Este próximo 9 de febrero las y los ecuatorianos están llamados a la urnas a unas nuevas elecciones presidenciales. El país, sumido en la peor crisis económica y social de los últimos años, podría volver a la senda del correísmo gracias a la candidata de Revolución Ciudadana, Luisa González.
Durante el mandato del presidente Rafael Correa que gobernó Ecuador del 2007 a 2017, el país llegó a ser el segundo más seguro de América Latina y con unos niveles de justicia social de los más altos de la región.
Tras este período de bonanza, Ecuador ha sufrido diversos gobiernos neoliberales, empezando por el traidor de Lenín Moreno, continuando por Guillermo Lasso y finalmente con el actual mandatario ecuatoriano, Daniel Noboa.
La destrucción del Estado de bienestar en Ecuador se ha llevado a cabo en un tiempo récord en un país que no ha parecido bloqueos ni sanciones ni guerras; el desmantelamiento del sistema de seguridad integral es abrumador.
Los grupos armados se han adueñado del país e instituciones como la educativa se ven altamente afectadas por este tipo de violencia. Grupos armados organizados están extorsionando a profesores, alumnos y padres de familia, exigiendo entre 20 y 200 dólares semanales a cambio de “protección”. En 2024, la Unión Nacional de Educadores denunció más de 300 casos de maestros víctimas de estas bandas. Las guerras entre clanes de la droga, quienes campan a sus anchas, han transformado Ecuador en un narcoestado en el que ser periodista se ha convertido en una profesión de riesgo. Ecuador retrocede 30 puntos en apenas un año en el informe de Reporteros sin Fronteras 2024 sobre el grado de libertad de prensa a nivel global, en el que el país pasa del puesto 80 al 110 sobre un total de 180 países. Esa pérdida se basa en la autocensura, hostilidad e inseguridad por el auge de las bandas criminales y cárteles de narcotraficantes, así como por la multiplicación de agresiones, amenazas, atentados y hasta asesinatos.
Además, el país está sumido en una serie de apagones constantes debido a que el parque termoeléctrico está totalmente obsoleto a consecuencia de no haber tenido ningún tipo de mantenimiento en los últimos siete años.
Y, ¿ante esta situación, qué hace el actual presidente Noboa?, pues además de enviar a la Asamblea Nacional un proyecto de reforma constitucional para poder restablecer bases militares en territorio ecuatoriano, también se dedica a condecorar a su propio padre, el empresario bananero y múltiple candidato presidencial Álvaro Noboa de 73 años, quien recibió de su hijo la condecoración de la Orden Nacional Al Mérito, en el grado de Gran Cruz, una de las más altas distinciones del Ecuador, mientras la sociedad ecuatoriana está envuelta en la mayor crisis económica, social y de seguridad de los últimos años.
Ante esta situación, ¿qué dicen las encuestas?
La última encuesta de la firma Negocios y Estrategias revela que Luisa González, candidata de la Revolución Ciudadana, lidera la intención de voto con un 40%.
Esto marca un máximo para la candidata en comparación con los últimos dos procesos electorales. Iván Sierra, CEO de la firma, destacó que esta contienda será históricamente polarizada, con González aventajando por 6 puntos a Daniel Noboa, quien ocupa el segundo lugar con un 34%. En el tercer lugar se sitúa Leónidas Iza, candidato de Pachakutik, con solo un 4%.
Sierra destacó también que tanto Luisa González como Daniel Noboa han mejorado su desempeño en comparación con las elecciones de 2023. En esa primera vuelta, Noboa obtuvo el 24% y González el 34%. Ahora, Luisa González ha alcanzado un 40%, superando el techo histórico del correísmo, que no había pasado del 34% en dos elecciones previas.
Si González mantiene su ventaja de 6 puntos sobre Noboa y logra incrementarla a 10, podría ganar en la primera vuelta. Para ello, sería clave que Noboa pierda apoyo, lo que matemáticamente parece posible. En cuanto a la firmeza del apoyo a González, la encuesta revela que el 61% de sus votantes están completamente seguros de su decisión, lo que contrasta con el 31% de los votantes de otros candidatos, que podrían cambiar de opinión.
Ante estos datos hay lugar para la esperanza en Ecuador y parece factible que esta vez el país sí pueda salir de la senda neoliberal que lo ha sumido en la miseria, la inestabilidad y la violencia. Ojalá esta esperanza que parece que se empieza a tejer se convierta en una realidad por la sociedad ecuatoriana que merece una vida y un futuro dignos, así como por todos aquellos que han debido exiliarse para proteger su vida, empezando por el presidente Correa y siguiendo por otros tantos líderes políticos del correísmo y periodistas que han debido huir del país porque quedarse en Ecuador significaba jugarse la libertad y la vida.
Y por el vicepresidente Jorge Glass, secuestrado y maltratado en las cárceles ecuatorianas.
Por todos ellos, ojalá Ecuador despierte de la larga noche neoliberal. Hay esperanza para salir del mal sueño.








