Radiografía del país cuyo destino se disputan Trump y Harris

Los números lo son todo en Estados Unidos

EE.UU. tiene la mayor tasa de desigualdad económica jamás vista. La creciente diversidad étnica y generacional podría redefinir el panorama electoral y la agenda política

·

·

Convención Nacional Republicana el pasado mes de julio en Milwaukee | Foto: @GOPconvention
Convención Nacional Republicana el pasado mes de julio en Milwaukee | Foto: @GOPconvention

En Estados Unidos, los números lo son todo. La noticia de la retirada de Joe Biden y el anuncio de Kamala Harris como candidata demócrata para las próximas elecciones presidenciales logró recaudar 81 millones de dólares en 24 horas. Del mismo modo, para Donald Trump las cifras de seguidores y de audiencia son vitales. En su primer día como presidente, se esforzó por convencer a los medios de comunicación de que la multitud durante su toma de posesión era considerablemente más amplia que la de la Marcha de las Mujeres. Las multitudes que ha atraído Trump a sus mítines nunca han sido comparables con las de Hillary Clinton ni con las de Joe Biden. A medida que Harris se convierte en la rival demócrata, Trump parece enfrentar a una competidora que verdaderamente le incomoda.

El desempleo ronda el 4%, el problema es la calidad de los empleos. El apoyo a los sindicatos resurge. Sólo se afilian el 10% pero tienen el apoyo del 67%

Desde que la pandemia del COVID-19 comenzó a transformarlo todo, Estados Unidos ha desafiado repetidamente las predicciones económicas que anunciaban una recesión inminente. La economía, tanto pequeña como grande, salió de este período difícil con ahorros significativos y relativamente poca deuda, lo que la hizo menos vulnerable al aumento de los costos de los préstamos. A pesar de la disminución en la contratación, el crecimiento salarial y el gasto del consumidor, el desempleo se ha mantenido cerca de mínimos históricos, alrededor del 4%. Sin embargo, el verdadero desafío recae en la calidad de los empleos. Estados Unidos tiene la mayor tasa de desigualdad económica y de riqueza racial jamás vista. Según un estudio de Human Rights Watch de 2023, «por cada dólar de riqueza de las familias blancas, las familias negras poseían solo 24 centavos y las familias hispanas, 23 centavos», una brecha que apenas ha cambiado en medio siglo. Esta disparidad económica ha generado tensiones sociales muy influyentes en la arena política.

En este contexto, los sindicatos han experimentado un resurgimiento notable de apoyo en las últimas décadas. A pesar de representar solo el 10% de la afiliación laboral, una encuesta de Gallup de 2023 reveló que el 67% de la población aprueba el trabajo actual de los sindicatos, un aumento considerable en la percepción pública. Este apoyo no es superficial; se extiende a la mayoría de los demócratas (88%), el 69% de aquellos que se identifican como independientes y el 47% de los republicanos. A medida que se acercan las elecciones, los sindicalistas están en una encrucijada. En medio de un panorama económico complicado, el futuro del movimiento sindical parece más fuerte que nunca.

Históricamente, las elecciones presidenciales en el llamado «Rust Belt», el cinturón del óxido —Michigan, Wisconsin y Pensilvania, los territorios donde se concentra la industria pesada de Estados Unidos— han sido decisivas. Trump logró apoderarse de estos Estados en 2016, a pesar de su herencia demócrata, al capitalizar el descontento de los trabajadores debido al cierre de fábricas y las condiciones laborales precarias. En 2020, Biden recuperó la confianza en este electorado, asistiendo a eventos emblemáticos como el Día del Trabajo en Milwaukee y Pittsburgh, manifestando un fuerte apoyo a los sindicatos y uniéndose a los piquetes de la huelga del motor en Michigan; megáfono en mano afirmó: “Wall Street no construyó este país, la clase media es la que lo hizo”. Sin embargo, la última pequeña revolución sindical fue en julio de 2024. La reciente intervención de Sean O’Brien, presidente de Teamsters, en la convención nacional republicana de 2024, añade un nuevo matiz a la lealtad sindical. O’Brien, que representa a 1,3 millones de trabajadores, comunicó que el sindicato no apoyaría oficialmente a ningún partido, señalando la presión que sienten los trabajadores por parte de las grandes corporaciones.

La comunidad afroamericana y latina, junto con los jóvenes, están tomando cada vez más la delantera en la política estadounidense

En cuanto a la comunidad afroamericana y latina, junto con jóvenes votantes, están tomando cada vez más la delantera en la política estadounidense. En 2020, un 50% de los votantes latinos eligieron a Biden, y la tendencia de participación electoral entre la comunidad afroamericana ha mostrado un aumento. Para 2024 se espera que esta población se movilice aún más, dado que enfrentan problemas críticos como la inequidad económica y la discriminación sistémica. Las encuestas indican que temas como la educación, la salud, el medio ambiente  y la justicia social son prioridades decisivas para estos votantes. La creciente diversidad étnica y generacional podría redefinir no sólo el panorama electoral, sino también la agenda política.

De cara a las próximas elecciones, queda por ver cómo se alinearán los votos, en un escenario donde tanto los trabajadores como las comunidades afroamericana y latina buscan hacer sentir su voz ante un sistema que demasiadas veces no ha estado a su favor. La interacción entre los sindicatos, los trabajadores y los votantes jóvenes será clave para desenredar el intrincado tejido de la política estadounidense. Con Kamala Harris como nueva candidata demócrata y una población ávida (o desesperada) por el cambio, los números volverán a serlo todo en 2024 para Estados Unidos.