La DANA que arrasó la Comunidad Valenciana y zonas de Castilla la Mancha y Andalucía el pasado 29 de octubre es consecuencia de un cambio climático permanentemente negado por la derecha y la ultraderecha. No reconocerán nunca que el sistema de producción capitalista solo funciona si produce inmensos beneficios a unos pocos a costa de la explotación y la anulación de los derechos de las mayorías sociales, incluidas graves afectaciones al derecho a la vida. Para el Partido Comunista de España la lucha contra el injusto sistema capitalista, por una sociedad más humana y plena de derechos para los trabajadores y trabajadoras, por una sociedad socialista, es inseparable del trabajo de combate al cambio climático y protección de nuestro planeta.
Desde el primer momento y aún sin conocer las amplitud de la catástrofe, el Partido Comunista de España activó todas sus estructuras de trabajo, desplegando distintas actuaciones y demostrando que la solidaridad de clase no solamente se teoriza, sino que no existe si no se lleva a la práctica. El día 30 de octubre por la mañana el Partido ya había puesto todos nuestros locales en las zonas afectadas a disposición de Protección Civil, para que fueran utilizados en caso de necesidad, tanto por personas desplazadas como por equipos de emergencia. Abrimos una cuenta corriente para recaudar recursos que enviar a la zona afectada, siempre en coordinación con el Partit Comunista del País Valencia (PCPV). Desde el minuto uno numerosos núcleos del Partido en toda España han organizado recogida de materiales y suministros de emergencia que han ido enviando a las zonas afectadas, donde han sido distribuidos a través de las brigadas organizadas por el PCPV. El PCE ha enviado a fecha de hoy al PCPV más de 20.000. euros, para que las organizaciones del PCPV sobre el terreno pudieran dotarse de los medios para realizar el trabajo de emergencia y atención a las víctimas de la DANA. También hemos apoyado económicamente el envío de materiales y medios desde Madrid, Andalucía y Euskadi, y vamos a seguir apoyando con los recursos disponibles otras actuaciones de solidaridad que se están organizando por el PSUC y otras organizaciones territoriales del PCE. El objetivo actual del PCE es conseguir una cantidad cercana a los 100.000 euros, para poder apoyar no solo en las tareas de emergencia sino también de reconstrucción. La militancia del PCE debe estar orgullosa y profundamente conmovida con la respuesta de las brigadas de trabajo del PCPV. Desde el primer día y hasta hoy continúan trabajando para que todo vuelva a la normalidad, se atienda a las víctimas priorizando a las más vulnerables, y se reparen a la mayor brevedad los daños causados.
Es imprescindible agradecer el trabajo realizado por la militancia del PCE en la Comunidad de Madrid, en Castilla La Mancha, Castilla y León, Asturias, Euskadi, Catalunya, Andalucía… que se ha volcado en recoger y poner a disposición del PCPV medios materiales y militancia para nutrir las brigadas de trabajo. Y especial mención debemos hacer a la brigada organizada por el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) que se ha traslado a la zona afectada a colaborar con las brigadas del PCPV.
La inmensa solidaridad desplegada por la clase trabajadora contrasta con la ineptitud y desidia criminal demostrada por el gobierno de la Generalitat Valenciana en la prevención de la catástrofe y en la atención a las víctimas. En los meses previos a la catástrofe, el PP del País Valencia y Mazón presumieron de haber eliminado los servicios de emergencia propios de la comunidad autónoma y de reducir constantemente los impuestos a los más ricos, como el impuesto de patrimonio o de sucesiones o la reducción de los impuestos a las empresas. No ha tardado el señor Mazón en pedir a la Administración General del Estado una cifra bien abultada, más de 30.000 millones de euros, que no sabemos cómo ha calculado. El Gobierno de España no podría poner a disposición de la Generalitat Valenciana esas cantidades de dinero si actuara de la misma manera que Mazón y suprimiera los impuestos a los más ricos y a los grandes beneficios empresariales.
Combatir los efectos de la DANA también exige frenar el discurso de la ultraderecha y su influencia entre los sectores populares
Lo ocurrido pone también de manifiesto cómo las derechas, cada día mas extremas, vienen capturando desde hace tiempo parte del inconformismo social y organizando agresivas campañas políticas con cualquier excusa contra el gobierno de coalición. Extienden la idea de que el poder público traiciona a las mayorías y que todos los políticos, los elegidos democráticamente se sobreentiende, carecen de credibilidad y de legitimidad. Un discurso propio de los regímenes autoritarios. El control de las redes sociales ha reforzado la propaganda ultraderechista anti-Estado —sin Estado, no hay servicios públicos— y extiende el peligroso “anarcocapitalismo” propio de los sectores más ultraconservadores estadounidenses que equiparan la libertad a la desaparición de cualquier administración pública. La derecha está disputando el relato sobre la ayuda a las víctimas de la catástrofe difundiendo un mensaje contra todo lo público. La izquierda y en especial los comunistas no vamos a dar espacio a ese discurso. Denunciemos la incompetencia de las administraciones públicas en manos de la derecha, a la vez que defendemos que las instituciones funcionan cuando son organización social y popular, si se construyen por la clase obrera y responden a mayorías de progreso. Expliquemos que nuestro modelo de democracia participativa exige tanto instituciones fuertes volcadas al servicio público como un pueblo organizado a través de personas militantes y voluntarias. Combatir los efectos de la DANA también exige frenar el discurso de la ultraderecha y la extensión de su organización e influencia entre los sectores populares.







