El Ministerio de Consumo ha anunciado que limitará los anuncios que utilicen el miedo como herramienta para incentivar el consumo. La medida, que se enmarca dentro del desarrollo de la futura Ley de Consumo Sostenible, afectará especialmente a campañas que recurren a situaciones alarmantes o poco probables para empujar a los consumidores a adquirir determinados productos o servicios.
Este tipo de prácticas, cada vez más frecuentes en sectores como la seguridad o los seguros, se basan en presentar escenarios extremos —robos, «okupaciones», accidentes, enfermedades— para generar sensación de urgencia. Aunque los mensajes no siempre son falsos, sí pueden inducir a una interpretación distorsionada del riesgo real, lo que afecta a la libertad de elección de los consumidores y promueve decisiones impulsadas más por la ansiedad que por la información.
Consumo plantea por ello una reforma de la Ley de Competencia Desleal que introduzca nuevas exigencias de transparencia. En concreto, cuando un anuncio use como argumento principal la exposición a un peligro, deberá incorporar información cuantitativa o estadística que permita a la ciudadanía evaluar con criterios reales la frecuencia o la gravedad del supuesto riesgo.
Este cambio busca ampliar el alcance del actual artículo 27.2 de la norma, que ya prohíbe difundir información falsa en comunicaciones comerciales. La modificación añadirá que, incluso si los datos son ciertos, deberán presentarse de forma contextualizada si su objetivo es influir emocionalmente en el consumidor. Así, se obliga a las empresas a incluir elementos que ayuden a tomar decisiones más conscientes y menos condicionadas por el temor.
Desde el Ministerio señalan que esta regulación responde no solo a una cuestión de protección individual, sino también a una preocupación colectiva: la normalización de un discurso publicitario basado en el miedo contribuye a instalar una percepción de inseguridad generalizada en la sociedad. Esta narrativa, argumenta Consumo, no solo distorsiona la realidad cotidiana, sino que alimenta un clima social donde la desconfianza, el aislamiento y la sobreprotección acaban imponiéndose.
La iniciativa se dirige, entre otros, a campañas ampliamente difundidas por empresas de alarmas o servicios de protección, que han recurrido de forma habitual a anuncios sobre robos o “okupaciones” para promover la contratación de sus productos. También se ha detectado esta estrategia en la venta de seguros de salud, vida o propiedad.
La futura Ley de Consumo Sostenible, que incluirá este cambio legal, pretende consolidar un marco normativo más riguroso frente a las técnicas de manipulación emocional. Con ello, el Ministerio de Bustinduy busca garantizar que la información comercial se base en datos verificables y en una comunicación responsable, sin apelar al miedo como motor de consumo.







