La tragedia volvió a golpear a El Hierro este miércoles. Una embarcación tipo cayuco, con alrededor de 160 personas a bordo, volcó a tan solo cinco metros del puerto de La Restinga. El resultado: siete personas fallecidas (cuatro mujeres, dos niñas de cinco años, una adolescente de 16) y un bebé desaparecido. La imagen, desgarradora, reabre una herida profunda en Canarias, acostumbrada a recibir en sus costas el drama de quienes arriesgan su vida por un futuro mejor.
Este naufragio, el primero en dos semanas tras un parón en la ruta atlántica, se produjo cuando la embarcación estaba siendo remolcada hacia el muelle. El movimiento simultáneo de sus ocupantes, debilitados por la deshidratación y la rigidez muscular, terminó por hacerla zozobrar en el momento más crítico: el desembarco. La intervención de Salvamento Marítimo, Cruz Roja, trabajadores portuarios y clubes de buceo no logró evitar el desastre.
Desde las instituciones canarias, la conmoción fue inmediata. Pero también lo fue la exigencia de soluciones estructurales. El archipiélago lleva años afrontando en solitario la llegada constante de personas migrantes que arriesgan su vida en el mar, sin que se haya logrado hasta ahora una respuesta solidaria y coordinada a nivel estatal. Según los datos presentados esta semana por el Ministerio de Juventud e Infancia, Canarias acoge actualmente a 5.566 menores migrantes no acompañados, casi ocho veces más de lo que le correspondería según la ratio nacional propuesta: 32 menores por cada 100.000 habitantes.
La ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, viajó a El Hierro el mismo día de la tragedia. Desde el lugar de los hechos, lanzó un mensaje de urgencia y compromiso institucional: “Ayer tuvimos la oportunidad de acercarnos al muelle. Es una tragedia terrible y dolorosísima. Nos obliga a poner el foco en las políticas migratorias de Europa y que afectan particularmente a nuestro país. Es importante que abordemos la posibilidad de habilitar vías legales y seguras, para que ninguna persona tenga que jugarse la vida en el mar”.
Canarias no puede afrontar sola una emergencia que es de país. Desde @juventudinfgob.bsky.social estamos en disposición de decretar la contingencia migratoria extraordinaria en las islas. La protección de la infancia migrante no es opcional: es una obligación de todo el Estado y vamos a cumplirla.
— Sira Rego (@sirarego.bsky.social) 29 de mayo de 2025, 15:19
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Rego, que elogió el trabajo de los equipos de emergencia y mostró su solidaridad con las víctimas, defendió la necesidad de una respuesta estatal sólida: “Desde el Ministerio de Juventud e Infancia, nuestro compromiso y determinación es poner en marcha ese real decreto ley que reforma el artículo 35 de la Ley de Extranjería. Esto nos permite dotar nuestro sistema de acogida a nivel de país, porque esto es un asunto de país. Las personas migrantes entran por Canarias, pero llegan a España. Por tanto, esta solución tiene que ser una solución compartida. Ningún territorio se puede quedar atrás. Ningún niño o niña se puede quedar atrás”.
La ministra denunció además el bloqueo político que impide la aplicación del nuevo modelo de reparto de menores entre comunidades. “Lamentablemente, el bloqueo procedimental del Partido Popular va dilatando su aplicación. Es el momento de dejar de lado la política partidista y centrarnos en los derechos de la infancia. Estamos hablando de algo muy serio”.
Horas después, Antonio Maíllo, Coordinador Federal de Izquierda Unida, abordó la cuestión en una entrevista en el programa La Noche en 24 horas de RTVE. Con un tono contundente, apeló a la responsabilidad ética y política ante una situación que, según denunció, ha sido sistemáticamente ignorada o instrumentalizada.
“Las coordenadas morales de un país tienen que ver con este debate, porque estamos hablando de un suceso trágico hoy en El Hierro. Que se ha podido retransmitir y se han podido tomar imágenes, y que se ha podido tener información. Pero estamos hablando de 9.757 personas que, intentando alcanzar las costas canarias, murieron en 2024, según la ONG Caminando Fronteras”, afirmó.
Las desgarradoras imágenes que vimos en El Hierro son una constante que el año pasado dejaron más de 9.000 muertos en busca de un mejor futuro.
— Antonio Maíllo 🇪🇭🔻 (@MailloAntonio) May 29, 2025
Por eso es insoportable que el PP se dedique a boicotear el reparto de humanitario de migrantes con una absoluta falta de sensibilidad. pic.twitter.com/WPjIuRwgR1
Maíllo lamentó el enfoque partidista que domina el debate actual sobre el reparto de menores y cargó contra la actitud de los gobiernos autonómicos del Partido Popular: “Estamos hablando de una tragedia de una magnitud que hace más mezquino el debate sobre el reparto de menores entre las CCAA y hace absolutamente insoportable el marco en el que se sitúan los gobiernos del PP autonómicos con capacidad para boicotear como se está boicoteando el reparto humanitario de migrantes”.
Para el dirigente de IU, el contexto actual marca una diferencia política importante: “Ahora sí hay un Real Decreto que le va a permitir al Ministerio de Infancia y Juventud arbitrar el reparto de menores, lo quieran o no los gobiernos del Partido Popular”.
Una emergencia humanitaria en un contexto de endurecimiento político
Mientras el dolor sacude al archipiélago, desde el resto del país se consolida un discurso cada vez más hostil hacia la migración. La derecha política, con el Partido Popular y Vox a la cabeza, ha reforzado en los últimos meses un enfoque restrictivo que relega a segundo plano el componente humanitario de esta crisis. “La irregularidad no puede ser garantía para generar derechos”, defendía esta semana Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, en plena campaña interna. Vox, por su parte, volvió a aludir a la “invasión migratoria” y responsabilizó al Ejecutivo de la tragedia.
Pero los datos son incontestables. La ONG Caminando Fronteras cifró en 10.457 las muertes de personas migrantes en rutas hacia España en 2024, de las cuales el 93% se produjeron en la ruta atlántica hacia Canarias. En esa cifra están los rostros de mujeres, niños, familias enteras, que huyen del hambre, la guerra o la falta de futuro. Como los que naufragaron frente a La Restinga.
La pregunta que sobrevuela ahora, entre la conmoción y el silencio político de parte del país, la formula Maíllo con claridad: “En algún momento habrá que preguntar qué es lo que hicimos en según qué situaciones”.







