Una propuesta de trabajo y una llamada a la unidad

La política de alianzas de Izquierda Unida

La pregunta no es si es necesario construir alianzas, sino cómo construir alianzas políticas, sociales y culturales para disputar nuestras condiciones de vida frente a las políticas neoliberales y de guerra
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Antonio Maíllo en la Coordinadora Federal de IU del pasado 26 de abril | Adri Mozas
Antonio Maíllo en la Coordinadora Federal de IU del pasado 26 de abril | Adri Mozas

Entradilla. Habrá acuerdo si el conjunto de las organizaciones quiere, sobre la base del programa, el reconocimiento mutuo, el método democrático y la participación directa en la toma de decisión. Pero, si el resto de organizaciones no quieren construir alianzas, Izquierda Unida garantizará, en cualquier caso, su presencia en el próximo ciclo electoral.

La historia de Izquierda Unida es la historia de la apuesta estratégica por la construcción de alianzas en beneficio de las clases populares, desde aquel documento de las Amapolas, que por acuerdo del Comité Central del Partido Comunista de Andalucía, el 24 de noviembre de 1984, iniciaba el proceso de constitución de Convocatoria por Andalucía, como paso previo al nacimiento de Izquierda Unida.

Decía aquel documento “A este compromiso llamamos a los hombres y mujeres, a los sindicatos, a los colegios profesionales y asociaciones sectoriales, a los hogares de pensionistas, al movimiento vecinal y a las cooperativas, a las asociaciones de pequeña y mediana empresa, a los colectivos ecologistas y culturales. En definitiva, a todos los que saben que el progreso y la historia la hacen los pueblos.”

Cuarenta años después, con mucha experiencia acumulada, Izquierda Unida sigue apostando por la construcción de procesos de acumulación de fuerza, que permitan incorporar a la política a las mayorías sociales. No es una organización con un fin en la propia organización, es una herramienta para la organización política y el trabajo en todos los frentes, no sólo el institucional.

Desde esa óptica, en la pasada asamblea federal de mayo de 2024, se mandató a la dirección entrante a tener un debate monográfico sobre qué política de alianzas, estableciendo la “Apuesta por un espacio conjunto que crezca y no se reduzca. Uno de los objetivos del espacio unitario debe ser la ampliación y fortalecimiento con otras organizaciones y, fundamentalmente, mediante la incorporación de colectivos y personas no organizadas.”

El pasado 26 de abril, la Coordinadora Federal de Izquierda Unida culminaba un proceso de debate que arrancó en octubre de 2024, en el que el conjunto de federaciones, partidos políticos integrantes, aprobaba con el respaldo del 92% el documento Izquierda Unida en los procesos de convergencia política, social y cultural: un debate para la acción. Un acuerdo que permite a Izquierda Unida orientar su trabajo en la construcción de alianzas para avanzar en derechos y para disputar a las organizaciones neoliberales, belicistas, de la derecha y la extrema derecha. Un acuerdo que parte de la necesidad de acumular fuerzas y construir alianzas sobre la base de los conflictos del territorio, de la construcción de organización y movilización social, de la elaboración de programas de mínimos con vocación transformadora, para avanzar en derechos.

Izquierda Unida propone al conjunto de organizaciones de la coalición Sumar, a Podemos y al resto de organizaciones de ámbito territorial y municipal, trabajar por la construcción de espacios compartidos

La pregunta, por tanto, no es si es necesario construir alianzas para disputar nuestras condiciones de vida frente a las políticas neoliberales y de la guerra, algo que por otra parte ya responde IU con su trabajo cotidiano. La pregunta es cómo construir alianzas políticas, sociales y culturales que sirvan para ahondar en democracia, que no es otra cosa que elegir vida frente a capitalismo.

Es evidente que no vivimos cualquier momento histórico, y el debate en torno a la construcción de alianzas y la unidad popular es fruto de la emergencia democrática que vivimos. Por eso el debate en el seno de Izquierda Unida no ha sido un debate de laboratorio, no ha sido sólo un debate teórico, se ha realizado en un momento crítico, decisivo para el devenir de la humanidad, porque nunca la ofensiva fue tan brutal.

En el documento aprobado, Izquierda Unida señala el trabajo que el conjunto de la organización debe acometer en los próximos meses, y propone al conjunto de organizaciones de la coalición Sumar, a Podemos y al resto de organizaciones de ámbito territorial y municipal, trabajar por la construcción de espacios compartidos, profundamente democráticos, para combatir las políticas que quieren arrasar con todo.

Alianzas programáticas para avanzar en derechos, libertades y vidas dignas. Unidad popular para defender los derechos conquistados y avanzar en el trabajo de nuevas conquistas para construir lazos comunitarios y de solidaridad. La atomización, el individualismo, la sospecha han arraigado en nuestras sociedades, se alimentan del miedo, de la mentira y sirven para la manipulación, para sembrar desconfianza y soledad, las redes sociales contribuyen a la manipulación y son germen para el crecimiento de los movimientos ultraconservadores y de la extrema derecha.

IU quiere ser el eje vertebrador de un bloque político y social que tenga un anclaje firme en la organización de la clase trabajadora y en la articulación de luchas populares

Izquierda Unida quiere ser el eje vertebrador de un bloque político y social que no se limite a la gestión institucional, sino que tenga un anclaje firme en la organización de la clase trabajadora y en la articulación de luchas populares. Trabajar para garantizar que este espacio sea una herramienta real de movilización y transformación. En este sentido, IU busca reforzar su relación con los movimientos sindicales combativos y con las plataformas de defensa de los derechos sociales.

La posibilidad de generar una alternativa política, social y de gobierno que aglutine a las clases populares para plantar cara a la ofensiva reaccionaria se hace más necesaria que nunca, esa es la condición de posibilidad que nos permita garantizar gobiernos que apliquen políticas democráticas y de izquierda, ante la ofensiva reaccionaria. Necesitamos gobiernos con agendas de transformación social y necesitamos a la gente movilizada en defensa de las políticas de transformación social y de paz.

En definitiva, una propuesta de trabajo y una llamada a la unidad para seguir trabajando en garantizar que las alianzas multipliquen la fuerza para desarrollar agendas sociales, políticas y de gobierno que garanticen pan, trabajo, techo, dignidad y paz.

Pero la propuesta para la construcción de alianzas se hace partiendo de la experiencia de los últimos años, en los que Izquierda Unida ha formado parte de las coaliciones Unidas Podemos o Sumar, sabiendo que sin un programa político emancipador, sin reconocimiento mutuo entre organizaciones, sin métodos democráticos de decisión, sin espacios compartidos de dirección política, visibilidad compartida, descentralización territorial y política, o sin unidad de acción, no existe capacidad transformadora, ni incorporación de la gente a los espacios organizados, ni capacidad de organizar la movilización.

Hoy, la construcción de alianzas debe hacerse también sobre la base de que las ideas se organizan, teniendo como protagonista al municipalismo y con la voz del territorio y del medio rural, y con el convencimiento de que el hilo rojo que representan el PCE e Izquierda Unida, junto con el blanco, el morado y el verde, deben proyectarse hacia el futuro como la mejor alternativa ante las políticas neoliberales que han traído con fuerza las políticas antidemocráticas y neofascistas.

Izquierda Unida quiere llegar al siguiente ciclo electoral, que comienza en 2026 con las elecciones autonómicas en Castilla y León y Andalucía, con capacidad de conformar acuerdos amplios, de reconocimiento y respeto mutuo y representativos, capaces de movilizar al mayor número de votantes, que permitan construir esperanza y organizar la ofensiva democrática frente a las organizaciones y discursos de la extrema derecha.

La necesidad de articular alianzas, se hace en un momento político de excepcional trascendencia. No podemos ignorar la situación internacional, donde la amenaza de una guerra mundial está presente, con el fervor militarista y el rearme. El derrumbe de las relaciones internacionales y la crisis de las democracias neoliberales. Con una Unión Europea que apuesta por una deriva belicista, o enmarcada en la lógica de la guerra, lo que supone un ataque directo a los intereses de las clases populares. Y con una quiebra de los mínimos e insuficientes consensos internacionales existentes, que, con la limpieza étnica en Gaza, se están dinamitando.

La articulación de frentes amplios, unitarios y diversos es una necesidad para profundizar en democracia y hacer frente a las amenazas a escala planetaria.

Por lo tanto, la propuesta de Izquierda Unida para el objetivo de la construcción de amplias alianzas, es contundente. Es posible el acuerdo, si el conjunto de las organizaciones quieren, porque no hay una sola razón de peso que impida un acuerdo democrático entre organizaciones y de articulación de procesos políticos de incorporación y movilización de la gente, porque ese es el objetivo, organizar y movilizar al pueblo frente los ataques a nuestras condiciones de vida.

Habrá acuerdo si las partes quieren, sobre la base del programa, el reconocimiento mutuo, el método democrático y la participación directa en la toma de decisión. Pero, si el resto de organizaciones no quieren construir alianzas, Izquierda Unida garantizará, en cualquier caso, su presencia en el próximo ciclo electoral.

(*) Responsable Área Institucional y Convergencia del PCE