Steve Bannon: ultraderechista, ideólogo y arquitecto del trumpismo

Para Bannon no existe la realidad sino la percepción que se construye la gente de la realidad con las mentiras
Steve Bannon junto a Donald Trump

«El próximo 5 de noviembre expulsaremos a las alimañas de la Casa Blanca y el regreso de Trump al poder será como el del general romano Cincinato», ha dicho en estos días el que fuera jefe de campaña electoral de Trump en 2016, y todavía hoy una figura muy poderosa en el Partido Republicano de EE.UU.: Steve Bannon, el siniestro ultraderechista que moldeó el partido a imagen de Trump. Conviene que la izquierda conozca quién es Bannon, y también el general y dictador romano Cincinato.

Tras su clara victoria televisiva sobre un perdido e incapacitado Joe Biden, Donald Trump puede volver a dirigir el imperio. Este multimillonario repugnante que no cree en la democracia liberal y que sin duda instigó el 6 de enero el asalto al Capitolio con la intención de dar un golpe de Estado, puede regresar pronto al poder en EE.UU. Antes habrá tenido que ver, irritado, el ingreso en prisión para cumplir cuatro meses de cárcel del que fuera su principal asesor y cerebro gris durante años, Steve Bannon, por negarse a comparecer en una comisión de investigación parlamentaria sobre dicho asalto. Él ha declarado que se considera “un preso político”.

Bannon fue también el primer estratega jefe en la Casa Blanca con Trump, y podemos decir que hoy en día ejerce como nadie una importante coordinación de la ultraderecha internacional, procurando el financiamiento, la formación ideológica y comunicativa, e implantando la aplicación de su política de manipulación de “la posverda”’. Exoficial de la armada, productor de cine, ejecutivo de medios y exbanquero de inversiones (Goldman Sachs) lo peor de Bannon es su pensamiento ideológico ultrarreaccionario. Admirador del nazismo en su juventud, dirige a los 70 años la importante web Breitbart News desde la que difunde su ideología de odio, racista, xenófoba y misógina.

Esta web, con millones de seguidores, ha sido acusada de promoción de grupos supremacistas, abiertamente neonazis, y de la difusión permanente de bulos, fake news y de teorías conspirativas. Pero sin duda es una plataforma de contenidos muy eficaz para alimentar a la nueva ultraderecha norteamericana y a la internacional negra que están construyendo a nivel global. Bannon es el timonel de eso. Conduce también un postcast llamado War Room con mucha difusión, que ha sido denunciado por el think tank Brooking’s Institute de Washington como una enorme plataforma de desinformación, «donde más del 20% de la información es falsa». 

Amigo de David Duke, durante años neonazi declarado, negador del holocausto y líder del Ku Klux Klan, o de Peter Brimelow, promotor de la plataforma supremacista VDAR, Bannon señaló ya desde 2018 que VOX era su referente político en España y mantiene excelente relación con Santiago Abascal y los suyos. Bannon fue el promotor también del lema y de la convergencia en el “ecosistema MAGA” (Make America Great Again), bajo el que se agrupan actualmente cientos de asociaciones de ultraderecha en todo el país, que se identifican con ese lema: «Hagamos a América grande otra vez», y que ahora se coordinan en cada estado y en todo el país, tras décadas de desunión y de andar pegando tiros por libre y descoordinadamente. 

«Para que el capitalismo sobreviva, tenemos que hacer que la gente quiera ser capitalista», dijo. Promulga el anticomunismo, el miedo a la inmigración, la seguridad y el combate al feminismo y al colectivo LGTBI

Políticamente muy capaz aunque perverso, y experto increíble en comunicación, hizo que Trump usara consignas a favor de la clase trabajadora en la campaña de 2016, mientras sus políticas laborales y fiscales favorecieron después a las clases privilegiadas. «Hemos convertido al Republicano en un partido de la clase obrera y de los perdedores de la globalización» dijo en diciembre de 2019 en una entrevista a The Guardian. «Para que el capitalismo sobreviva, tenemos que hacer que la gente quiera ser capitalista», dijo también el responsable de que la campaña de Trump situara además en la agenda política temas como el anticomunismo, el miedo a la inmigración, la seguridad y el combate al feminismo y al colectivo LGTBI». Abascal sigue su estela.

Ha dicho recientemente con acierto Antonio Maíllo que la ultraderecha quiere destrozar todos los derechos conquistados por el movimiento obrero y la izquierda en primer lugar con la estrategia del fango y las fake news; después con la antipolítica (para evitar que la gente común se comprometa y se organice), y luego con la creación de una polarización y crispación constante que desoriente y manipule al pueblo. Esa es la estrategia comunicacional del neofascismo en nuestro tiempo. Las fake news, el uso de tecnologías y redes alternativas como propaganda política, técnicas en las que Bannon es un absoluto experto comunicacional. Se busca la manipulación, que la opinión pública no se forme, que se deforme. Para Bannon no existe la realidad, hay que desdibujarla, sino la percepción que se construye la gente de la realidad con las mentiras. La era de la posverdad es pura desinformación y manipulación. Por eso Trump se ha pasado toda su vida política mintiendo deliberadamente y se ubica en el epicentro del terremoto mundial de la posverdad y del discurso fake de la política populista y reaccionaria. Por eso su enfrentamiento con los medios de comunicación, «todos mienten», que le han comparado en ocasiones con Cromwell, Rasputín y por supuesto, con Goebbels. 

Coordina poderosamente la ultraderecha internacional, procurando el financiamiento, la formación ideológica y comunicativa, e implantando su política de manipulación de “la posverdad”

El malo malísimo de Steve Bannon se ocupó además de organizar en Europa (primero en Bruselas y después país a país) oficinas para impartir formación ideológica y comunicacional con fundaciones de la ultraderecha europea. Por eso, cuando Trump acusó sin pudor a Biden de un triunfo no legítimo en 2020, después en España VOX y PP han dicho lo mismo respecto al 23J, y por supuesto se han subido a la política permanente del bulo y la mentira. Todo vale para derribar al gobierno de sanchistas, comunistas y bolivarianos, y asaltar el poder. La ultraderecha se coordina internacionalmente, y la mente maquiavélica, totalitaria, superdotada y perversa de Steve Bannon, y su admirable activismo incansable pero malvado, está detrás de ello. Conviene conocerle, a sus 70 años está en plena forma, es un hombre muy peligroso, más que influyente en el trumpismo que ayudó a crear, y su objetivo es promover un movimiento global de ultraderecha y autoritario al servicio del capitalismo, del imperialismo y de los poderosos del planeta. Vamos, un mundo de dictaduras para oprimir a los pueblos. 

(*) Secretario General de Izquierda Republicana