¡Muera la inteligencia!

Sobre la figura de Millán Astray y la generación de militares que forjó su identidad en las campañas de África
Cómic, "Muera la inteligencia"
Cómic, "Muera la inteligencia"

Autores: Jorge García (guion) y Gustavo Rico (dibujo). Publicado por Norma Editorial (mayo 2024). 108 páginas, color, tapa dura. Introducción y apéndice de Jorge García, más Selección Bibliográfica. Jorge García (Salamanca 1975), Licenciado en Historia por la Universidad de Salamanca. Autor del gran trabajo Cuerda de Presas (2005), Nuestra Guerra Civil (2006),  Hacerse nadie (2007),…

En la Introducción, Jorge García nos explica cómo el proyecto se empezó a desarrollar en 2017, a propuesta de Gustavo Rico,  y los problemas y amenazas veladas que tuvieron por parte de simpatizantes de Millán Astray. Como sus autores han pretendido hacer un “tebeo forense y utilizarlo como bisturí con el que hacer la autopsia a la generación de militares que forjó su identidad en las campañas de África”.

Millán Astray, hijo de funcionario de prisiones, soldado veterano en las campañas de Filipinas y Marruecos, militar africanista, fundador de la Legión, responsable de Prensa y Propaganda y fundador de Radio Nacional de España, amigo personal de Franco y protegido de Alfonso XIII, propagandista del franquismo durante y después de la guerra civil, famoso por su enfrentamiento con Unamuno en la Universidad de Salamanca en el que se le atribuye la famosa frase de ¡Muera la inteligencia!, a pesar de que los autores del cómic no confirman que la dijese, y además, cuando Rita Gasset, su amante y madre de su hija, ante su comentario de que de todos los Astray el más inteligente era su padre, él de rabia derriba un jarrón, y afirma con exaltación que el más inteligente es él; histrión, mutilado, el general José Millán Astray es un hombre de muchas caras, muy vanidoso y uno de los rostros más controvertidos en la España de la primera mitad del siglo XX.

Aunque su guionista, Jorge García, afirma que este cómic no nace con la pretensión de convertirse en un ensayo histórico, lo cierto es que la biografía de Millán Astray está muy bien documentada, no solamente desde el punto de vista de su propia vida, con infinidad de anécdotas y datos sobre su vida, sino que nos sirve para conocer el contexto y la situación política de finales del siglo XIX y de la primera mitad del Siglo XX, y la formación de esa generación de militares africanistas que, derrotados en las guerras de independencia de Cuba y Filipinas, encuentran la forma de vengarse de esas derrotas y recuperar en la guerra de Marruecos  el orgullo perdido en la Crisis del 98; y que a su vez, producto de esa guerra, ascienden rápidamente en el escalafón militar.

Por sus páginas, a la vez que vamos conociendo la biografía de Millán Astray, también vemos a un ejército que sufre una profunda y lenta transformación, que pasa de defender las causas progresistas y republicanas, a regresar a los cuarteles tras décadas de intervencionismo, lo que debilita paulatinamente el vínculo entre el estamento militar y la ciudadanía, que termina por romperse a principios del siglo XX. Era un modelo de ejército en proceso de recomposición. En la academia militar les inculcaban el patriotismo y el ultranacionalismo, que exaltaba las virtudes de la raza. Con las crisis de 1898, la intervención de EEUU y pérdida de las colonias, el ejército sufre la humillación militar y con ella la alteración de su identidad y el papel social que se espera de él; un ejército derrotado que se refugia en ideologías cada vez más tradicionales y conservadoras.

En el cómic podemos ver cómo actúan las potencias coloniales en la disputa del norte de África y como por intereses geoestratégicos se crea el Protectorado de Marruecos, dando pie a una guerra entre las cabilas que lo habitan y el ejército, y como para los militares esta nueva guerra es la oportunidad para compensar los desastres de la pérdida de las colonias en 1898. Pero la sociedad civil no compartía ese criterio lo que ahonda la separación entre la sociedad de la época y el ejército. Se envían tropas de reemplazo a Marruecos, salvo para los ricos que pueden pagar la insumisión militar de sus hijos, para proteger los intereses de las compañías mineras españolas, lo que hace que se produzcan disturbios en los puertos donde se embarcaban tropas, y también la represión por el ejército de la gran huelga siderúrgica y el estallido de la Semana Trágica de Barcelona (1909) y los disturbios que se originaron (quema de iglesias, saqueo de conventos y profanación de tumbas, incendios, 78 muertos, 5 penas de muerte).

Asistimos a la crisis de la Restauración y con ella las huelgas revolucionarias de 1917, reprimidas con dureza por el ejército, en las que también participa el joven militar Millán Astray, que llega a ordenar que disparen con ametralladora contra los manifestantes. A su vez en el ejército surge la división y descontento por el deterioro de sus condiciones de vida y las diferencias entre los que permanecían en la Península y los africanistas, llegando a constituir, producto de ese descontento, las Juntas Militares. Todo esto marcó profundamente la mentalidad e ideología de unos militares que a la postre serían los que dieron un golpe de estado contra la República, golpe que al fracasar sería el origen de la guerra civil española.

Vemos el Desastre de Annual (1921), una ofensiva rifeña que cuesta más de 10.000 muertos en un ejército derrotado, desorientado y en franca huida; y que origina una investigación exahustiva sobre las causas y consecuencias sobre el mismo, el conocido Informe Picasso, que ante la gravedad de lo que describe y antes de su lectura y debate en el Congreso de los Diputados, Miguel Primo de Rivera, con el respaldo de Alfonso XIII, da un golpe de estado. Asistimos a la proclamación de la II República, el descontento que ya existía en el ejército y que tiene su más sonada representación en el pronunciamiento militar del general Sanjurjo. La Revolución de Octubre del 34 y la brutal represión del ejército africanista. Y al golpe de estado de julio del 36, que a Millán Astray le pilla en Argentina, pero que rápidamente regresa a Sevilla para ponerse a favor del mismo y de su amigo el General Franco. En definitiva, y como ya hemos dicho anteriormente, la biografía de Millán Astray, de la que este cómic nos ofrece abundantísimos datos que nos hacen tener una idea clara de quién fue este personaje, este cómic es un medio perfecto para recorrer el truculento primer tercio del siglo XX, y conocer especialmente el estamento militar y su evolución hasta terminar con la victoria de Franco y su dictadura.

En la parte técnica nos fijaremos primero en la portada, con un águila que nos mira fijamente a la vez que devora una serpiente, y todo sobre un fondo rojo de naturaleza exuberante. Es una portada muy simbólica con incierto significado, pero que a mi juicio el águila podría representar el franquismo, y la serpiente el propio Millán Astray. En definitiva, un franquismo que devora a uno de sus máximos defensores, pero que las circunstancias lo ha convertido en una figura incomoda. Hay que tener en cuenta que al funeral de Millán Astray, firme defensor de la intervención española en apoyo a las potencias fascistas y, a pesar de su amistad con Franco, éste no fue a su funeral, ya que tenía que vender que el franquismo ya no contaba con sus más acérrimos defensores y había iniciado un camino de evolución y blanqueo de su imagen, que lo acercaría a los EE.UU. y las potencias capitalistas en el nuevo contexto de guerra fría.

El trabajo consta de Obertura, 4 capítulos, que el cómic denomina espíritus, (Disciplina, Combate, Sufrimiento y Muerte), y Coda (epílogo). Cada uno de los capítulos empieza y finaliza de la misma forma, con las mismas viñetas, lo que produce una sensación claustrofóbica que va muy bien con la historia.

Jorge García y Gustavo Rico nos tenían acostumbrados a historias fantásticas, historias de vikingos y del Mago Merlin, junto al empleo del color para sus viñetas. Sin embargo para este trabajo eligen el blanco y gris combinado con el rojo y el negro en las escenas más dramáticas. Un negro que representa la muerte y un rojo que representa la sangre; y que a su vez son los colores de la bandera de la Falange. Toda esta combinación de colores contribuyen a dar a la historia un tono tétrico y siniestro, acorde con la naturaleza del personaje al que retratan. Tiene una estética parecida a la que tiene un documental, compuesto por viñetas frías y algunas de ellas confeccionadas con una técnica que nos recuerda al collage, empleando fotografías, rotas en muchos casos y pegadas con cello. No dudan en emplear imágenes ultra violentas, como ultra violenta fue la época que el cómic describe. Otro detalle a subrayar el empleo de la grafía germánica, que ahonda todavía más en el tono siniestro de la obra y cercano al nazismo.

Un gran trabajo, en la línea dura y sin concesiones de Cuerda de Presas y muy diferente a todo lo conocido, que espero que os guste.

Fuente: https://errepublikaplaza.wordpress.com/2024/07/05/muera-la-inteligencia/

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