Su exposición “El Reino de Almería” podrá visitarse hasta el 28 de enero en el Museo de Arte Doña Pakita

Vázquez de Sola: «La realidad es excesiva y yo quiero describirla con mi trabajo»

Las etopeyas y textos de polifacético artista, y ante todo periodista, exploran la historia y la cultura almeriense
Andrés Vázquez de Sola
Andrés Vázquez de Sola

Vázquez de Sola se confiesa ante todo periodista —profesión que ha sido su medio principal de subsistencia— especializado en la sátira dentro del humorismo gráfico. Sin embargo, en su dilatada carrera profesional ha incursionado con éxito en muchos ámbitos: además de los varios miles de dibujos publicados, ha realizado numerosas incursiones en el mundo editorial con más de una treintena de libros; en las Artes Plásticas, es autor de un ingente número de cuadros exhibidos en más de 100 exposiciones unipersonales o colectivas compartiendo cartel con Saura, Vasarely, Pignon, Picasso, Leger, Effel, Poliakoff, Kandinsky, Peinado, Tapies, Ortega, Puig Rosado, Sine, Cardon o Peridis, entre otros numerosos pintores y dibujantes. Con su “ante todo periodista”, en cada una de sus obras nos cuenta una historia, un relato en el que se aprecian las causas, el contexto, las secuelas o consecuencias e incluso alguna que otra moraleja. En sus modestas palabras, lo más importante de sus obras son ellas en sí mismas, sino los personajes representados, de ahí su característico modo de retratar vidas y legados.

La exposición “El Reino de Almería”, inaugurada en esa ciudad el pasado 29 de septiembre, es una muestra palpable de lo anterior. Se trata de una selección de etopeyas en la que el gaditano nos ofrece su particularísima visión, en un acercamiento a la historia almeriense que, sin ser exhaustiva, sí aporta al espectador una idea muy certera de la contribución de esa tierra al arte y a la cultura universales. Cabe señalar que en esta aventura pictórica Vázquez de Sola ha arriesgado mucho, concediéndose un cortísimo espacio de tiempo para materializar este reto de ofrecer su perspectiva —nada usual, por cierto— esperando que quienes tengan la ocasión de ver las obras, disfruten de la experiencia intelectual y estética tanto como él ha disfrutado durante el intenso proceso de creación.

Entre las obras que integran esta galería aparecen, por ejemplo, Antonio de Torres, trasmutado en una figura casi carente de morfología humana, cuya representación es la recreación de una guitarra. En la etopeya de Encarnación Magaña hay un destacado contraste de rojos y negros cuasi planos, que evocan su desafortunada y corta vida, así como el valor, la búsqueda de la verdad y el sacrificio de esta joven mujer en el altar de la intolerancia. Y, por citar un último ejemplo, el cuadro de Castellón Martínez muestra una impronta diferente a través de determinados momentos de su biografía: su españolidad representada con un toro cabalgado por el artista —que se apresta a pintarlo empuñando lápices a modo de banderillas— al fondo, los fantasmas de la muerte, la jerarquía eclesiástica, un rostro deformado que recuerda a algún dictador y, como espectador de la escena, una especie de cowboy —arquetipo de su tierra de acogida— cuyo cuerpo son dos pistolas, tiene rostro cadavérico y aparece posado o caminando sobre presuntas cabezas de negros con ojos espantados.

Como en todas sus exposiciones, también para “El Reino de Almería”, Vázquez de Sola ha escrito las cartelas que acompañan a los cuadros, semblanzas sencillas, de fácil lectura y comprensión, plasmando con palabras la quintaesencia de lo que ha representado a través de sus pinceles pues, en tanto que periodista, discrepa de esa aseveración que plantea: “… una imagen vale más que mil palabras”. Para Vázquez de Sola tanto las imágenes como las palabras son válidos medios de expresión y a tenor de ello suele afirmar: “… y si hace falta, canto, bailo, grito o lloro, a riesgo de que me califiquen de excesivo; en verdad lo soy, porque la realidad es excesiva y yo quiero describirla con mi trabajo”.

Esta exposición ha sido posible, en primer lugar, gracias al empeño de la Fundación de Arte Ibáñez Consentino, encarnado en las personas de Andrés García Ibáñez y Juan Manuel Martín Robles, seguidos del Ayuntamiento de Almería y el personal del Museo de Arte Doña Pakita, en cuya sede podrá ser visitada hasta el 28 de enero de 2024.

LA ZAPATERA PRODIGIOSA

No es fácil reconocer como roja a la mujer interesada simplemente, por la astronomía, la medicina, la lectura, que se escapa de casa travestida de hombre para pasar inadvertida cuando concurre a tertulias culturales, que es dueña de una zapatería en Granada y sufraga la edición de sus libros, más o menos fantasiosos, como Idearium Futurismo, donde propone una nueva ortografía, o Las leyes secretas, refiriéndose a la francmasonería. Tampoco es lógico caracterizar como roja a la persona que crea un partido político, denominado Partido Entero Humanista, basado exclusivamente en la buena conciencia de la Humanidad. Aún menos de quien habla con los muertos y consigue dibujar un espíritu-robot… Esta mujer se llamaba Agustina González López, e inspiró a su amigo García Lorca La zapatera prodigiosa.  

En esta Granada, en sus Granada, en la Granada de ambos, cuando aún no había embebido la tierra la sangre de Federico en el barranco de Víznar, ella corrió tras él el peor de los caminos y sus sangres se mezclaron.

Un abortón inmundo, que nunca hubiera debido nacer de madre, se vanagloriaba, orgulloso, de haber sido él quien asesinara a Federico y a Agustina: “A él lo maté por maricón y a ella por puta”.

VAZQUEZ DE SOLA

Octubre 2023

(*) Historiadora del Arte

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