Eugene Downing (Dublín 1913-2003) vivió de niño dos guerras sucesivas. Participó en el movimiento republicano socialista y la fundación del Partido Comunista de Irlanda. Tras su paso por las Brigadas Internacionales, donde perdió una pierna, siguió defendiendo siempre sus ideales desde el periodismo.

Aunque criado en Irlanda —dice él— “entre el fragor de las bombas y las balas ”, en una Irlanda ya en paz, aunque paz tensa y no libre de violencia, pasa por la guerra de España, ese país exótico y desconocido, de asombro en asombro. Las impresiones de esos días épicos, filtradas por su mirada extrañada e ingenua, se mezclan con los recuerdos de su país natal, revelando contrastes y similitudes desconcertantes.
En su viaje a Cataluña atravesando Inglaterra y Francia, cruzando a ciegas los Pirineos, Eugene Downing comienza a tejer la red de solidaridad y camaradería que lo habría de envolver durante su experiencia bélica. Nada sabe de España ni de la guerra; menos aún de una guerra en campo abierto, tan distinta de la lucha de escaramuzas y emboscadas que vivió su país. Lo alientan, eso sí, la ilusión entusiasta de detener al fascismo y la certeza de poder construir un mundo nuevo, mejor.
Durante su período de instrucción, entrada en combate, herida y convalecencia en este peculiar ejército popular de la República, se enfrenta a la realidad diaria de la vida militar, a las picardías de los veteranos, a la jactancia de algún superior, a la digna autoridad de otros, a la penuria que sufren combatientes y paisanos, a las alegrías, a la fraternidad en los momentos de exaltación y hasta de fiesta y en los de trabajos y amargura. Es en esta evocación de la vivencia del militante soldado, más que en el relato de las acciones bélicas o de las luchas políticas, donde se recrea la memoria de Downing, presentando una animada galería de personajes y de anécdotas.

La Niña Bonita y Róisín Dubh. Memorias de un brigadista irlandés en la guerra de España
Traducción del irlandés por Juan Renales Cortés, Víctor M. Renero Arribas y Pilar Ortiz Ostalé
Huerga y Fierro editores,
Madrid 2024, 206 páginas.
Redactadas ya en la vejez, con la serenidad y la amable, algo escéptica ironía que les confiere la distancia, estas memorias ofrecen una silva de instantáneas llenas de viveza. En ellas queda apresado aquí el rasgo que define a una persona, allá el detalle que evoca eficazmente el momento en que se vivió.







