Aunque el genocidio que está llevando a cabo el régimen israelí en Gaza nos pueda sumir en el corto plazo, centrando nuestros esfuerzos en la actualización diaria de información y denunciar cada nueva masacre cometida por Israel, lo cierto es que conviene abrir el foco y tomar distancia para analizar y comprender el papel que como Partido mantenemos en la defensa del pueblo palestino.
El trabajo internacionalista en torno a Palestina no es coyuntural, es una apuesta histórica del PCE. Una prioridad política desde hace décadas que nuestro Partido ha ido ratificando Congreso a Congreso. Nuestras últimas tesis aprobadas, en el XXI Congreso, ya lo reflejaban: “Como Partido debemos seguir defendiendo y apoyando las decisiones mayoritarias que tome el pueblo palestino en defensa de su autodeterminación y soberanía, acompañando su lucha con todas las acciones de solidaridad a nuestro alcance”.
Este no es un apoyo abstracto, sino una defensa explícita del derecho a resistir y a existir de Palestina. Apoyo a todas las expresiones populares que, en su lucha por la liberación nacional, adopta el pueblo palestino. Señalando al mismo tiempo el carácter criminal e ilegal de la ocupación y colonización de Palestina; y la necesaria complicidad y apoyo del imperialismo estadounidense y, por extensión, de su mayordomo europeo. Esta es la posición, tremendamente resumida, que como Partido trasladamos a todos los espacios de intervención y discusión pública.
Una lucha en todos los frentes
Esas tesis son las que materializamos —pero debemos seguir profundizando— en todos los frentes: institucional, ideológico y externo.
Por un lado, manteniendo unas relaciones bilaterales privilegiadas y fluidas con los principales actores palestinos, y especialmente con la militancia comunista.
También en el mundo de las ideas y la batalla ideológica, organizando actos de sensibilización, escuelas de formación y contenido teórico. Porque la causa palestina tiene un contexto histórico y político que nos obliga a formarnos. Solo así podemos comprender, en toda su profundidad, el genocidio sionista contra el pueblo palestino.
La misma lógica mantenemos en la política institucional, donde debemos aprovechar nuestra mayor o menor visibilidad y capacidad de influencia para denunciar el genocidio, apoyar al pueblo palestino y señalar la complicidad de quienes callan.
Llevar a los centros de trabajo, de estudio y a los barrios la solidaridad internacionalista con Palestina y promover el Boicot, Desinversión y Sanción
Movilización y unidad
Pero, fundamentalmente, el grueso del trabajo militante está en el ámbito externo. En la participación activa en el movimiento de solidaridad. Impulsando movilizaciones, promoviendo el BDS (Boicot Desinversión y Sanción a la entidad sionista) y llevando a los centros de trabajo, de estudio y a nuestros barrios la solidaridad internacionalista con Palestina.
Lo hacemos además apostando por un carácter unitario de las movilizaciones; entendiendo que por encima de intereses particulares está Palestina. Hoy, más que nunca, dividir el movimiento de solidaridad —que está siendo masivo y sin precedentes— es apoyar consciente o inconscientemente al genocida.
La prioridad es acabar con la masacre, y eso sólo lo conseguiremos con la movilización. Sólo si la fuerza del movimiento de solidaridad obliga a los gobiernos que hoy protegen a Israel a acabar con su impunidad.
En síntesis, el apoyo del PCE a la causa palestina es una prioridad política histórica a la que damos forma con nuestro trabajo político cotidiano en todos y cada uno de los frentes. El pueblo palestino necesita de una solidaridad activa y combativa. Eso pasa por intensificar las movilizaciones —destacando la importancia del carácter unitario—, seguir visibilizando la situación de Palestina, y señalando a los culpables y sus cómplices. Son tareas difíciles pero impostergables. Ahí debemos estar los militantes comunistas.







