La deuda democrática que España mantiene con las Brigadas Internacionales es, todavía hoy, una herida abierta. Aquellos hombres y mujeres que dejaron sus hogares para venir a defender la República no lo hicieron por un pasaporte ni por una bandera: lo hicieron porque entendían que el fascismo debía detenerse en España para no devorar Europa.
El jefe de la XII Brigada Internacional creó un cementerio para los brigadistas internacionales donde enterraron a 451 de ellos, perfectamente identificados. En 1941, el alcalde falangista lo destruyó. Hoy Almeida dificulta la recuperación de los cadáveres arrojados a una fosa.
En su artículo para Mundo Obrero, Miguel Usabiaga retrocede a la Olimpiada Popular de Barcelona para contarnos la historia de dos militantes antifascistas: Andrés Martín y Paulina Abramson.
La asociación científica Arqueoantro inició el pasado 13 de agosto los trabajos para buscar una posible fosa común en el barrio de Montecarmelo de la capital española, tras haber recibido, finalmente, el permiso por parte del Ayuntamiento de Madrid y haber sido contratada por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática. Los trabajos, para
El Club de Lectura de la Librería Juan Rulfo de Madrid abordará la obra «La Niña Bonita y Róisín Dubh» de Eugene Downing, que recrea las memorias de un brigadista irlandés en la Guerra Civil.
El equipo de fútbol de Londres, Clapton CFC, conocido por su camiseta homenaje a la II República y las Brigadas Internacionales, visita nuestro país la próxima semana invitado por el Independiente de Vallecas. El sábado 13 de julio, a las 12 de la mañana, visitarán el monumento a las Brigadas Internacionales ubicado en los jardines
“Nos habíamos quedado sin medicinas básicas, nuestro principal tratamiento era la amputación»(Isobel Maguire, enfermera brigadista de Nueva Zelanda). Las Brigadas Internacionales fueron organizadas para ayudar al gobierno del Frente Popular de la Segunda República Española, durante la Guerra que siguió al alzamiento fascista de 1936. La organización existió desde 1936 hasta 1938, durante los cuales
La Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales (AABI) acusa al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida y otros tres miembros del gobierno municipal de la capital de ocultar un informe con indicios de la existencia de una fosa común de brigadistas internacionales en una parcela de Montecarmelo en el distrito de Fuencarral-El Pardo
Un viejo combatiente republicano me habló de un joven camarada polaco con el que había compartido momentos dramáticos en la defensa de Asturias, como miembros de la dirección de la Juventud Socialista Unificada, la JSU. Inmediatamente se instaló en mí una enorme curiosidad. Me contó cómo, en esos últimos momentos de la derrota, a los
Eugene Downing (Dublín 1913-2003) vivió de niño dos guerras sucesivas. Participó en el movimiento republicano socialista y la fundación del Partido Comunista de Irlanda. Tras su paso por las Brigadas Internacionales, donde perdió una pierna, siguió defendiendo siempre sus ideales desde el periodismo. Aunque criado en Irlanda —dice él— “entre el fragor de las bombas