Memoria Democrátrica

Solicitan al Gobierno que proteja y acondicione el Fuerte de San Cristóbal de Pamplona tras su incendio

El Ministerio de Defensa, titular de la instalación, tiene que garantizar su conservación y acondicionamiento, para convertir este enclave en un memorial que dignifique la memoria de los republicanos y de los antifascistas que pasaron por aquellas oscuras
Vista aérea del Fuerte de San Cristóbal, situado a las afueras de Iruñea.
Vista aérea del Fuerte de San Cristóbal, situado a las afueras de Iruñea.

Tras el aparatoso incendio producido el 21 de julio en el interior del Fuerte de San Cristóbal o Fuerte de Alfonso XII de Pamplona, los diputados de Izquierda Unida Enrique Santiago y Nahuel González trasladaron a finales de ese mes la preocupación de IU Navarra al Congreso de los Diputados. “Desde hace varias décadas, esta construcción cuyo titular es el Ministerio de Defensa, se encuentra en estado de semi abandono y de gran degradación. Y como consecuencia de ello, tienen lugar peligrosos sucesos como el incendio de hace unos días”, indicó Carlos Guzmán, el coordinador general de IU Navarra.

El también parlamentario foral recordó que, actualmente, el Gobierno de Navarra y la Secretaría de Estado de Memoria Democrática están trabajando en un convenio de colaboración contemplado en la Ley de Memoria Democrática para declarar ese enclave como lugar memorial.

Como explica Carlos Guzmán, por el uso de esta instalación como cárcel entre 1934 y 1945 en el contexto histórico de la II República, la Guerra Civil y el primer franquismo, este lugar contiene “un gran valor histórico y memorialista necesario de preservar, que a la vista sucesos como el reciente incendio no se está realizando”.

Así, el Ministerio de Defensa, titular de esta instalación, tiene que garantizar “urgentemente” su conservación y acondicionamiento, para poder hacer cuanto antes de este enclave un lugar memorial que “dignifique la memoria de los republicanos y de los antifascistas que pasaran por aquellas oscuras celdas”, indicó el coordinador regional de IU.

Lugar memorial. Con ese objetivo, los diputados de Izquierda Unida Enrique Santiago y Nahuel González registraron una batería de preguntas en el Congreso de los Diputados, en las que solicitaban al Ministerio de Defensa la realización de una valoración de los efectos en la instalación del incendio ocurrido en el interior del Fuerte de San Cristóbal la madrugada del pasado domingo 21 de julio, la adopción adicional de protección al Fuerte de San Cristóbal para evitar sucesos como el señalado, así como la realización del necesario acondicionamiento antes de la firma del convenio de colaboración contemplado en la Ley de Memoria Democrática para declarar ese lugar como lugar memorial.

“La responsabilidad del Ministerio de Defensa sobre esta instalación es total, y por tanto desde Navarra trasladamos directamente esta cuestión al propio Ministro de Defensa a través de nuestra representación en el Congreso de los Diputados”, concluía Carlos Guzmán.

El fuerte de San Cristóbal, construido entre 1878 y 1919 en la cima del monte Ezkaba, cercano al núcleo urbano pamplonés, se convirtió en prisión tras el levantamiento revolucionario de 1934. Miles de hombres, la mayor parte presos políticos, fueron encarcelados y hacinados en ese lugar, en condiciones deplorables.

Estos encarcelamientos fueron respondidos activamente por los trabajadores y trabajadoras navarras, quienes a través del Socorro Rojo llevaron a cabo numerosas acciones solidarias. Con la llegada del Frente Popular al Gobierno, esos presos fueron liberados, quedando la cárcel prácticamente vacía.

Sin embargo, tras el golpe fascista de 1936, el número de personas reclusas aumentó exponencialmente: se estima que pudieron ser más de 7.000.

No hay un dato exacto de los fallecidos hasta su cierre en 1945, pero distintas fuentes cuentan por centenares los presos asesinados, desaparecidos o que murieron por las durísimas condiciones en las que transcurría su vida allí.

Fuga de 1938. Además, un número importante de presos, tras ser “puestos en libertad”, fueron asesinados por grupos paramilitares, previamente informados, que les esperaban a la salida. Otro grupo significativo de presos murió tras intentar fugarse. El primer intento importante ocurrió en octubre de 1936, tras el que fueron ejecutados 25 presos. Pero la gran fuga del penal, ocurrió el 22 de mayo de 1938. En media hora, se abrieron las puertas del Penal y prácticamente la totalidad de las personas recluidas salió del mismo. 795 presos huyeron, de los cuales 206 fueron asesinados y 14 fusilados en agosto de 1938. Tan solo tres consiguieron alcanzar la frontera con Francia.

El escenario de toda esta historia, aún viva en la sociedad navarra, es un complejo militar que a día de hoy esta cerrado y en ruinas. Aún así, cientos de personas acuden anualmente en el mes de mayo para recordar a aquellos que sufrieron su cautiverio. Unas víctimas que merecen un paso al frente definitivo por parte del Gobierno de España para la protección y dignificación de este edificio.

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