El fondo de inversión proisraelí Kohlberg Kravis Roberts (KKR) continúa ampliando su presencia en el Estado español con una creciente diversificación empresarial. Tras hacerse recientemente con el control de una parte destacada del circuito de festivales —incluidos el Viña Rock o el Sónar—, su expansión en Andalucía abarca ya sectores estratégicos como la educación, la energía renovable o la industria del mobiliario, con el respaldo institucional del Gobierno autonómico. Un proceso de expansión que, bajo el discurso de modernización y desarrollo, consolida posiciones de monopolio y refuerza la influencia de un fondo vinculado a empresas con actividad en los territorios palestinos ocupados.
Desde 2020, KKR ha articulado un conglomerado educativo mediante compras sucesivas. En 2021 adquirió por 200 millones la empresa malagueña MEDAC, con el monopolio de la FP dual en Andalucía. Un año antes había comprado MasterD, centrada en formación profesional y oposiciones, por 150 millones. Ambas conforman hoy el grupo Davante, bajo el paraguas del holding Educa Holdco. A esta estructura se sumaron en 2022 el Instituto de Formación Profesional en Rescate y Salvamento (IFP) y el Grupo CEF, de formación online.
El conglomerado controla decenas de centros de FP y ha concentrado buena parte del crecimiento del sector privado en esta modalidad educativa. Según el informe Radiografía de los centros de FP en España, la FP privada ha aumentado un 360% en la última década.
La historia de MEDAC comenzó en Málaga en 2012, de la mano de su fundador, Paco Ávila. Junto a él participaron el empresario Miguel Reinoso y Javier Imbroda, quien fue consejero de Educación del Gobierno andaluz entre 2019 y 2022. Durante ese período, MEDAC se expandió notablemente. La compañía, que actualmente cuenta con más de cuarenta centros, cobra entre 1.500 y 4.500 euros por curso, según sus propias tarifas. “Matrículas que no están al alcance del alumnado andaluz”, advierten desde USTEA.
En paralelo a la venta al fondo estadounidense, se intensificaron los recortes. Un trabajador relata que en 2024 “echaron a mucha gente, sobre todo cargos intermedios, para ahorrar”. En el curso 2024-2025 se han notado aún más los efectos: “Ha habido muchos recortes; a los alumnos de los FP sanitarios no les dan ni las batas para trabajar y el material que utiliza el profesorado es de peor calidad”.
La implantación de la FP Dual, que refuerza el papel de las empresas en el currículo, ha profundizado los problemas. “Nos han recortado cinco semanas de sueldo porque se han ampliado las prácticas en empresa, aunque las instrucciones de la Junta decían que había que pagarlas; como compensación, solo hemos tenido aún más carga lectiva”, afirma el mismo empleado. En febrero pasado, el personal protagonizó paros tras meses de negociaciones con un comité próximo a la dirección. La protesta finalizó sin avances, con la Junta respaldando a la empresa.
MEDAC ha dado un nuevo salto con la creación de la Universidad Tecnológica Atlántico-Mediterráneo (UTAMED), autorizada en 2024 por la Junta de Andalucía. A pesar de informes negativos del Ministerio de Universidades que advertían de su “inviabilidad financiera” y la “falta de concreción del modelo académico”, la universidad prevé iniciar sus actividades en 2025 con una sede en el Málaga Tech Park. El proyecto cuenta con el respaldo financiero de la Fundación Cajasol y del Grupo Vocento, y se presenta como “la universidad de las empresas”.
Además del sector educativo, KKR ha reforzado su posición en el ámbito energético. En 2024 adquirió por 2.800 millones de euros la multinacional alemana ENCAVIS, especializada en energía solar y eólica, que opera más de 220 parques renovables en Europa. En Andalucía, cuenta con instalaciones en Archidona (Málaga) y tiene previstas nuevas aperturas en Guillena y Dos Hermanas (Sevilla), Chucena (Huelva) y Almodóvar (Córdoba). Solo en Chucena, la inversión asciende a 45 millones de euros, con una producción prevista de 220 GWh anuales.
El mismo año, KKR firmó una alianza con la energética IGNIS, creando el holding IGNIS P2X, especializado en hidrógeno y amoníaco verde. Como inversión inicial, el fondo destinó más de 400 millones de euros. Uno de sus proyectos principales es Armonia Green Seville, una planta de amoníaco verde en la Zona Franca del puerto de Sevilla que ocupará 200.000 metros cuadrados y producirá más de 860.000 toneladas anuales. La planta recibió en mayo el apoyo de la Comisión Europea y una financiación de 97,6 millones del Banco Europeo del Hidrógeno. IGNIS P2X también promueve una planta de hidrógeno en Los Barrios (Cádiz).
En el ámbito industrial, KKR compró en 2019, junto al fondo Artá, el Grupo Alvic, fabricante de componentes para mobiliario, por 300 millones de euros. Esta empresa jienense recibió en 2024 dos subvenciones de la Junta de Andalucía, por valor de 233.000 euros, y otros apoyos del Gobierno central para su participación en ferias internacionales.
La expansión del fondo ha encendido las alarmas de Izquierda Unida y el Partido Comunista de España. Este jueves, sus diputados Toni Valero y Enrique Santiago registraron una nueva iniciativa parlamentaria —dentro del Grupo Plurinacional de Sumar— para exigir que el Gobierno se pronuncie sobre los negocios de KKR en territorio andaluz, en especial los relacionados con energía. “Es intolerable que Andalucía albergue proyectos energéticos de fondos de inversión como KKR, que se lucran directa o indirectamente de la ocupación ilegal de Palestina”, denunció Valero.
La iniciativa parlamentaria también pone el foco en el tratamiento institucional favorable que recibe KKR, cuyas empresas y filiales, según IU y PCE, están implicadas en “actividades económicas en los territorios ocupados”. Por ello, exigen que el Ejecutivo aclare qué medidas va a tomar para impedir que estos fondos sigan haciendo negocio en el Estado.







