando la capacidad adquisitiva de las y los trabajadores. La Reforma laboral ya es un hecho y, sorpresa, no se ha hundido la economía ni han cerrado las empresas. ¿Cómo valora los resultados que está dejando y cómo se están traduciendo a la vida de la gente?

U.S.: Ahí están los datos, no los voy a repetir. Pero permitidme dos referencias cualitativas. El otro día estaba en Bilbao y se me acercó un socorrista. Me dijo que estaban en un conflicto, en una huelga. Que era la primera vez que la hacían aunque sus reivindicaciones venían de atrás. ¿Por qué ahora sí y antes no? Porque antes tenía un contrato temporal que le finiquitaban cada vez que terminaba el trabajo. Ahora le han pasado a fijo discontinuo. No quiere decir que ahora trabaje en invierno (su lugar de trabajo no existe en invierno) pero sí que ahora sabe que le tienen que llamar la próxima temporada y esa certeza les ha dado fuerza para poder exigir, reivindicar, e incluso convocar una huelga.

La segunda cuestión no la dice CCOO. Es una estadística del Banco de España. Los empleados con un contrato fijo discontinuo acumulan de media antigüedades en las empresas de 58 meses, por solo 22 de los temporales. Hoy hay más de tres millones de personas con un contrato indefinido que antes de la reforma laboral (esa estabilización en la contratación el 75% se ha hecho a través de fijos ordinarios, no de fijos discontinuos). Pues bien, los hogares donde el o la cabeza de familia tiene un contrato indefinido dedican de media un 81% de su renta al gasto. Cuando esa persona es temporal ese porcentaje baja 9 puntos, hasta el 72,1%. La percepción se seguridad de un contrato indefinido es muy superior, y eso empodera a la clase trabajadora, sobre todo si la tendencia se consolida a futuro.

“Las trabajadoras del hogar ahora tienen derecho a prestaciones por desempleo y, al no tener negociación colectiva, la subida del SMI en un 47% les beneficia directamente”

G.D.: Como siempre se acusa a la izquierda de no manejar bien la pedagogía, vamos a hacer un intento aquí. ¿Cómo le ha cambiado la vida a las trabajadoras que han ido encadenando contratos en una eterna precariedad que no permitía ni asegurar acceso a la vivienda?

U.S.: Lo que te digo. La estabilidad en la contratación es condición necesaria para acceder a una hipoteca o un alquiler. Claro, otra cosa es que si los precios de las viviendas son abusivos, la renta disponible que la clase trabajadora tiene que dedicar al acceso a la vivienda sigue siendo abusiva. Pero eso depende de las políticas de vivienda que tienen que ser mucho más ambiciosas y sostenidas en el tiempo. Hoy son un sumidero de rentas que empobrecen a la mayoría social, pero que además detraen recursos e inversión de otros sectores que podrían ser mucho más útiles para la economía española en clave de país. Pero sí, con el rentismo hemos topado…

G.D.: ¿Y un camarero que trabaja más horas de las que cotizaba?

U.S.: Esta realidad nunca ha estado permitida. Sigue existiendo y su erradicación depende de las denuncias o de la Inspección de Trabajo. Recordemos que la obligatoriedad del registro horario dota de más elementos de prueba contra estas prácticas. Reforzar los medios de la inspección es fundamental además de un mejor uso de los datos, que hoy permitirían hacer un seguimiento mucho más incisivo de los excesos de horas. Recuerdo un caso de una empresa que se descubrió enormes cantidades de trabajo clandestino porque el uso de la energía que hacía no era compatible con las pocas personas que tenía trabajando.

Este tipo de prácticas conocidas como trabajas 12 horas, te abono 8 y te cotizo 4, es en gran parte uno de los motivos existentes para que algunos sectores como el que me preguntas, no encuentren mano de obra. La pandemia que supuso que un buen número de personas, en buena parte de los sectores que más utilizan estas prácticas, tuvieron que cobrar la prestación por desempleo y pudieron comprobar que el 70% de lo que percibía por la prestación por desempleo no se correspondía con lo que era su 70% trabajando, y creo que las personas trabajadoras se han dado cuenta de que lo que hacía la empresa, solo les perjudicaba a ellas. Por tanto, no hay un problema de vacantes, sino un problema de incumplimiento de los derechos por parte de las empresas.

“La práctica del trabajo de 12 horas, de las que sólo te abonan 8 y cotizas 4 es uno de los motivos por los que en algunos sectores no encuentran mano de obra”

G.D.: ¿A un profesor de la enseñanza pública al que despedían a final de curso para volver a contratarle en septiembre?

U.S.: El cambio legal nos está permitiendo ganar sentencias que impiden utilizar la modalidad del fijo discontinuo para el personal docente. Un caso es el de la enseñanza privada no concertada, donde lo venían haciendo de forma sistemática. Hay que tener en cuenta que el fijo discontinuo está pensado para hacer frente a actividades que son realmente discontinuas. Por ejemplo, si en un pueblo de la costa de Cádiz no hay turismo en invierno es obvio que los bares están cerrados. El Estatuto de los Trabajadores no puede llevar turistas alemanes a Conil… pero no debe usarse para camuflar las vacaciones como puede querer utilizarse en algunos sectores cometiendo un fraude.

G.D.: ¿Y a una trabajadora de servicios del hogar?

U.S.: Podemos decir que este colectivo, formado de forma mayoritaria por mujeres, en los últimos años ha visto mejoradas sus condiciones por dos razones de mucha importancia: la subida del salario mínimo interprofesional y el derecho a cotizar por las prestaciones por desempleo y por tanto a tener acceso a dicha prestación.

Para este colectivo, que carece de negociación colectiva, su referente es el SMI. Por tanto, la subida del 47% que se ha producido en los últimos años, hasta llegar a los 1.080 en 14 pagas, les afecta de forma directa y de manera muy positiva.

También la normativa que se aprobó en 2022, para la mejora de las condiciones de trabajo y de seguridad social de las personas trabajadoras al servicio del hogar, supone un gran avance en el objetivo de equiparar las condiciones de trabajo y de Seguridad Social de este colectivo al resto de las personas trabajadoras por cuenta ajena. Para ello se les reconoce el derecho a la prevención de los riesgos laborales y la protección eficaz en materia de salud y seguridad en el trabajo, con especial atención a la prevención de la violencia de género. Se restringen las causas del despido y se les reconoce el derecho a cobrar prestaciones por desempleo, derecho que no tenían reconocido, y también a percibir las prestaciones del FOGASA, si se dieran las circunstancias para ello.

G.D.: ¿Y un repartidor de una plataforma de comida, como Deliveroo, tras la ley rider?

U.S.: La norma que regula el trabajo en plataformas digitales de reparto en España es una ley pionera en esta materia. Supone que las personas que ejercen esta profesión dejan de ser autónomas para ser personas que trabajan por cuenta ajena. Es decir, tienen los mismos derechos laborales que el resto de las trabajadoras y trabajadores, incluido el derecho a la negociación colectiva, como lo referente a las prestaciones sociales. Las cotizaciones a la Seguridad Social dejan de ser responsabilidad exclusiva de los rider y es la plataforma quien tiene que hacerse cargo de abonar la parte que le corresponde y la persona trabajadora de la suya. Esto supone que tiene derecho a desempleo en caso de despido, a indemnización si el despido es improcedente, así como a los descansos reglamentarios y, si no tienen convenio colectivo de referencia, se les ha de garantizar el SMI.

Además se incluye el acceso de los representantes de las plantillas a los algoritmos que definen las condiciones de prestación del servicio. Un espacio de intervención sindical que será clave en el futuro.

G.D.: ¿Y a un jornalero que recoge fruta?

U.S.: Este tipo de trabajos generalmente tienen una naturaleza estacional o vinculada a actividades productivas de temporada. En estos casos el contrato que les corresponde es un contrato fijo discontinuo. La reforma laboral de 2021 refuerza esta figura, al eliminar el contrato por obra o servicio, que en buena parte se utilizaba para suplir al fijo discontinuo. Y determina expresamente cuándo y para qué se puede utilizar esa modalidad de contratación. Este contrato tiene las mismas garantías y derechos que los contratos fijos ordinarios, solo que las actividades que regula no tienen ocupación durante todo el año. La diferencia sustancial con el ahora desaparecido contrato de obra o servicio es que con el fijo discontinuo, siempre que se reactiva la actividad propia de la temporada, tienes derecho a ser llamado para desempeñar ese trabajo. Si la empresa no lo hace, estaríamos ante un despido improcedente. Con el contrato temporal esa obligación no existía, con lo que al acabar la actividad acababa tu contrato sin ninguna obligación de volverte a llamar.

Igual que el fijo ordinario, esto tiene también una ventaja muy importante para poder realizar un proyecto de vida, como por ejemplo facilitar el acceso a la vivienda al tener más estabilidad con ese tipo de contrato. Además, todos los derechos laborales normativos y los recogidos en los convenios colectivos de aplicación y la antigüedad computan durante todo el tiempo que tienes vigente el contrato, estés en activo o no. Este es otro cambio sustancial de la reforma laboral.

Por último, no olvidemos que el sector del campo ha sido el más favorecido por la subida del SMI. Y las patronales agrarias, las más beligerantes ante esa subida.

G.D.: ¿A una autónoma que tiene una frutería?

U.S.: Los cambios sustanciales en esta materia tienen que ver con las cotizaciones de este colectivo, con un sistema que tiene en cuenta los ingresos reales, pasando a ser un modelo progresivo de cuotas que se despliega durante tres años. Con esta reforma las personas autónomas con menos ingresos rebajan la cuota y se incrementa para los que más ganan. Además quienes se inicien como autónoma o autónomo tendrán una ayuda en forma de cuota reducida durante 12 meses de 80 euros al mes.

“Las reformas en materia laboral, del SMI y de pensiones, han sido un contrapunto a las que se practicaron hace 10 años. Ahora se trata de profundizar por ese camino”

G.D.: Con el Estatuto del Becario se acaba el abuso del trabajo gratis. ¿Cómo ha cambiado la vida laboral de las personas que realizan prácticas durante o al acabar su formación?

U.S.: Lo primero que debemos de decir es que el Estatuto de las personas en formación práctica en el ámbito de la empresa, también conocido como el Estatuto del becario, de momento es un acuerdo entre el Ministerio de Trabajo, es decir, el Gobierno, y las organizaciones sindicales CCOO y UGT. Falta que el Gobierno dé luz verde a su tramitación y, tras su aprobación, se aplique a todas las personas que realicen tanto prácticas curriculares como extracurriculares, y por tanto no podemos hacer ninguna valoración al respecto. Sí conviene aclarar que estas prácticas que se realizan durante la formación académica no tienen la consideración de trabajo porque no existe una relación laboral. El objetivo es implementar la formación con el trabajo práctico. Por eso tienen que estar tuteladas por monitores de la empresa y de la entidad académica para garantizar que la práctica se corresponde con sus estudios y no forma parte de la producción ordinaria que sería un trabajo ordinario no retribuido y por tanto un fraude. El objetivo de estas prácticas es buscar un empleo con más facilidad.

Cuando se acaba la formación académica no tienen cabida las prácticas sino que la figura a utilizar ha de ser la del contrato en prácticas perfectamente regulado en el Estatuto de los Trabajadores. El recurso a las prácticas o becas para estos supuestos no deja de ser un fraude para tener mano de obra gratis o escasamente remunerada.

G.D.: Hay otros cambios indirectos que trascienden a todos, ¿que ha supuesto la subida del SMI durante estos últimos años?

U.S.: Ha supuesto evitar que la devaluación se volviera a centrar en los niveles salariales más bajos. En la crisis de hace una década, la caída salarial más acusada se dio en el 20% de la clase trabajadora con sueldos más bajos. Ha supuesto reducir la brecha salaria de género, porque sabemos que el SMI afecta proporcionalmente más a mujeres, jóvenes, del sector agrario y los servicios, temporales, y que viven en Extremadura, Andalucía, Murcia y Canarias. Y si se continúa con el criterio de que el SMI sea siempre de al menos el 60% de la media salarial, se puede ir dando un efecto arrastre en los convenios que mejore las categorías y grupos profesionales de salarios medios-bajos. En mi opinión esto tendría otro efecto desincentivador a largo plazo sobre las empresas constituidas para competir en base a bajos salarios. Es decir, se abrirían más opciones a mejores empresas que aspiren a rentabilizarse por otras claves como la formación, la inversión productiva, la I+D+i, la estabilidad en el empleo, etc. Se trata de cambiar el sistema de incentivos perversos que durante mucho tiempo ha afectado a la política laboral en España, porque en el fondo partía de un visión resignada de nuestro país, como un país periférico y low cost. Esta visión y esta resignación también hay que transformarla.

G.D.: CCOO y UGT han publicado conjuntamente un balance de la legislatura que cierra tres años y medio de gobierno de coalición progresista. En el escrito interpelan a las fuerzas políticas que se presentan a estas elecciones a que ratifiquen su compromiso con los principios y objetivos de dichos acuerdos fruto del diálogo social y en los contenidos de dicha legislación. ¿Se han reunido con esas fuerzas políticas? Si ha sido así, ¿qué les han respondido? Si no se han reunido, ¿confían en que ratificarán esos compromisos?

U.S.: Hemos tenido contactos pero en medio del ciclo electoral han sido discretos y prefiero no desvelar los contenidos. Preguntamos directamente por la reforma laboral, el SMI o las pensiones. Yo creo que es relevante que según se acercan las elecciones generales, casi nadie se apunta ya a estar en contra de la reforma laboral. Nadie se atreve a decir que bajará el SMI. Dicho esto hay dos cuestiones de las que yo no me fío nada respecto a que el diálogo social blindase las reformas pactadas. Lo que tiene que ver con las pensiones por un lado, y la regulación laboral en los temas de igualdad y economía de plataforma por otro. Va a haber un lobby empresarial que va a querer revertir lo avanzado, y obviamente no avanzar más. Fijaos. Hace poco hemos conseguido que la justicia reconociera la relación laboral de más de 500 personas de una plataforma digital de prestación de servicios de limpieza. El paso dado en la Ley Rider es vanguardia en Europa y el contrapunto a quien quiere usar el modelo de uberización para cuestionar todo el derecho laboral. Por eso va a estar en cuestión con un Gobierno de la derecha, no me cabe duda.

“Habéis estado a la altura de las circunstancias en la legislatura más difícil que hemos conocido. Los sindicatos podemos decir que habéis sido aliados en este tiempo”

G.D.: El balance se resume en cinco folios con una larga enumeración de conquistas que van desde la reforma laboral a planes de igualdad y de prevención de riesgos para frenar la siniestralidad. La mayoría de las que se mencionan interseccionan en un pilar común: el cambio radical en la contratación en España. ¿Es fácil volver atrás?

U.S.: Sí y no. Sinceramente creo que hemos hecho un gran trabajo. Porque estas reformas pactadas, incluidas las de pensiones, forman parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que España ha comprometido con la Comisión Europea y facilitar así la liberación de los fondos económicos europeos. Hacer políticas antisociales y además romper compromisos con Europa por tanto, siempre es más complicado políticamente.

A partir de aquí, pues claro que todo depende de la correlación de fuerzas. Políticas y sociales. En España hay quien añora una Unión Europea que recete políticas de austeridad y recorte, que se vuelva a las ortodoxias neoliberales. Y esa batalla también se va a dar en Europa. Cuando se habla de ajustes técnicos a la reforma laboral, ojo con lo que se dice. La inercia instalada en las empresas españolas desde hace cuarenta años era contratar precario y despedir a la mínima, ante cualquier contingencia o vaivén de ciclo económico. Cualquier paso en falso puede recuperar esa inercia tan perversa.

Yo dejo aquí un supuesto incomprobable. Si se le dice en 2019 a cualquier economista clásico qué hubiera pasado en España con el empleo si ante una caída del PIB de más de diez puntos se socializan los costes de 3,5 millones de salarios, luego se sube hasta un 47% el SMI, se hace una reforma laboral que elimina el contrato de obra o servicio y se reduce a la mitad la temporalidad… la respuesta hubiera sido: “Nos cargamos el país. No contrata nadie. Se supera el 30 o 35% de desempleo”. No tengo ninguna duda de que esa hubiera sido la respuesta unánime. Pues bien, vamos a llegar a 21 millones de cotizantes a la Seguridad Social.

G.D.: El primer punto del balance fueron los seis acuerdos sobre los ERTE firmados entre 2020 y 2021. Parece lejano en el tiempo pero fue antesdeayer. Salvaron los puestos de trabajo de 3,5 millones de personas y la supervivencia de más de medio millón de empresas. ¿Cómo recuerda aquellas negociaciones? ¿Han marcado un patrón a aplicar en caso de que se repitan situaciones similares?

U.S.: Pues esa es una de las grandes preguntas. Las recuerdo como algo de una importancia enorme. Recuerdo la semana previa al confinamiento casi minuto a minuto. El día que estuvimos reunidos hasta la madrugada con CEOE para hacerle al Gobierno una propuesta que le pasamos aquel jueves y que ya iba en el esquema que finalmente se plasmó en el BOE en un tiempo récord. Recuerdo bien la rueda de prensa donde desde CCOO pronosticábamos que se podían destruir un millón de puestos de trabajo si no se tomaban medidas paralelas al confinamiento. No fueron un millón, pero sí 900 mil cotizaciones a la Seguridad Social en la segunda quincena de marzo. Pero luego ver cómo evolucionaban los ERTE, que se multiplicaban las empresas que no despedían, fue algo tremendo. La primera renovación de los ERTE fue la más complicada porque aquello tomaba una dimensión inédita como señalas en la pregunta. Pero había que hacerlo, y se hizo, con una gran complicidad con el Ministerio de Trabajo. Saber que había 3,5 millones de personas en esa situación era algo impensable en España, pero cuándo y cómo se recuperarían esos puestos de trabajo… Fue angustioso. Muy angustioso. Luego, al recuperar la actividad, la inmensa mayoría volvió al puesto de trabajo. Cuando se empezaba a recuperar la movilidad y cierta normalidad se oía en todas las conversaciones. La angustia se convirtió en emoción. Mucha gente te lo decía por la calle. Yo soy muy poco dado a estas confesiones, pero a veces se te saltaban las lágrimas de haber podido contribuir a reducir la enorme incertidumbre de nuestra gente, y volver a vivir. Sólo aquello justifica media vida dedicada al sindicato, la verdad.

Ahora el reto es que con los ERTE y los programas RED se rompa la vieja inercia temporalidad-despido por la adaptación del tiempo de trabajo cuando hay causas objetivas para ello, y evitando las extinciones. En buena parte va a depender de los incentivos públicos para facilitar ese cambio. De momento la conversión de contratos temporales a indefinidos y los nuevos contratos indefinidos, ya han pasado la prueba con nota. Ahora queda comprobar el funcionamiento ante una crisis. En nuestra opinión queda una cuestión por resolver. No es sólo incentivar la reducción o suspensión temporal para enfrentar la crisis, es desincentivar el despido. Este sería un reto para la próxima legislatura.

“Logramos acuerdos que han protegido las rentas de 16 millones de personas, vamos a llegar a 21 millones de personas con trabajo y se va a reducir a la mitad la temporalidad”

G.D.: Las pensiones es otra de los hitos de esta legislatura. ¿Cómo ha cambiado la vida a las mujeres que trabajaron toda la vida sin cotizar los suficiente?

U.S.: Por un lado, España es uno de los pocos países europeos que mantiene una garantía de pensiones mínimas contributivas para quienes acreditando los 15 años cotizados, obtienen cuantías escasas de pensión. Es decir, tienen con un complemento de su pensión hasta una cantidad mínima. Por otro lado, desde 1990, tras la Huelga General del 14D de 1988, contamos con una Ley de Pensiones No Contributivas para quienes han cotizado menos de 15 años y no superan umbrales bajos de renta.

Desde CCOO trabajamos para actuar en la reducción de la brecha de género en pensiones que, como sabemos, refleja la brecha salarial existente en la sociedad y en el mundo del trabajo, y que genera desigualdades relevantes de renta entre mujeres y hombres.

En los últimos años, los acuerdos alcanzados en el marco de la concertación social entre los Gobiernos e interlocutores sociales, han permitido reducir esta brecha mejorando las pensiones mínimas, y vinculando su evolución futura no sólo a la revalorización con el IPC, también a los índices de pobreza relativa (60% de la renta mediana) y severa. La intención es que no vuelvan a quedarse descolgadas de una evolución positiva del resto de las rentas del país. También, garantizando la revalorización con el IPC de las pensiones mínimas contributivas y un incremento adicional en términos reales en los años 2024-2027, con especial incidencia para las pensiones de viudedad con cargas familiares, pensiones que perciben muy mayoritariamente mujeres.

G.D.: La unidad sindical marca las últimas décadas de sindicalismo de este país. Esa unidad ha llegado ahora a la izquierda política. ¿Cómo valora el trabajo realizado en la unidad sindical? ¿y cómo se ve desde CCOO la unidad política de la izquierda alternativa?

U.S.: La unidad sindical ya es un patrimonio de la clase trabajadora en España, en mi opinión. Yo creo que la unidad sindical sólo se valoraría en su justa medida si no se tuviera. Al menos en el marco de las relaciones confederales y de los grandes espacios territoriales y sectoriales, muchas de las cuestiones y transformaciones en marcha serían mucho más difíciles si un sindicato tuviera que estar mirando por el rabillo del ojo a que el otro no se la juegue en una mesa de negociación.

Respecto a la segunda cuestión yo creo que era fundamental dar el paso que se ha dado. Considero que la izquierda política y social a veces se ha deslizado con demasiada facilidad a la exaltación de la diferencia y de una forma de entender la pluralidad y la diversidad un tanto particular. De manera que esa tendencia a juntarme con los idénticos debilita repuestas fuertes y agregadas en un momento en el que la mayoría social, también la progresista, reclama seguridades y certezas. La extrema derecha esto lo ha entendido bien y oferta enclaves falsamente seguros en términos reaccionarios y atrasistas, neofascistas si nos gusta más la palabra. La izquierda debe integrar todas esas diversidades y pluralidades que aportan y motivan a buena parte de la población progresista que se siente concernida y motivada en distinta intensidad por causas distintas, pero que no pueden concurrir política y electoralmente dispersas porque directamente esa es una opción que renuncia a articular mayorías sociales. Y por tanto sería perdedora. Pero es que además el modelo de circunscripciones provinciales hacía fundamental ir juntos a las elecciones. En todo caso, así creo que hay opciones reales y realistas de disputar la posición a Vox, lo que en términos de aritmética parlamentaria es fundamental para repetir un Gobierno de coalición. 

G.D.: Los sindicalistas de larga trayectoria y reconocimiento han sacado un manifiesto pidiendo el voto a Sumar. Entiendo que usted no se pronuncie, pero si le pedimos un deseo para la noche electoral del 23J.

U.S.: Yo espero que se pueda reiterar una mayoría progresista. Esto pasa porque SUMAR se imponga con cierta nitidez a la extrema derecha y que el PSOE revierta una parte del voto que se le ha ido al PP. No será sencillo pero es posible. Es clave cambiar la agenda por la que la ciudadanía se sienta concernida por las urnas, porque esa agenda mediatizada creo que ha sido clave para explicar los resultados de las elecciones municipales. Mi deseo es un resultado de mayoría progresista en la que SUMAR tenga un papel determinante porque creo que habéis estado a la altura de las circunstancias en la legislatura más difícil que hemos conocido. Desde luego los sindicatos podemos decir que habéis sido aliados en este tiempo.