Toulouse, la Fiesta de la Humanite del PCF: memoria republicana, frente popular y la izquierda que no se rinde

Por Cristina Simó, secretaria de feminismo PCE y miembro de la Ejecutiva del PIE por el PCE.

El Partido Comunista de España estuvimos en la Fiesta de la Humanite del Partido Comunista Francés en Toulouse, el 29 al 30 de mayo, un evento que este año tenía un significado muy especial porque también celebramos el 90 aniversario del Frente Popular.

En Toulouse, la tierra a la que llegaron miles y miles de personas republicanas españolas que huyeron del golpe de estado, de la guerra y del genocidio franquista, una memoria que sigue viva en la descendencia de aquellas personas exiliadas.

Expusimos las posiciones políticas que nuestro partido sostiene en política internacional,  en un debate en el que participé, junto a Vincent Boulet, responsable de política exterior del PCF, y el tercer secretario de la embajada de Cuba en París. Expusimos el análisis que compartimos el PCE sobre la OTAN y la Unión Europea. Que la OTAN y la UE están consolidando un modelo de seguridad basado en la confrontación, el incremento del gasto militar y la subordinación estratégica a intereses ajenos a los pueblos europeos. Señalando que la guerra en Ucrania ha acelerado esta deriva, reforzando una lógica de bloques que dificulta la construcción de un marco europeo de paz estable y duradero, y que la respuesta predominante en las instituciones europeas ha sido profundizar en la militarización, aumentar los presupuestos de defensa y desplazar recursos esenciales que deberían destinarse al bienestar social, la transición ecológica y la cohesión territorial.

Defendemos que es posible sostener una política de paz y soberanía popular si Europa recupera la vía diplomática, apuesta por la seguridad compartida y sitúa los derechos sociales en el centro de su acción política, abandonando la idea de que la seguridad depende exclusivamente del poder militar y avanzando hacia un enfoque que dé prioridad a la cooperación, la prevención de conflictos y el respeto al derecho internacional. También planteamos la necesidad de democratizar la política de defensa y reforzar el control parlamentario, y anunciamos que estamos trabajando en España para impulsar un referéndum sobre la OTAN, para que sea el pueblo quien decida qué modelo de defensa quiere y a dónde quiere invertir sus recursos públicos, porque la paz no puede construirse desde la lógica del rearme, sino desde la justicia social, la igualdad y la defensa de los intereses de las mayorías sociales.

Abordamos igualmente la precariedad estructural que afecta a las mujeres trabajadoras, que se intensifica en contextos de crisis económica, recortes sociales y militarización. Que las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo de cuidados, tanto remunerado como no remunerado, lo que limita sus oportunidades laborales, reduce sus ingresos y las expone a mayores niveles de pobreza, y que en situaciones de conflicto armado o de incremento del gasto militar esta precariedad se acentúa con pérdida de empleo, desplazamientos forzosos, violencia sexual y deterioro de los servicios públicos esenciales. Por eso defendí que avanzar hacia la igualdad exige reforzar los servicios públicos, garantizar su financiación, redistribuir el trabajo de cuidados con permisos igualitarios, corresponsabilidad real, y combatir la brecha salarial.

También se hizo referencia al ascenso de la extrema derecha en Europa, señalando que es una manifestación de la crisis del capitalismo global y de la inseguridad vital que afecta a amplias capas sociales, y que la extrema derecha se alimenta de la precariedad, del miedo social y de la falta de un proyecto europeo basado en la justicia social, utilizando el descontento para promover discursos de odio y erosionar la convivencia democrática.

Al terminar las intervenciones, varias personas del público se acercaron a agradecer al PCE su implicación en el gobierno. No fue un agradecimiento sentimental: fue un reconocimiento político a que, desde dentro del ejecutivo, los y las comunistas del PCE estamos demostrando que es posible cambiar el rumbo en Europa. Expresaron que España es un referente porque denunciamos el genocidio palestino, exigimos vetar a Israel, nos oponemos a la guerra contra Irán, rechazamos el 5% del gasto público en la OTAN y defendemos el derecho internacional sin complejos.

Tuve el privilegio de subir al mitin junto al secretario general del PCF, Fabien Roussel al que asistieron varios centenares de personas.

Allí, en nombre del PCE señalé que el fascismo se coordina globalmente, como demuestran las reuniones en la embajada de Estados Unidos en Madrid con la derecha española, para fabricar causas judiciales contra dirigentes progresistas.

En contextos de guerra los gobiernos autoritarios se fortalecen mientras los derechos de las trabajadoras se desangran. La militarización desvía recursos que deberían ir a sanidad, educación, vivienda y cuidados. Denunciamos la táctica de la ultraderecha: dividir para dominar, enfrentar a la clase trabajadora con discursos de odio contra migrantes, mujeres y personas LGTBI. Y subrayando que la única respuesta posible es la unidad de las izquierdas transformadoras en toda Europa, coordinándose como lo hace el fascismo.

También la defensa de Cuba como un ejemplo de resistencia obrera y socialista profundamente democrática, con más de seis décadas de bloqueo imperialista a cuestas, y con la advertencia de que si Cuba cae con ella cae la posibilidad de un mundo distinto, más humano. El público respondió con un «Venceremos» que no era un cántico vacío, sino una constatación política compartida.

Y junto a todo eso, hubo un componente profundamente emotivo: sentir el abrazo de la comunidad republicana española en Toulouse. Los descendientes de aquellas familias refugiadas se acercaban a darnos las gracias al PCE por mantener viva la lucha por la República, por seguir denunciando el franquismo y por llevar al gobierno las banderas de la justicia social, la paz y la soberanía popular. No era nostalgia pasiva: era conciencia histórica activa. Saben que la España republicana no murió en las cunetas; sobrevivió en el exilio y hoy, con los y las comunistas dentro del ejecutivo y con la exigencia de un referéndum sobre la OTAN, vuelve a ser una referencia para la izquierda europea.

Por eso, como miembro del Secretariado del PCE, reafirmé allí lo que siempre hemos gritado: no pasarán y venceremos. Por el PCE, por el PCF, por Cuba, por el Frente Popular y por la clase obrera del mundo entero.

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