Ha fallecido, a los 93 años, el pintor y escultor Agustín Ibarrola, quien tan bien supo reflejar en su arte su compromiso social y los anhelos y luchas del movimiento obrero en España. «Nos pegaron hasta despellejarnos. El pellejo lo teníamos fuera de su sitio; teníamos partes del cuerpo en carne viva. Yo orinaba sangre muchos días», recordaba Ibarrola de su detención en junio 1962 en Bilbao.
Durante los 21 días que estuvo en comisaría fue torturado por «la ideología comunista del detenido», a quien acusaban de ser informante de Radio España Independiente, la Pirenaica; su relativa juventud (31 años) y el momento y el lugar de la detención, en una de las provincias de mayor conflictividad obrera, jugaron en su contra. Fue condenado en un consejo de guerra a nueve años de prisión.
Estuvo encarcelado en la prisión de Burgos entre 1962 y 1965. Posteriormente participó en diversas huelgas obreras, motivo por el cual fue encarcelado de nuevo en 1967 y estuvo en prisión hasta 1973. Durante ambas estancias en prisión continuó pintando. El 15 de mayo de 1975 un comando parapolicial quemó el caserío que tenía alquilado en Ibarranguelua, dejándolo totalmente inutilizable.
“Mis grabados iban a ayudar a los obreros en huelga, a los estudiantes. Yo los distribuía por una cantidad irrisoria, únicamente cobraba tintas y papel (…) mucha gente los tenía en sus casas como afiche, otros como arte revolucionario”. Así recordaba Agustín Ibarrola su trabajo artístico del cual reproducimos algunas de sus obras más icónicas a modo de homenaje.















