Tras la toma de Damasco realizada por grupos terroristas yihadistas, la caída del régimen y la huída de Bashar al Asad a Rusia, Izquierda Unida (IU) ha advertido de un grave peligro de desestabilización aún mayor en Oriente Próximo, pues el desmoronamiento del Estado sirio puede traer como consecuencia más inestabilidad, belicismo y mayor intervencionismo regional en Siria de grandes potencias como EE.UU., Israel o Turquía. También el pueblo palestino y libanés pierden un aliado en la zona.
El presidente Biden ha logrado con la caída del Estado sirio un éxito geopolítico en su último mes de mandato, a la vista de la derrota en Ucrania frente a Rusia y conocedor de la intención anunciada de Trump de un alto el fuego y una negociación que termine una guerra estancada.
La operación fue autorizada y coordinada por la administración Biden con Israel (que no ha dejado de bombardear Siria ya desde los ataques a Líbano) y con estos grupos salafistas terroristas para hacer ese trabajo útil a sus intereses geopolíticos como sucedió con Al Qaeda. Realizada la ofensiva militar y ese trabajo sucio, EE.UU. reconoció hipócritamente el 9 de diciembre pasado haber bombardeado esa madrugada 75 objetivos de los que pretenden un Estado islámico para Siria. Una medida de imagen para consumo propagandístico de las sociedades democráticas.
Un Estado islámico violaría los derechos humanos
Desde IU hemos rechazado que el país quede en manos de grupos terroristas salafistas partidarios de un Estado islámico que violaría todo tipo de libertades y derechos humanos y hemos reclamado también la implicación de la ONU en una salida política democrática e inclusiva en Siria que preserve su unidad territorial y su soberanía como nación, y que respete también el multiconfesionalismo cultural e histórico de un país donde han convivido distintos credos religiosos: musulmanes sunitas, chiítas, cristianos católicos u ortodoxos, drusos, alauíes, etc.
Desde la geopolítica cabe preguntarse por qué Rusia e Irán, que durante trece años de guerra se habían mantenido como aliados de Siria equilibrando la guerra y la geopolítica en Oriente Próximo, le han retirado el apoyo militar en estos momentos. Irán, debilitada por las agresiones israelíes, por el asesinato en Iraq del militar más poderoso de Irán, Qasem Soleimaní, del presidente Ebrahim Raisi en Irán por misiles israelíes, y del líder de Hamás Ismail Haniya, también en Teherán, ha rehuido la confrontación bélica directa con Israel.
Respecto a Rusia, principal apoyo militar de Siria durante los trece años de guerra, y que llegó a bombardear las posiciones yihadistas los primeros días del avance rebelde de noviembre, cabe preguntarse si se ha producido algún tipo de negociación con EE.UU. que suponga un canje de cromos geopolítico por Ucrania, tras el anuncio de Trump de buscar un alto el fuego y abrir negociaciones que cierren la guerra. Rusia busca preservar también sus dos bases militares en Siria, la aérea en Jmeimim y la naval en Tartus, en la costa mediterránea.
Gobierno provisional, con terroristas de HTS
Desde IU denunciamos que los grupos integristas islámicos de ultraderecha como HTS (Organismo de Liberación del Levante), considerados terroristas por la ONU, EE.UU. y la UE, aunque persiguen la creación de un Estado salafista que debe ser impedido por la comunidad internacional, han sido aliados tácticos de EE.UU., Israel y Turquía. HTS tuvo su origen en Al Qaeda, y por lo tanto, en ningún caso pueden ser los apropiados para impulsar ninguna salida democrática a la crisis política.
Sin embargo, tras días de incertidumbre sobre el futuro del país, los grupos rebeldes nombraron el pasado 10 de diciembre con permiso de las grandes potencias, a Mohamed al-Bashir como nuevo primer ministro interino de un gobierno anunciado —ya veremos— como provisional y de transición en Siria para 18 meses. El nuevo presidente se graduó como ingeniero en la Universidad de Alepo, pero completó estudios de la Sharía —ley islámica— en la Universidad de Idlib y se convirtió en jefe civil de una rama del grupo islamista terrorista HTS.
Resulta repugnante el lavado de cara que muchos grandes medios de comunicación europeos y españoles están realizando respecto a estos violentos yihadistas
Recordando además los crímenes de los yihadistas contra población civil durante los 13 años que ha durado la guerra en Siria ha resultado también lamentable —y hasta repugnante—, el lavado de cara que muchos grandes medios de comunicación europeos, y por supuesto españoles, han realizado respecto a estos violentos yihadistas, destacando contra la verdad que en los últimos tiempos “se han moderado mucho”. No es así, no son fiables y podemos estar seguros de que desde el poder simplemente seguirán el guion acordado con EE.UU.
Peligra la unidad territorial de Siria.
Por ello, a juicio de IU, la comunidad internacional debe trabajar para dar cumplimiento a la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU que busca precisamente preservar la soberanía, la independencia, la integridad territorial de Siria, y protegerla de caer en el caos y el terrorismo. De lo contrario, Siria corre el peligro de convertirse en un Estado fallido como lo es hoy Libia desde 2011 tras la guerra, donde las fuerzas imperialistas se apropien de sus recursos naturales a través de gobiernos títeres y antidemocráticos, sumido en el caos y la desestabilización interna, con riesgo evidente de provocar también una mayor desestabilización regional.
Este intervencionismo imperialista no es nuevo en la política exterior de los EE.UU. Ya lo vimos cuando aplicó la teoría de los microestados del Pentágono en Yugoslavia, troceándola
Intereses políticos y económicos
Debe evitarse el reparto territorial de Siria basado en intereses políticos y económicos del que ya están hablando las grandes potencias implicadas. A EE.UU. le ha interesado siempre el control de los recursos petrolíferos y gasísticos en el oriente del país y por ello durante la guerra mantuvo allí a 600 militares norteamericanos con un sector de tropas kurdas aliadas de EE.UU. Este intervencionismo imperialista no es nuevo en la política exterior de los EE.UU. y todos recordamos la guerra de Yugoslavia (a la que también trocearon), siguiendo la teoría de los microestados del pentágono, según la cual, Estados más pequeños son más fácilmente dominables, o tras las guerras por petróleo del Golfo, Iraq, o Libia.
Esa división territorial es un objetivo que viene siendo buscado por EE.UU., Turquía, Israel y por los grupos terroristas yihadistas que han intervenido militarmente en Siria desde 2011, a través de una guerra brutal que ha durado trece años y debilitado política y económicamente el país, empobreciéndolo enormemente través de sanciones y un bloqueo económico, tal como demuestran los datos de la ONU. Con más de 500.000 personas muertas desde el inicio del conflicto armado, existen 6,5 millones de refugiados que tienen también derecho al retorno.
Precisamente en diciembre, tras reunirse con el presidente turco Erdogan, Von der Leyen anunció, en nombre de la UE una ayuda de 1000 millones de euros “para que Turquía contribuya a la gestión de la migración y las fronteras, incluido el retorno voluntario de los refugiados sirios”.
Detener la ocupación israelí del sur de Siria
Pero los intereses reales de Turquía son continuar su lucha contra los kurdos en el norte de Siria, mientras que Israel tras bombardear durante semanas, antes y después de la caída del gobierno sirio, instalaciones militares y científicas sirias, ya ha ocupado militarmente el sur de Siria en estos días, en una nueva invasión ilegal, llegando con sus tropas a tan solo 20 km de Damasco, violando el derecho internacional. Netanyahu ha afirmado que no solo no devolverá los Altos del Golán, sino que se quedará en el sur de Siria “el tiempo que sea necesario.
Desde IU y todas las fuerzas progresistas y democráticas del mundo tenemos que denunciar con fuerza el intolerable expansionismo israelí, cuyo objetivo es la ampliación geográfica ilegal de su Estado sionista al servicio del proyecto del Gran Israel, buscando la dominación y apropiación territorial de Palestina, Líbano y el sur de Siria en Oriente Próximo.
El pueblo sirio, victima primera y última de la guerra, puede saber que ante la situación compleja que se vive, contará siempre, como el pueblo palestino y libanés, con el firme apoyo y la solidaridad internacional de Izquierda Unida. Es urgente, en tiempos de belicismo imperialista, que las fuerzas de izquierda y progresistas organicemos un movimiento por la paz que movilice internacionalmente para frenar las guerras.







