El dato de inflación correspondiente al mes de mayo trae, en apariencia, una buena noticia: el Índice de Precios de Consumo (IPC) se moderó dos décimas respecto al mes anterior y se sitúa en el 2%, su nivel más bajo desde octubre de 2024. Sin embargo, Comisiones Obreras (CCOO) advierte que este descenso no debe generar una falsa sensación de alivio: “Este dato estadístico no refleja toda la realidad del coste de la vida: no incluye el coste de comprar la vivienda, cuyo precio está desbocado”, ha señalado Carlos Gutiérrez, secretario confederal de Estudios y Formación Sindical.
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la moderación de los precios se debe sobre todo a la caída del precio de los carburantes y del ocio, así como al menor aumento de la electricidad respecto a hace un año. También desciende la inflación subyacente —que excluye alimentos frescos y energía—, situándose en el 2,2%.
En paralelo, los salarios pactados en convenio han seguido creciendo y recuperan capacidad de compra. “La subida salarial media pactada hasta mayo alcanza el 3,4%, casi un punto por encima de la inflación media interanual del 2,5%. Los convenios colectivos protegen ya a 7,9 millones de trabajadores y trabajadoras”, ha recordado Gutiérrez.
No obstante, el sindicato insiste en que este cuadro se desequilibra completamente si se incorpora el precio de la vivienda en propiedad, que no se computa en el IPC. En el primer trimestre de 2025, el precio medio de la vivienda en propiedad ha crecido un 12,2% respecto al año anterior, una cifra que CCOO califica de “insostenible” para la mayoría de familias trabajadoras. “Esta escalada obliga a las familias a asumir un esfuerzo económico cada vez mayor, sin que las políticas públicas estén respondiendo con la ambición y urgencia necesarias”, advierte el responsable sindical.
Este desfase entre la estadística oficial y la realidad cotidiana de muchas familias lleva al sindicato a reclamar una mirada más amplia sobre los indicadores de bienestar y poder adquisitivo. Para CCOO, la mejora de la economía española no puede medirse solo en cifras macroeconómicas o medias estadísticas, sino en cómo se traduce en condiciones de vida reales para la mayoría social.
“La buena marcha de la economía española debe traducirse en una mejora tangible de las condiciones de vida de los trabajadores y las trabajadoras”, señala Gutiérrez. Para ello, el sindicato considera imprescindible continuar con el fortalecimiento de la negociación colectiva y garantizar subidas salariales sostenidas que compensen los efectos de la inflación.
Pero más allá del salario, el gran factor de distorsión es, en palabras de CCOO, el acceso a la vivienda, que el sindicato considera ya el principal problema económico y social del país. Por ello, insisten en que es urgente una respuesta estructural que combine regulación del mercado, inversión pública sostenida y un parque de vivienda asequible suficientemente amplio.
“El acceso a una vivienda digna se ha convertido en un problema central para la mayoría de la población trabajadora, especialmente para la juventud. Exigimos políticas públicas decididas, ambiciosas y estructurales que frenen la especulación, amplíen significativamente el parque de vivienda pública y aseguren el acceso a una vivienda asequible”, concluye Gutiérrez. La estadística, alerta el sindicato, puede mostrar una recuperación relativa del poder adquisitivo si se aísla de la realidad inmobiliaria. Pero es precisamente esa realidad —el coste de la vivienda— la que marca, de forma creciente, las posibilidades de una vida digna para millones de personas en el país.







