Teodoro Obiang Ngema, dictador y presidente de Guinea Ecuatorial, lleva 44 años en el poder desde el golpe de Estado que dio en agosto de 1979, por el que fue derrocado y fusilado Francisco Macías, que era su tío. Ese golpe militar de Obiang, que había estudiado en la Academia militar de Zaragoza en el franquismo, fue apoyado por el gobierno de Adolfo Suárez ante un Francisco Macías anticolonialista que empezaba a colaborar con la Unión Soviética y no quería cuentas con España, su antigua metrópoli. El día del golpe, el 3 de agosto, se convirtió en Fiesta Nacional en Guinea porque Obiang al principio dijo que iba a traer libertad, democracia y derechos humanos a Guinea Ecuatorial, todo lo contrario de lo que después hizo. En la radio se daba el himno de la legión española, hubo una complicidad española evidente, con intereses neocoloniales ocultos. El 8 de agosto ya se recibió en Malabo una felicitación de Adolfo Suárez y del rey Juan Carlos de Borbón, muy amigo siempre de dictadores. Y solo cuatro meses después se produjo la primera visita de Juan Carlos y Sofía a Guinea, para legitimar, apoyar y lavar la cara a un régimen antidemocrático y tiránico desde el principio. Y en mayo del 80 se produjo la primera visita del dictador a España.
Obiang convoca elecciones fraudulentas para aparentar democracia. Saca siempre un 99 % de votos y un 1 % la oposición, disimula poco
Obiang ostenta el vergonzoso título de ser el dictador número uno, el que más tiempo lleva en el poder en todo el mundo y sin duda es uno de los más criminales. Los demócratas de todo el mundo debemos, por tanto, contribuir en la lucha para derribar esta terrible dictadura. Es una obligación ética y política de todo demócrata, más allá de ideologías.
En los últimos años, Obiang ha convocado elecciones fraudulentas buscando dar una apariencia de democracia pero su intento se convierte en ridículo cuando ya se sabe el resultado de antemano: Obiang saca siempre un 99 % de votos y un 1% la oposición, la verdad es que disimula poco.
Es uno de los dictadores más criminales y el que más tiempo lleva en el poder. Se mantiene por la represión generalizada, el control social y el miedo
La dictadura casi familiar de Obiang se define por una corrupción generalizada, un autoritarismo cruel y sanguinario y por la violación generalizada de los derechos humanos durante todo su largo mandato. Su permanencia en el poder se explica solo a través del miedo y el control social de una población que sufre una opresión basada en una represión generalizada. IU ha reclamado en muchas ocasiones la libertad de todos los presos políticos.
Posee el petróleo y eso le da poder para que otros países miren a otro lado y firmen acuerdos comerciales con Guinea
Durante estos 44 años de dictadura no ha existido libertad de expresión ni medios libres ni plurales, no hay libertad de asociación ni manifestación, existen continuas detenciones de opositores, torturas y malos tratos, desapariciones forzadas de personas, deportación de inmigrantes, etc. Hasta en el FMI, en una visita reciente a Guinea en 2023, se quedaron aterrados —y lo reflejaron en sus informes—, del nivel de pobreza y desigualdad, de la falta de salud y educación, a pesar de que es un país rico en recursos naturales. Desde que apareció el petróleo, este es propiedad de la familia Obiang, igual que se han apropiado de los recursos naturales y del propio Estado. Ese petróleo en su poder es la causa de que muchos gobiernos lleguen a acuerdos comerciales con Guinea y se olviden de los crímenes de Obiang y miren a otro lado.
Secuestro de opositores en España
En noviembre de 2019 Obiang cometió el tremendo error de secuestrar con engaños a cuatro opositores guineanos en el aeropuerto de Sudán del Sur, pero dos con residencia en España y otros dos con nacionalidad española. Este hecho dio lugar a una denuncia de sus familiares y compañeros del Movimiento de Liberación de Guinea Ecuatorial III República (MLGE-3R) investigada en la Audiencia Nacional por el juez Santiago Pedraz en la que están acusados un hijo de Obiang y dos altos cargos del gobierno guineano.
Es la primera vez en décadas que Obiang se ve acusado en tribunales extranjeros y que su impunidad se empieza a resquebrajar, y a pesar de que Obiang ha contratado al exjuez Javier Gómez Bermúdez como abogado (sí, el juez calvo del 11 M, poquita ética), el juicio está avanzando con declaraciones de opositores, familiares y con la petición de órdenes de busca y captura internacional de los imputados. La justicia española, después del caso Scilingo y el caso Pinochet, vuelve a contribuir a la persecución de las violaciones de los derechos humanos de una dictadura cruel y sanguinaria, a pesar de los recortes que a la justicia universal se le hicieron desde los sillones políticos timoratos del bipartidismo.
Apoyemos a la oposición guineana en el exilio, apoyemos al oprimido y luchador pueblo de Guinea Ecuatorial. Apoyemos a la justicia española en su persecución de los crímenes y delitos de Teodoro Obiang Ngema. ¡Basta de impunidad en Guinea Ecuatorial!








