Este 9 de junio tendremos elecciones al Parlamento Europeo. Si bien estos comicios nunca han sido los más concurridos (han tenido una participación media en España del 55 %, y que llegó al 60,70 % en 2019, al coincidir con las elecciones municipales y autonómicas), en esta ocasión adquieren una mayor importancia debido al momento histórico que vivimos.
Estamos ante una situación política, económica y social resultado de enlazar las consecuencias de la crisis financiera del 2008 con las de la crisis del COVID-19, y posteriormente el impacto de la guerra en Ucrania, el escenario propicio para que las oligarquías europeas quieran eliminar los derechos civiles, sociales y laborales, mediante regresión en derechos y privatizaciones. Hoy nos jugamos las conquistas ganadas durante décadas gracias a la lucha del movimiento obrero y a los sindicatos de clase. Por eso debemos darle una especial importancia a la contienda electoral del próximo 9 de junio.
Para conocer cuál es la actual fotografía del Parlamento Europeo, haremos una breve aproximación a las diferentes familias políticas europeas, situando que actualmente el Parlamento está compuesto por siete grupos políticos: Partido Popular Europeo, Alianza Progresista de Socialistas y Demócratas, Renovar Europa, Identidad y Democracia, Conservadores y Reformistas Europeos, Los Verdes – Alianza Libre Europea y la Izquierda Unitaria Europea – Izquierda Verde Nórdica.
Todos los grupos políticos del Parlamento Europeo están conformados por los distintos partidos políticos de ámbito europeo, aunque estos grupos no siempre se corresponden con los partidos. Actualmente existen diez partidos políticos que por orden de diputados son: el Partido Popular (173 diputados de la derecha tradicional y cristianodemócratas), el Partido de los Socialistas (134 diputados de la socialdemocracia), el Partido de la Alianza de los Liberales y Demócratas (67 diputados de la derecha liberal), el Partido Identidad y Democracia (58 diputados de la extrema derecha), el Partido Verde (57 diputados integrados por el ecologismo liberal), el Partido de los Conservadores y Reformistas (51 diputados), el Partido de la Izquierda Europea (27 diputados integrados por la izquierda alternativa), el Partido Demócrata (11 diputados), la Alianza Libre Europea (8 diputados, integrada por regionalistas o nacionalistas), y el Movimiento Político Cristiano (5 diputados).
Si en el actual Parlamento las mayorías conservadoras han impulsado políticas reaccionarias y otanistas, lo que puede venir es la plasmación del aumento del fascismo en las sociedades europeas
Si el actual Parlamento, resultado de las elecciones de 2019, se ha caracterizado por unas mayorías conservadoras que han sido parte fundamental del impulso de las políticas reaccionarias, otanistas y de bunkerización de Europa, lo que puede venir a partir del 9 de junio puede ser la plasmación del aumento del fascismo en las sociedades europeas.
El bloque de la extrema derecha “Identidad y Democracia” actualmente el cuarto grupo político del Parlamento, podría ser la candidatura más votada en países como Francia e Italia
Europa no es ajena a la ola reaccionaria que recorre el mundo. El auge de la extrema derecha es un peligro real que se cierne sobre la clase trabajadora y los pueblos. En este sentido, aunque el bloque de la extrema derecha “Identidad y Democracia” actualmente sea el cuarto grupo político europeo, corremos el serio peligro de que aumente su representación e incluso sea la candidatura más votada en países con una fuerza determinante, como podrían ser Francia e Italia.
Por eso es imprescindible que en el complejo escenario que tenemos por delante, todos y cada uno de nosotros y nosotras seamos altavoz de un discurso de izquierdas, de clase, que reivindique ahora más que nunca una política de paz entre pueblos, sin tener temor a confrontar con el discurso belicista y otanista que impregna los gobiernos de los países europeos, e incluso parte de algunos sectores autodenominados progresistas.
En este escenario, la militancia del PCE y de Izquierda Unida debemos jugar un papel clave, desde nuestra cultura política y el arraigo organizativo, para conseguir que nuestro camarada Manu Pineda revalide el acta de europarlamentario y siga llevando la voz de la clase trabajadora, de las personas oprimidas y de los pueblos que luchan frente al imperialismo, al mismo centro de la telaraña europea. En Bruselas, la lucha continúa.







