Colombia escupe sus muertos

Más de 10.000 muchachas y muchachos del campo o de barrios populares fueron asesinados, y ya muertos, vestidos de guerrilleros. Uribe inflaba así los supuestos éxitos de sus operativos
Encuentran las primeras estructuras óseas en La Escombrera de la Comuna 13 de Medellín. En este lugar hay un universo de 502 víctimas de desaparición forzada en el marco del conflicto armado | Foto: Jurisdicción Especial para la Paz
Encuentran las primeras estructuras óseas en La Escombrera de la Comuna 13 de Medellín. En este lugar hay un universo de 502 víctimas de desaparición forzada en el marco del conflicto armado | Foto: Jurisdicción Especial para la Paz

Hace algunos años José Saramago participó en Bogotá en varios eventos literarios, y de manera inevitable por su formación humanista y política, y por su reconocida militancia, expresó algunas opiniones sobre la violenta situación política que se estaba viviendo en el país, gobernado de manera férrea por Álvaro Uribe. Tiempos de detenciones masivas, masacres, exterminios, criminalización de todo lo que oliera a propuestas de paz, persecución a defensores de derechos humanos, profundización de la guerra y la total militarización del país. Saramago tenía ciertas resistencias a hablar de la situación política colombiana y en varios encuentros con periodistas trató de eludir el tema, hasta que seguramente pudo más en él su asombro por lo que estaba pasando, y ante alguna pregunta sobre las salidas que podrían haber para poner fin a las violencias y o sobre el papel que la literatura debería jugar en propiciar cambios, compartió algunas ideas generales y finalmente lanzó una afirmación que causó estupor en unos, indignación en otros y aplausos en algunos.

“Que la tierra de Colombia empiece a vomitar sus muertos”. Dijo. “La sociedad debe ver y escuchar a sus muertos, para que los vivos salgan de la apatía que han causado la violencia y la barbarie. Que la tierra vomite sus muertos, para que los vivos no hagan de cuenta que no está pasando nada».

Tiempos después de aquellas afirmaciones de Saramago, la tierra colombiana empezó a escupir sus muertos. Primero fueron las madres de jóvenes desaparecidos que tras años de angustiosas búsquedas los empezaron a encontrar sepultados sin nombre y sin dolientes y con el remoquete de guerrilleros dados de baja en combate. Fueron miles de ellos. La cifra puede ser superior a los diez mil. Muchachas y muchachos, del campo o de barrios populares, que fueron asesinados, y ya muertos, vestidos de guerrilleros para ser presentados como bajas en combate. La política de guerra de Uribe Vélez requería resultados y los comandantes de los batallones necesitaban inflar las cifras de los supuestos éxitos de sus operativos.

“La sociedad debe ver y escuchar a sus muertos, para que los vivos salgan de la apatía que han causado la violencia y la barbarie” (Saramago en Colombia).

En el año 2024 Colombia y el mundo se asombraron con los cadáveres que se empezaron a encontrar en La Escombrera, un sitio en las colinas de Medellín donde se votaban escombros y basuras. Está ubicado en la Comuna 13, una serie de barrios humildes surgidos con las decenas de miles de desplazados que llegaron a Medellín huyendo de la guerra y del terror en el Urabá antioqueño y en el departamento del Chocó. La Comuna se convirtió en terreno de disputa de paramilitares, guerrilleros, bandas juveniles, narcotraficantes y de la policía y el ejército.

En el mes de octubre del año 2002 se realizó en La Comuna uno de los operativos militares más gigantescos en la historia del conflicto armado colombiano. A sangre y fuego el ejército se tomó todas las calles y rincones. Hombres encapuchados guiaban a los militares señalando casas y personas. La orden de Uribe fue la de expulsar a milicianos y guerrilleros. Fue un sangriento éxito militar. Desde entonces la Comuna quedó bajo el poder absoluto de los paramilitares. Hubo decenas de muertos y centenares de desparecidos.

Tras largos años de lucha de los familiares de los desaparecidos la Justicia Especial para la Paz inició la búsqueda de cadáveres en La Escombrera. Y están apareciendo.

La tierra está hablando, nada quedará oculto.

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