El Parlamento de Baleares ha sido testigo de una nueva polémica protagonizada por Vox, en la que la formación de extrema derecha ha vuelto a evidenciar su apego al franquismo. Este martes, el diputado Sergio Rodríguez inició su intervención evocando el «Día de la Victoria», una fecha señalada en el calendario franquista para conmemorar el triunfo de los golpistas en la Guerra Civil española el 1 de abril de 1939. Lejos de tratarse de un lapsus o una referencia casual, sus palabras respondieron a un claro intento de enaltecimiento de la dictadura, una actitud que ya se ha convertido en costumbre dentro de Vox.
Protegidos por su propio presidente
La reacción de la oposición no se hizo esperar. El PSIB-PSOE y otras formaciones exigieron que la intervención de Rodríguez fuera retirada del diario de sesiones por vulnerar la Ley de Memoria Democrática, que prohíbe expresamente cualquier acto de exaltación de la sublevación militar y la dictadura franquista. Sin embargo, el presidente del Parlamento, Gabriel Le Senne, también de Vox y procesado por un delito de odio contra las víctimas del franquismo, se negó en rotundo. Alegó que todo se trataba de «una broma», una justificación que indigna por su trivialización del sufrimiento de las víctimas del régimen de Franco.
No es la primera vez que Le Senne utiliza su posición para proteger este tipo de discursos. Cabe recordar que, en una sesión anterior, el dirigente ultra arrancó la fotografía de varias mujeres asesinadas por el franquismo del ordenador de una diputada socialista. Su historial de actitudes abiertamente antidemocráticas pone en entredicho su idoneidad para presidir un Parlamento en un Estado de derecho.
Una estrategia sistemática de provocación
Las palabras de Rodríguez no pueden entenderse como un hecho aislado. Vox ha convertido la exaltación del franquismo en una estrategia política, con el objetivo de provocar a la oposición y desviar el debate de los problemas reales de la ciudadanía. Su reiterada defensa del régimen franquista y su desprecio por la legislación que protege la memoria democrática evidencian su incompatibilidad con los valores democráticos.
La Ley de Memoria Democrática, en su artículo 38, tipifica como infracción la exaltación de la dictadura y la humillación de sus víctimas. La negativa de Le Senne a tomar medidas pone de manifiesto la impunidad con la que Vox sigue propagando su ideario franquista en las instituciones.
Acciones legales en camino
Ante la gravedad de los hechos, la asociación Memoria de Mallorca ha anunciado que estudiará emprender acciones legales contra Rodríguez, con el objetivo de garantizar que las instituciones democráticas no se conviertan en altavoces de la ultraderecha.
El Parlamento de Baleares no puede permitir que un partido con evidentes simpatías franquistas utilice la democracia para minarla desde dentro. La normalización de estos discursos es un peligro que debe ser combatido con firmeza desde las instituciones y la sociedad civil.







