Te canto porque estás vivo
Y no porque te hayas muerto.
(Carlos Puebla, Canto a Camilo)
Unos cuantos cómplices de Fernando se han hecho eco de la noticia que fue recogida y divulgada en las páginas de Nueva Tribuna y en Hojas de debate: El pasado viernes 23 de febrero supimos del fallecimiento de quien fue uno de los abogados que pusieron en marcha el primer despacho laboralista de Comisiones Obreras en Granada, en enero de 1972.
Fernando fue uno de aquellos abogados laboralistas que desarrollaron una enorme labor en el movimiento obrero y vecinal. El asesoramiento laboral y jurídico, la defensa ante los casos de sanción o despidos ante la Magistratura de Trabajo, la defensa en el TOP ante las arbitrariedades, la represión practicada a destajo por la dictadura, la lucha por los derechos humanos ante los casos de torturas y asesinatos, por la abolición de la pena de muerte, la amnistía política y sindical, por las libertades sindicales, democráticas y nacionales fueron una lucha constante que algunos pagaron con la cárcel y otros incluso con su propia vida.
Durante años estuvieron al servicio de todos los que padecieron la represión patronal o policial aunque hay que decir que, junto con el movimiento obrero y popular, han sido los referentes pobres de la memoria histórica.
Fernando Sena fue militante comunista en Granada, cuando aún era estudiante de Derecho en la Universidad. Había decidido que su proyecto profesional y personal, como abogado y como comunista, no podía ser otro que el ejercicio de la abogacía, en defensa de los intereses obreros y populares, en las antiguas Magistraturas de Trabajo y en los Juzgados y Tribunal de Orden Público de Madrid, desde donde supo combinar su actividad profesional en defensa de los más humildes y de todos cuantos combatieron la dictadura franquista, con una frenética actividad social y política dirigida a la recuperación de los derechos y libertades democráticas en un contexto tan adverso como lo fue el de la dictadura.
Una incansable actividad desarrollada en un entorno de amplia solidaridad inserta en un movimiento obrero fuertemente preñado entonces de inequívoca conciencia de clase.
A esto hay que añadir y subrayar que la lucha por la plena recuperación de los derechos y libertades democráticas y de los derechos sociales y económicos de la mayoría social, se encuadraba en el proyecto de una restauración republicana a través de una ruptura democrática y de un verdadero proceso constituyente, lo que le llevó a él y a sus compañeros y compañeras a librar una fuerte confrontación ideológica frente al reformismo político.
Fernando Sena se ha ganado un lugar destacado en nuestra memoria porque se hizo un hueco en nuestros corazones. Y se merece que lo recordemos no porque se haya muerto sino por cómo ha vivido.
Fue un compañero de despacho, un amigo entrañable. Fue (además) un maestro de su oficio, en donde destacó muy notoriamente en la especialidad del derecho a la seguridad social. Y, sobre todo, hemos tenido la suerte de tenerle como modelo y como referente personal y político.
Desde aquí nos cumple agradecer las muestras de afecto y recuerdo que intercambiamos en estos días, entre quienes tuvieron la fortuna de compartir con Fernando estudios, amistad, acción y militancia.







