El historiador Fernando Hernández hace un encendido agradecimiento en el prólogo de su libro “El torbellino rojo. Auge y caída del Partido Comunista de España” a “los imprescindibles etcéteras que lograron que la calle dejara de tener dueño”, es decir, a esa esforzada militancia comunista que no ha visto escrito sus nombres en la Historia oficial de la Transición, pero que fue la verdadera resistencia antifascista y el empuje que trajo las libertades democráticas.
A algunos de estos héroes se les trató de forma peor que con el anonimato. Fernando Hernández narra el éxito que tuvo en la década de los años 60 la inteligencia franquista a la hora de “sembrar cizaña y fomentar las sospechas mutuas”. Roberto Conesa, el agente de la Brigada Político-Social que se convirtió en la “bestia negra” del Partido, fue uno de los que practicaba estas tácticas para sembrar con éxito la división en las filas comunistas, condenando a algunos de sus miembros al ostracismo. Durante décadas, una víctima de estas falsas acusaciones de colaboración con la policía fue Bibiano Durán, al que este año volvió a homenajear el Partido Comunista de Asturias (PCA) en una resolución que invita de nuevo a rehabilitar su memoria y a dar a conocer la difícil biografía de este ejemplar militante comunista.
La vida de Bibiano Durán, un obrero minero comprometido con la causa sindical y política en plena dictadura franquista, está llena de momentos clave que marcaron su lucha por los derechos de los trabajadores y su resistencia frente a la represión. Nació en un pueblo cerca de Cáceres en un contexto de extrema pobreza y, siendo muy joven, su familia emigró a Asturias en busca de oportunidades laborales. Bibiano comenzó a trabajar en el Pozo María Luisa, en Langreo, y en la década de 1950 se convirtió en un enlace sindical, defendiendo los derechos de sus compañeros mineros en un contexto de gran represión.
Uno de los hitos importantes en su vida fue en 1957, cuando fue deportado a Extremadura por su participación en huelgas mineras, un acto que afectó profundamente a su familia. Su hija Emiliana Durán recuerda cómo «en el 57 ya lo deportaron […] porque participaba en la huelga. Fue enlace sindical», mostrando así su incansable compromiso con los derechos laborales desde muy joven. Su esposa, que quedó sola con varios hijos pequeños, tuvo que enfrentarse a una situación de precariedad extrema. Bibiano, sin embargo, siguió con su labor sindical a pesar de la represión, y en la década de los años 60 fue uno de los fundadores de Comisiones Obreras, organizando con éxito al movimiento obrero clandestino dentro del sindicato vertical franquista.
En 1962, Bibiano participó activamente en la gran huelga minera de Asturias, afamada y conocida como «La Huelgona», lo que le valió ser deportado nuevamente, esta vez a Lugo. Durante estos años, la solidaridad de la comunidad minera fue vital para su familia. Su hija recuerda que «la solidaridad era tan grande que cada familia cogía a un hijo y le decía […] dile a tu madre que venga a comer a mi casa». La familia, marcada por la persecución y las dificultades económicas, resistió gracias al apoyo de la comunidad y del entorno sindical y político.
A mediados de los años 60, la familia emigró a Bélgica, donde Bibiano continuó su militancia política, integrándose su hija en la Juventud Comunista. Fue durante este tiempo cuando Bibiano fue falsamente acusado de colaborar con la policía franquista, una acusación que afectó profundamente a su familia. Años más tarde, su hija descubrió un libro que mencionaba a su padre como un traidor, lo que le impactó: «Cuando leí eso me quedé fría». Sin embargo, con el tiempo se demostró que Bibiano había sido víctima de una campaña de desprestigio, y finalmente su nombre fue limpiado.
Injustamente, ese reconocimiento fue tardío: no fue hasta 2009, que el Partido Comunista de Asturias rehabilitó formalmente la trayectoria de lucha de Bibiano y desautorizó cualquier acusación en su contra. Este reconocimiento culminó en 2024, cuando el Comité Territorial del Partido Comunista de Asturias reiteró su compromiso con la memoria de Bibiano en el centenario de su nacimiento. En la resolución, el partido destacó la importancia de su figura en la resistencia frente a la dictadura franquista y su labor en defensa de los derechos de los trabajadores. El Partido Comunista de Asturias subrayó que «reitera su compromiso con la memoria del camarada Bibiano Durán, expresa su reconocimiento y su gratitud por la abnegación de su lucha en el marco de la resistencia a la tiranía franquista y se propone tener en cuenta su inclusión en los actos y homenajes que proyecta llevar a cabo para el desarrollo de la memoria democrática en Asturias».
La vida de Bibiano es un testimonio de resistencia y compromiso inquebrantable con los derechos de los trabajadores, marcada por la represión y el exilio, así como el trago más amargo y la prueba más dura que tal vez un comunista pueda tener que sufrir: las falsas acusaciones y la desconfianza de sus camaradas, aunque con el final feliz del reconocimiento de un Partido que —incluso tras errores como este— es capaz de rectificar y reconocer a este luchador de la solidaridad y la justicia como lo que es: ejemplo del mayor activo de la democracia en España, la militancia comunista.







