«Tener en Barcelona a hackers israelíes es un peligro para la seguridad nacional. Evitemos que sea un centro internacional de espionaje electrónico y comercio de software espía vinculado al ejército e inteligencia israelíes. Recordamos al Gobierno su obligación». Con este mensaje daba a conocer el diputado y portavoz de IU Enrique Santiago, en su red social X (antes twitter), un escrito dirigido a la mesa del Congreso y firmado también por el diputado Fèlix Alonso Cantorné (Sumar-En Comú Podem), con preguntas al gobierno sobre la presencia en Barcelona, tal y como recogen informaciones periodísticas, de numerosos grupos de hackers israelíes, y cómo evalúa el ejecutivo su potencial peligrosidad para la seguridad nacional.
El escrito presentado por los diputados recoge que se trata de hackers especialistas en instalar software espía en smartphones y otros dispositivos y que la mayoría de ellos son ex integrantes de la unidad militar de élite «8200», cantera de la industria de ciberseguridad israelí.
Junto a esto, el escrito también habla de que se conoce que además desde Barcelona operan más de medio centenar de trabajadores de la compañía Defensa Prime, desarrolladora de Pegasus, software empleado recientemente en España para espiar a activistas y políticos, entre ellos al presidente del Gobierno, y a un amplio número de personas en más de 50 países, una clara vulneración de derechos humanos.
Atendiendo a estas informaciones, los diputados firmantes desean saber del Gobierno su opinión sobre el aumento de hackers israelís en Barcelona y si el hecho de que la mayoría de ellos sean ex integrantes de la unidad militar 8200 entraña un peligro potencial para la seguridad nacional; también si el Gobierno planea estudiar su actividad en Barcelona y qué medidas planea ejecutar para que la actividad de investigadores en creación de software de espía no ponga en riesgo la seguridad nacional y a la población.







