El largo viaje de Jorge Semprún

JORGE SEMPRÚN. EL HOMBRE QUE ARRIESGÓ Pepe Gálvez, Ernesto Priego, Felipe Nieto Ediciones Desfiladero, 2024
JORGE SEMPRÚN. EL HOMBRE QUE ARRIESGÓ
Pepe Gálvez, Ernesto Priego, Felipe Nieto
Ediciones Desfiladero, 2024

Apenas extinguidos los ecos de la exposición con la que el Ministerio de Cultura puso fin en 2024 a la conmemoración del centenario del nacimiento de Jorge Semprún, ahora es un libro de historietas el que vuelve a traer a la actualidad la polifacética personalidad de quien fuera destacado dirigente comunista, escritor consagrado y, en su etapa final, ministro de un Gobierno de Felipe González.

Jorge Semprún. El hombre que arriesgó es un cómic basado en el libro del historiador Felipe Nieto La aventura comunista de Jorge Semprún. Exilio, clandestinidad y crisis. La escritura del guion técnico ha corrido a cargo de Pepe Gálvez (Fuentes Claras, Teruel, 1950), mientras que de la parte gráfica se ha ocupado Ernesto Priego (Barcelona, 1965).

Pepe Gálvez ha abordado con anterioridad la escritura de guiones biográficos inspirados en las vidas de otros militantes comunistas. Es el caso del libro Miguel Núñez. Mil vidas más, que fue galardonado con el Premi Nacional de Còmic de Catalunya 2011. O de ¡Cava y calla! Marcelo Usabiaga. Luchador antifranquista, basado en el libro La joven guardia de Miguel Usabiaga. También fue Gálvez uno de los coordinadores del volumen colectivo ¡O todos o ninguno! Historias de las comisiones obreras, donde guionizó los capítulos titulados “La matanza de Atocha” y “14-D. El día que pararon hasta los relojes”.

Gálvez ha tenido que afrontar el reto de condensar los principales episodios de la vida y obra de Jorge Semprún en poco menos de cien páginas. La primera mitad del libro está dedicada a la participación del joven Semprún en las actividades armadas de la Resistencia francesa, su posterior captura y la deportación al campo de concentración de Buchenwald. Los conocimientos de alemán de Semprún le permitieron ser de utilidad a la red interna de resistencia, desde su trabajo en las oficinas del campo, maniobrando para que sus militantes fueran exonerados de las labores más penosas. A nadie escapa la terrible implicación moral que tenía el poder de influir sobre la vida o la muerte de personas sometidas a tan ignominiosa condición. Gálvez sale al paso de cualquier reproche incluyendo una cita a página completa del filósofo francés Jacques Maritain, en la que señala que en los campos de concentración «muchas cosas que hubieran sido, en cuanto a su naturaleza moral, objetivamente fraudes o asesinatos, o perfidias en una vida civilizada normal, pueden convertirse en cosas objetivamente permitidas y éticamente buenas».

La segunda parte narra las tareas que Semprún desempeñó como instructor del PCE encargado, principalmente, de crear organización en el frente intelectual. Este regreso clandestino supone su abrupto reencuentro con una España de la que había estado apartado muchos años, mientras intenta impregnarse del ambiente cultural de una nación derrotada y silenciada. Como reflejo de esas primeras voces críticas que surgen en la España franquista, Gálvez pone en manos de Semprún un ejemplar de Nosotros, los Rivero, obra por la que la escritora adscrita al realismo social Dolores Medio obtuvo el Premio Nadal 1952.

No obstante, a partir del Plan de Estabilización de 1959, con la llegada de los tecnócratas del Opus Dei al poder, Semprún detecta un cambio en las condiciones económicas y sociales del país. A medida que Semprún escala posiciones dentro del partido, llegando a ser miembro de su Buró Político, desarrolla análisis diferenciados sobre la situación objetiva de España y la estrategia política que el PCE debe desarrollar ante la nueva situación. Las discrepancias, calificadas por la mayoría de la dirección como «oportunismo de derechas», acabaron con la exclusión del partido de Semprún y Fernando Claudín. Curiosamente, Carrillo adoptaría unos años después posiciones parecidas a las sostenidas por los purgados, con lo que acabaría, en expresión de Isaac Deutscher recuperada por Fernando Hernández, «apropiándose de la ropa de los bañistas».

El espacio dedicado por Gálvez a la posterior etapa de Semprún, tras su expulsión del PCE, como escritor y guionista cinematográfico, así como su postrera incursión en la política española en calidad de Ministro de Cultura de un Gobierno del PSOE, se desarrolla en un número muy limitado de páginas, lo que contribuye a focalizar todavía más el interés del libro en las etapas de Semprún como luchador antifascista y militante clandestino.

La trayectoria de Ernesto Priego como ilustrador, humorista gráfico y caricaturista es muy prolongada, destacando su colaboración con la revista El Jueves o su participación en el volumen colectivo Caricaturistas de profesión. Sin embargo, el libro dedicado a Jorge Semprún es su debut en el campo de la historieta, una auténtica revelación. Como señala Gerardo Vilches en el prólogo del cómic, «Priego maneja un blanco y negro rotundo, en duros contrastes, matizados solo por el uso de tramas, manuales y mecánicas». Un trabajo de orfebrería a la altura de la difícil misión encomendada.