El «Canto de los partisanos» de Anna Marly

Anna Marly. Canto de los partisanos. Resistencia francesa

Un mes después de la tan inesperada como épica victoria del Nuevo Frente Popular en las elecciones legislativas francesas, consiguiendo romper con ello todos los pronósticos y haciendo así frente al ascenso de la extrema derecha, parece claro que esta victoria pretende ser ahora escamoteada por parte del derrotado Macron, aprovechando el paréntesis de unos Juegos Olímpicos que ahora finalizan; Juegos que, dicho sea de paso, quedarán para la posteridad como aquellos que se celebraron durante la perpetración de un genocidio, y con una representación del sionismo responsable de estos crímenes participando en los mismos. Estos días tuvo lugar una de las mayores masacres, asesinando a más de cien civiles en una escuela en Gaza. Un ejemplo más de la manera miserable de funcionamiento que persigue mantener los equilibrios de poder geopolítico por parte de un capitalismo salvaje al borde del colapso.

Así, y recordando un inquietante paralelismo histórico, hoy recuperamos del rico legado cultural francés el Canto de los partisanos o Canto de la liberación, el célebre himno de la resistencia francesa durante la ocupación nazi en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.

La historia de este himno comienza en la ciudad rusa de Petrogrado en 1917, donde nace Anna Betoulinsky quien, tras el traslado de su familia a Francia, comienza desde joven su actividad musical bajo el nombre artístico de Anna Marly, uniéndose durante 1941 en Londres a la Francia libre de Charles de Gaulle, huyendo así de la ocupación de su país de adopción, mientras otros artistas permanecen apoyando el colaboracionismo de Vichy; así, como pupila de Prokofiev, ofrece sus canciones a las tropas aliadas.

En 1943, las noticias sobre la batalla de Smolensk (que resultaría finalmente decisiva para el curso de la guerra, al alejar el frente de Moscú), le conmueven profundamente y así se inspira para componer la música del Canto de los partisanos, con letra en ruso, su lengua materna; en Londres coincide con Druon y Kessel, quienes eclipsaron en cierto modo la figura de nuestra protagonista ya que, al adaptarla al francés, convirtieron el canto desde ese momento en uno de los más importantes símbolos de la resistencia francesa a la ocupación; efectivamente, sería a través de las ondas de la BBC como podría ser escuchada clandestinamente, contribuyendo a mantener la moral de la resistencia.

Musicalmente, el Canto de los partisanos supone un himno serio y rotundo en la voz de Germaine Sablon, en las primeras imágenes que existen de su interpretación en el marco de un acto propagandístico en 1943.

En 1945 se produce la liberación y Anna regresa a Francia donde es reconocida como la trovadora de la resistencia, que fue precisamente como tituló su autobiografía en 1980; el General De Gaulle dijo de ella que “hizo de su talento un arma para Francia”.

Condecorada con la Orden Nacional del Mérito en 1965 y con la Legión de Honor en 1985, murió en Alaska en 2006, a los 88 años.

Amigo, ¿escuchas el vuelo negro de los cuervos sobre nuestras planicies?

Amigo, ¿escuchas los gritos sordos del país que encadenan?

¡Adelante, partisanos, obreros y campesinos, es la alarma!

(Durante la redacción de este artículo se produjo el fallecimiento de nuestro camarada Pedro Marset; sirvan estas palabras de pequeño homenaje a un gran hombre).

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