El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes el cese de la directora del Instituto de las Mujeres, Isabel García. Su nombramiento ya había venido seguido de criticas por sus posicionamientos trans-excluyentes, «en modo alguno puede representar el feminismo de hoy», afirmó IU tras su nombramiento.
Su salida se produce por las investigaciones periodísticas —iniciadas por El Español— que desvelaron que empresas ligadas a García y su pareja habrían facturado en torno a 250.000 euros de al menos 64 contratos públicos relativos a la gestión de «puntos violeta», concedidos por ayuntamientos gobernados por el PSOE.
No fue hasta el pasado 17 de junio, que la ministra de Igualdad, Ana Redondo, contactó con la directora del Instituto de las Mujeres para pedirle «explicaciones». Este martes 23 de junio, seis días después, se produjo su cese. Un cese que «se ha hecho de rogar», según Toni Morillas (ex directora del Instituto de las Mujeres y coordinadora de IU Málaga).
Según informó el Ministerio de Igualdad, la nueva directora del Instituto de las Mujeres es Cristina Hernández, militante socialista que había sido becaria del propio instituto, concejala del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo (su ciudad natal, en la provincia de Salamanca) y que cuenta con mucha experiencia en políticas de igualdad, al haberse desempeñado como profesora asociada en la Universidad de Salamanca (en asignaturas como Sociología de las Relaciones de Género) y responsable de Formación del Servicio 016 de Información y Asesoramiento.
La exdirectora Toni Morillas acogió positivamente el nombramiento de Cristina Hernández al frente del organismo público y le deseó «suerte y aciertos». Sin dejar de señalar que «el feminismo es motor democratizador» y reclamar al Gobierno estatal que «esté a su altura para avanzar en derechos y frenar la ofensiva reaccionaría».







