Semanas claves en Argentina para la contraofensiva popular

Ni un minuto de tregua al gobierno ultraliberal y neofascista de Milei

Pretenden dar una nueva vuelta de tuerca al proceso de concentración y centralización del capital de acuerdo a los principales centros capitalistas yanquis y europeos
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Movilización en Argentina el pasado 24 de enero | mdzol.com
Movilización en Argentina el pasado 24 de enero | mdzol.com

La crisis del capitalismo dependiente de la Argentina se agudiza con la asunción de los ultraliberales y neofascistas de Javier Milei al gobierno nacional.

Su administración es “la junta que administra los asuntos comunes…” del sector más concentrado del capital financiero global, asociado a los sectores agroexportador, de la minería y de los medios de comunicación, a los que se asocian subordinadamente algunos grupos locales.

Esa junta de poder real no está tanto signada por los nombres de lxs ministrxs y otrxs altxs funcionarixs, sino por el poder real detrás de los sillones: los fondos de inversión como Black Rock, el magnate Elon Musk, que busca las reservas de litio, sectores vinculados a las industrias militar y de espionaje, particularmente sionistas, y las transnacionales de los agrobussines, como Cargill, Monsanto y otras. A ellos hay que sumar a Marcos Galperín, el dueño del principal sistema de pagos electrónicos.

Puede decirse que se trata de un gabinete de representantes del gran capital transnacional. En verdad, pretenden dar una nueva vuelta de tuerca al proceso de concentración y centralización del capital para que el país se adecue a las necesidades mundiales de los principales centros capitalistas yanquis y europeos, como herramienta de atenuación de sus crisis y para enfrentar la competencia de los nuevos polos de poder global y la tendencia mundial a la multipolaridad.

Aunque llegaron a ganar las elecciones de finales de 2023 con artes y técnicas sofisticadas de manipulación social, y capitalizaron el descontento con la mala gestión del gobierno de Alberto Fernández, su base social es muy pequeña y endeble.

El rechazo al autoritario Decreto de Necesidad y Urgencia, a la llamada suavemente ley Omnibus y al “protocolo” antidemocrático y represivo contra las manifestaciones populares presentados por el gobierno se ha tornado gigantesco. Es que como parte de un capitalismo depredador no soportan siquiera las reformas y conquistas que nuestro pueblo fue logrando a lo largo de la historia, así como la parte estatal de la economía, o la salud y educación públicas, ni la ciencia y tecnología propias, que lxs argentinxs estamos dispuestos a defender.

Y aunque es aún incierto el resultado tanto del tratamiento parlamentario de esos mamotretos “legales” como de los amparos judiciales que se van presentando, tres o cuatro consignas concentran una unidad de acción popular pocas veces vista: “Abajo el DNU”; “Abajo la ley Omnibus”; “Abajo el protocolo”; “La Patria no se vende”.

Y con ellas, las centrales sindicales y un amplísimo entramado  de organizaciones y sectores de la pequeña y mediana empresa, de las universidades, la ciencia y la tecnología, de las artes y la cultura, de los barrios y de la sociedad en general, convocaron un paro nacional con movilización al Congreso el pasado 24 de enero, que fue masivo y contundente.

Son semanas clave para impedir la consolidación del gobierno y para iniciar una contraofensiva popular para su derrota. Especialmente cuando los liderazgos políticos de la anterior etapa llaman a esperar y a no “apresurar” las protestas.

Por eso el Partido Comunista planteó fuertemente “Ni un minuto de tregua al gobierno de Milei”. Es lo que está prevaleciendo ahora en el movimiento popular.

La frustración con la Administración Fernández y la falta de respaldo al paro y movilización por parte de sus principales figuras indica también una crisis de representación política, que demanda un reagrupamiento de las fuerzas populares. De hecho surgen algunos nuevos liderazgos aunque en un proceso que está en desarrollo.

Los comunistas insistimos en la necesidad de la organización popular desde la base y en la conformación de una fuerza política que confronte al bloque de poder real

Sobre los liderazgos, los comunistas insistimos en la necesidad de la organización popular desde la base y en la conformación de una fuerza política que asuma la confrontación al bloque de poder real, algo que no fue precisamente la característica del último gobierno, que había sido votado para terminar con el neoliberalismo de Mauricio Macri y que en lo fundamental no cumplió ese cometido.

Es una propuesta amplia, con vocación mayoritaria, necesaria para construir una nueva correlación de fuerzas que, sea por las vías institucionales o por la vía plebeya, derrote los planes de la ultraderecha aupada en el gobierno, impida la aplicación de sus planes antinacionales y antipopulares y permita avanzar hacia una democracia de plenos derechos, hacia la soberanía nacional y la integración latinoamericana y caribeña y hacia la justicia social.

Las banderas rojas del Partido Comunista van al paro y a la lucha, sea más o menos prolongada, junto a lxs trabajadorxs y el pueblo, como siempre, por la liberación nacional y el socialismo.

(*) Secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de la Argentina

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