Después de una visita al rey y de adelantar la comparecencia a los medios, los cinco días de reflexión del presidente del gobierno, con un PSOE cerrando filas, con el apoyo de los partidos que le apoyaron a crear gobierno, de los sindicatos que le insuflaron fuerzas para resistir, de la sociedad civil que se movilizó en las calles y en el debate, de un lado, y del otro los ataques de la derecha sin tregua y en todos los flancos, Pedro Sánchez asumió la responsabilidad que le demandaban y dijo que, a pesar de diez años de ataques a él y su familia, seguirá al frente del gobierno y que lo hará con más fuerza.
Pero dejó muy claro que esto es un punto y aparte, no un punto seguido. Habló de «regeneración pendiente de la democracia» y recalcó que esta política del fango, de las mentiras grotescas frente al debate de las evidencias sólo se puede revertir «si la sociedad se moviliza por el sentimiento común frente a la política de la vergüenza». Añadió que la libertad de información no se puede confundir con la libertad de difamación, que la sinrazón no se puede convertir en rutina y que no se puede obligar a las víctimas de bulos y mentiras groseras a tener que demostrar su inocencia. «O decimos basta o esta degradación de la vida pública determinará nuestro futuro condenándonos como país».
Contextualizó estas maniobras desestabilizadoras, sin llegar a utilizar la palabra, con «un movimiento reaccionario mundial que aspira a imponer su agenda».
En su intervención dejó clave para avanzar: «se trata de decidir qué tipo de democracia queremos ser». Y cerró dirigiéndose a la sociedad que consiguió superar tantos desafíos políticos: «Enseñemos cómo se defiende la democracia».
Lo que viene después del punto y aparte
Yolanda Díaz, desde el Ministerio de Trabajo, dio la primera respuesta a la decisión del presidente del Gobierno. Si esto es un punto y aparte, dijo, hay que seguir avanzando en derechos. “Los intentos de desestabilizar al gobierno se responden con más democracia y más derechos” y eso pasa por garantizar la vivienda, subiendo los salarios, protegiendo los servicios sociales, reduciendo las listas de espera…”
Estamos ante una “estrategia deliberada y de largo aliento”, apuntó la vicepresidenta del Gobierno porque “la derecha no puede soportar la subida del Salario Mínimo Interprofesional y la redistribución del poder. Y eso es lo que está en juego”.
Si Pedro Sánchez apeló a la ciudadanía, Yolanda se dirigió directamente a Feijoo para exigirle que deje de cuestionar los resultados democráticos de las urnas.
Si esto es un antes y después, hay que “llenar” la legislatura de iniciativas, contenido y políticas públicas.
“Las libertades en nuestro país están en juego”. Como estamos en un punto y aparte, insistió, “es urgente abordar con mayor exigencia la democratización de la Justicia y la reforma del Poder Judicial, y empezar por la Ley Mordaza”.
Enrique Santiago, portavoz de Izquierda Unida en el Congreso de los Diputados reaccionó en su cuenta de X (Twitter). “Tomamos la palabra al Presidente”. Eso se traduce en “más acción de Gobierno para evitar que la guerra jurídica siga cobrándose víctimas. Presentaremos propuestas estructurales para impedir la utilización política de la Justicia. El secretario general del PCE también demandó al presidente “más valentía para conquistar más derechos para la clase trabajadora”.







