Detrás del artefacto mujer

«Grietas. Desmontando el canon patriarcal», de la ilustradora Marika Vila (Ediciones Marmotilla).
"Grietas. Desmontando el canon patriarcal". Marika Vila (Ediciones Marmotilla, 2026)
"Grietas. Desmontando el canon patriarcal". Marika Vila (Ediciones Marmotilla, 2026)

Recorriendo la trayectoria profesional de Mari Carmen Vila, Marika (Barcelona, 1949), podemos establecer la cartografía de un itinerario que nos lleva desde la práctica de un cómic alimenticio y comercial hasta la plena consciencia autoral, desde la reproducción de los estereotipos de género hasta la ruptura con todas las convenciones patriarcales.

Mari Carmen Vila comenzó a formarse como profesional a raíz de su entrada en la agencia Selecciones Ilustradas, en 1968. Carlos Giménez retrató magistralmente el funcionamiento de estas agencias de historietas en su serie Los profesionales. Vila se dedicó durante años a realizar lo que se conocen como aguadas (ilustraciones a lápiz de carbón) que reproducían situaciones amorosas convencionales. Más tarde, hacia 1973, la autora barcelonesa se introdujo en el campo del denominado cómic romántico, al gusto de los clientes británicos y escandinavos.

Coincidiendo con la muerte de Franco y el inicio de la Transición, un grupo de autores de cómic, a los que Manuel Barrero ha llamado la Generación del Compromiso, comenzaron a tomar conciencia de las posibilidades que ofrecía este medio en tanto que herramienta de cambio y transformación. Es así como Mari Carmen Vila deja paso a Marika, donde la decisión del cambio de nombre se constituye como la primera estrategia rompedora, en el punto y aparte que significa la apropiación de su legítimo discurso autoral.

En un primer momento, Marika participó en la creación del colectivo Butifarra!, en 1975, que dio lugar a la aparición de una revista homónima, cuyo objetivo era dar voz a las reivindicaciones vecinales de los barrios. También formó parte del denominado Colectivo de la Historieta, que publicó la revista Troya, pionera en la concienciación y reflexión política acerca de la renovación del cómic. Conviene retener un dato importante, de las veintisiete personas que formaron parte del Colectivo, tan solo tres eran mujeres: Montse Clavé, Mariel Soria y la propia Marika Vila.

Después vendría su trabajo como colaboradora y coordinadora de la revista Rambla, editada por Luis García y Josep Maria Beà, así como de sus filiales Rampa, Rampa/Rambla o Rambla Rock. Precisamente, será en Rampa/Rambla donde Marika publique una de sus series más importantes y experimentales, Moderna secreta (hija de Morgana), recientemente recuperada por Ediciones Marmotilla. Otro de sus trabajos de más largo aliento fue Mata Hari, un encargo de Josep Toutain para la revista Totem el Comix, que ha sido felizmente reeditado en 2019 por Isla de Nabumbu.

Sin embargo, en la actualidad resultaba de una enorme dificultad el acceso a una buena parte de las historietas cortas de Marika, que habían sido publicadas décadas atrás en un gran número de revistas hoy ya desaparecidas. Este valioso material es el que ahora se brinda al público interesado gracias a la aparición del volumen Grietas. Desmontando el canon patriarcal, de la mano de Ediciones Marmotilla.

Una vez abandonada la senda del cómic comercial, Marika Vila se fue adentrando en la búsqueda de la ruptura y la deconstrucción de los modelos establecidos, a partir de sus nuevas propuestas gráficas. Un juego estilístico que se aparta del discurso masculino predominante y huye de la amabilidad inofensiva, la dulzura, la pureza o el redondeo, recursos considerados hasta entonces como propios de «lo femenino».

Merece la pena destacar algunos de los trabajos que forman parte de la recopilación. En «Desconfía, mujer…», una colaboración del año 1977 con Felipe Hernández Cava para la revista Troya, Marika advirtió sobre el machismo latente en los comportamientos de muchos varones, compañeros de militancia en los movimientos políticos y sociales. La autora contextualiza desde el momento presente lo que se vivió al comienzo de la Transición: «Mi reivindicación, dirigida en principio al sector conservador, se extendió pronto a la izquierda donde el machismo crecía con luz propia en la transgresión de la contracultura. […] Tras el barniz progresista de los partidos de izquierda, aún hoy queda mucho abuso sexista por eliminar».

Tan solo un año después, en 1978, Marika Vila publicó en la revista Totem, de nuevo con Hernández Cava, la historieta «Y en la noche una mujer…», donde asistimos a un montaje paralelo que nos muestra dos ejemplos de violación de mujeres, una a manos de un extraño y otra en el seno del matrimonio. Se trata de un relato pionero en la denuncia tanto de la justificación legal de la violación en el ámbito privado como del abuso sexual por parte de un extraño. En palabras de Marika, «el NO, no escuchado, la falta del SÍ, es el lugar de la violación».

Por último, «Reflejos», aparecido en las páginas de Rambla en 1983, invita a las mujeres a viajar a su interior en busca de la imagen auténtica que allí reside, escondida, al no responder al modelo social exigido. En definitiva, es una exhortación a romper con la dependencia de la mirada ajena e ir más allá del «artefacto mujer».

(*) Autor de «Víctor Mora. Con acento francés» (ACyT Ediciones, 2023); ex coordinador general de Izquierda Unida de Aragón

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