El Trenhotel Lusitania, conocido en portugués como Lusitânia Comboio Hotel, fue un servicio ferroviario internacional que unía las dos capitales ibéricas: Lisboa (Portugal) y Madrid (España). El trayecto fue inaugurado en 1995. La última circulación fue el 17 de marzo de 2020, cuando se cerró la frontera ibérica y se suspendieron todas las conexiones ferroviarias entre España y Portugal debido a la pandemia de COVID-19.
El servicio nunca fue reactivado y ahora Sumar ha registrado una batería de preguntas en el Congreso para conocer si el Gobierno tiene previsión de recuperar el tren nocturno que conectaba las dos capitales de la península ibérica. La coalición de izquierdas reivindica que la restauración de este servicio nocturno «es algo que esperan numerosos ciudadanos en ambos lados de la frontera hispano-lusa».
En concreto, dicen que diversos colectivos, plataformas, partidos políticos y autoridades portuguesas y españolas son «firmes partidarias» de recuperar esta conexión ferroviaria. Sin embargo, y a pesar de haber instado «recurrentemente» tanto al Gobierno como a Renfe a restablecer el servicio, todavía no ha habido éxito.
En el escrito advierten de que España está quedándose atrás en la apuesta europea para el impulso del transporte ferroviario de pasajeros, sobre todo en un escenario en el que numerosos países están impulsando los trenes nocturnos, como es el caso de Francia con el que une las ciudades de París y Niza; en la conexión entre Bratislava (Eslovaquia) y Split (Croacia); o el que une Berlín (Alemania) con Bruselas (Bélgica).
A juicio de Sumar, esta situación española podría verse corregida con la recuperación del conocido como Lusitania, tren nocturno que conectaba Lisboa con Madrid y el Surexpreso, que conectaba Lisboa con Hendaya y con el resto de Europa. Por todo ello, preguntan al Ejecutivo si tiene previsto recuperar el tren nocturno y, si así es, qué plazos está barajando. Si por el contrario no se considera posible esta opción, los diputados de Sumar quieren saber las razones que llevan al Gobierno a «desestimar una forma de viajar con menor huella de carbono».







