La última reducción de jornada laboral en España se hizo en 1983. Se fijó en 40 horas a la semana. Hasta entonces la jornada era de 42 ó 43 horas, dependiendo de si se trataba de jornada continua o partida. Han pasado 41 años de aquella reforma y han sido muchas las transformaciones vividas en el mundo productivo, económico y social durante estas cuatro últimas décadas, incluidas las transiciones digitales en curso.
La propuesta de reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo que hace ahora Sumar, ya formaba parte de las propuestas fundacionales de Izquierda Unida en 1986. Y fue Izquierda Unida la primera y única formación que lo llevó a debate al Congreso de los Diputados. Fue en 1995. Sumar dio un paso más llevando la propuesta al programa de gobierno con el PSOE y el Ministerio de Trabajo negocia con los agentes sociales para sacarla adelante.
Joaquín Pérez Rey, secretario de Estado de Trabajo, es el principal negociador del Ministerio y el encargado de llevar la reforma a buen puerto. Joaquín era director del Departamento de Derecho del Trabajo y Trabajo Social de la Universidad de Castilla-La Mancha hasta que Yolanda Díaz asumió el Ministerio de Trabajo y Economía Social y le llamó para trabajar a su lado. Con ella ha participado en la negociación con los agentes sociales de otras reformas que han profundizado en derechos y han garantizado por ley las mejoras laborales y salariales de las trabajadoras y trabajadores de este país, como son la reforma laboral y las sucesivas subidas del Salario Mínimo Interprofesional, entre otras.
Según el Ministerio de Trabajo, la reducción de la jornada laboral afectará a 12 millones de personas que aún trabajan más de 37,5 horas semanales. De hecho, según las estimaciones del Ejecutivo, un 14% de los trabajadores del sector privado y la mayoría de los trabajadores del sector público ya tienen pactada la jornada de las 37,5 horas a la semana. Esta medida, anuncian, servirá para democratizar el tiempo de trabajo y beneficiará especialmente a quien tiene jornadas más largas.
GEMA DELGADO: El 25 de enero arrancó la Mesa de Diálogo Social. El objetivo era reducir la jornada laboral a 38,5 horas en 2024 y a 37,5 en 2025. Avanza el otoño y todavía no se ha concretado. ¿Estamos a tiempo de que entre en vigor el 1 de enero de 2025?
JOAQUÍN PÉREZ REY: Los objetivos del Gobierno de coalición se van a cumplir y, por lo tanto, en 2025 habrá 37,5 horas semanales como jornada máxima legal. Será la Mesa de Diálogo Social la que condicione los tiempos y los instrumentos legislativos para implantarla. Es una medida para la próxima generación de españoles y españolas y requiere el máximo consenso. Es una medida de país, de Estado. No podemos más que dar la bienvenida al PP al sumarse a este planteamiento y confiamos en que la Mesa pueda llegar a un acuerdo.
G.D.: Esta reforma se presenta como una decidida apuesta por la conciliación de la vida laboral, social, personal y familiar, como una medida de reparto de la riqueza y del empleo. ¿Puede el Estado y las empresas asumir una reducción de jornada sin reducción de salario?
J.P.R.: Perfectamente. El estado, de manera general, está en las 37 horas y media. Cuarenta años después de la última reducción de jornada y contando con la evolución de la productividad, la incorporación de las nuevas tecnologías se puede llevar a cabo una reducción de dos horas y media de la jornada máxima legal. Pensemos en que la media está en 38,2 horas. Sería inconcebible que 40 años después existiesen argumentos contra la evolución natural de la jornada de menos duración y más productividad.
G.D.: La reforma se anuncia como una medida para distribuir la productividad y la riqueza. Pero también como una forma de mantener y crear más empleo de calidad. ¿Cuál es la relación que se establece entre reducir las horas y el aumento del empleo de calidad?
J.P.R.: La reducción de jornada jugará un papel importante en muchos terrenos. Uno de ellos será el aumento del empleo. Las empresas, que manejan buenas perspectivas de crecimiento, incluidas las pymes, en el momento en que se libera tiempo de trabajo se cubrirían con nuevos puestos. Tras la Reforma Díaz, la Reforma Laboral, se ha virado hacia la estabilidad en el empleo y no tengo dudas de que el empleo que se cree será indefinido.
«Beneficiará al comercio, la limpieza, hostelería… va a ser una medida que va a permitir a las personas trabajadoras con jornadas muy prolongadas acercarse a las de los sectores tecnológicos»
G.D.: La medida afectará a casi 13 millones de trabajadores y trabajadoras. ¿Quiénes son los que más se beneficiarán?
J.P.R.: Democratizará la reducción del tiempo. Hay empresas que la disfrutan ya, por tanto va destinada a los sectores de actividad que no han podido, por razones diversas, acogerse a una jornada menor. Beneficiará al comercio, la limpieza, hostelería… y por tanto va a ser una medida que va a permitir a las personas trabajadoras con jornadas muy prolongadas acercarse a las de los sectores tecnológicos. En definitiva, democratiza el tiempo de trabajo y el bienestar al mantener el salario.
G.D.: Los sindicatos inician jornadas de movilizaciones. El pasado jueves 26 de septiembre se concentraron en las sedes de la patronal de todo el país. Lo hicieron bajo el lema “Llegó el momento de reducir la jornada laboral”. ¿Por qué ahora?
J.P.R.: Se dan los elementos necesarios para, tras cuatro décadas, afrontar la reducción con garantías, por la evolución en términos de actividad que permite aplicarla sin turbulencias. Y no lo digo yo, o el Ministerio de Trabajo y Economía Social: es una cuestión reconocida por la literatura científica e instituciones tan poco sospechosas como la OCDE que ha advertido márgenes para reducir la reducción de jornada.
G.D.: La patronal quiere canalizar la reducción de jornada a través de los convenios en lugar de hacerlo por ley. ¿Es serio plantear eso a estas alturas de la negociación?
J.P.R.: El compromiso del Gobierno con los ciudadanos y ciudadanas es reducirlo por ley. Se trata de reducir el máximo legal, la que fija el Estatuto de los trabajadores; no hay margen de introducir la modificación a través de la Negociación Colectiva. Eso no excluye que luego se pueda tener un gran protagonismo en la adaptación de esa jornada máxima.
«El gobierno bonificará la creación de empleo estable y de calidad a las PYME que vayan a necesitarlo para afrontar la reducción de jornada»
G.D.: Los empresarios quieren retrasar la efectividad y exigen incentivos para compensar la pérdida de horas laborales. ¿Qué incentivos ofrecerá el gobierno?
J.P.R.: Está en la Mesa de Diálogo Social y depende de cómo evolucione la negociación. Lo que el Gobierno ha planteado es bonificaciones a la creación de empleo estable y de calidad a las PYME que vayan a necesitarlo para afrontar la reducción de jornada. Por tanto, las empresas que vayan a crear trabajo podrán beneficiarse de estímulos a la contratación. Se cumpliría el objetivo de reducir jornada y crear empleo.
G.D.: La propuesta del gobierno ofrece a los empresarios flexibilidad sectorial para trabajos con flujos discontinuos como los de la hostelería y la agricultura. ¿Cómo funcionaría y cómo se garantizaría que no se volverá en contra de los derechos de los trabajadores?
J.P.R.: El terreno de la negociación colectiva permite adaptar esta forma máxima legal inferior a la realidad de las distintas actividades. La jornada en cómputo anual no podrá superar las 37,5 horas y se deberá garantizar el régimen de descansos.
G.D.: Los sindicatos denuncian que los empresarios están bloqueando las negociaciones e instan al gobierno a seguir sin la patronal. ¿Se plantea el gobierno esa posibilidad?
J.P.R.: El Gobierno, lo ha dicho muchas veces, entiende que en la Mesa de Diálogo Social no hay ningún veto y si no hay acuerdo, cumplirá con los ciudadanos en reducir la jornada máxima legal. Como dice la vicepresidenta segunda, somos optimistas pero que nadie dude que, si no lo logramos, cumpliremos con el compromiso de alcanzar las 37,5 horas.
G.D.: ¿Cómo afectará a las personas que trabajan a media jornada?
J.P.R.: Será inferior y estas personas tendrán la posibilidad de mantener su horario, su jornada de trabajo pero percibiendo más por la misma.
G.D.: ¿Puede traducirse en un aumento de las horas extras?
J.P.R.: No, descartamos desde el inicio que se vaya a tratar de una reducción de jornada fake. La reducción de jornada no se cubrirá con horas extraordinarias.
G.D.: ¿Esa reducción creará una brecha con las y los trabajadores por cuenta ajena y las y los autónomos?
J.P.R.: El trabajo autónomo, por su naturaleza, queda al margen de las reglas de jornada laboral pero creo que, en definitiva, de lo que se trata es que la reducción de jornada también ayude a racionalizar los horarios en general. Es otro de los grandes debates que tenemos que abordar en nuestro país. El programa de coalición recoge una Ley de Usos del Tiempo y se trata también de que los autónomos trabajen menos y aquí hay que introducir otras variables: horarios comerciales, competencia…
«De nada sirve salir antes de trabajar si tu jefe puede enviarte correos o whatsapps. Estos incumplimientos se considerarán graves y tendrán consecuencias severas»
G.D.: La aprobación en el Parlamento tampoco parece fácil a día de hoy. UGT denunciaba que los empresarios están maniobrando con Junts para que la reforma no tenga los apoyos necesarios. ¿Se plantea el gobierno la posibilidad de aprobarla sin mayoría parlamentaria?
J.P.R.: Me remito a los hechos. Se ha hecho ya un test sobre la posición de los grupos políticos sobre la reducción de jornada a iniciativa de SUMAR y el resultado fue que todas las fuerzas políticas se alinearon con la reducción de jornada excepto la extrema derecha. Estoy convencido de que esta es una medida que concita un enorme apoyo popular y que hará difícil situarse en contra de la misma. Es una gran novedad y una gran alegría que el PP haya recapacitado y se haya unido a este movimiento.
G.D.: ¿Cómo se regulará la desconexión digital para asegurar que esa reducción se realice de forma eficaz?
J.P.R.: De nada serviría discutir la reducción de jornada si se incumple. Por eso introducimos reforma al registro horario. De nada sirve salir antes de trabajar si tu jefe puede enviarte correos o whatsapps. Estos incumplimientos se considerarán graves y tendrán consecuencias severas.







