Los barrios obreros de Sevilla, al límite por los cortes de luz durante la ola de calor

La población afectada exige refugios climáticos y una respuesta institucional ante el colapso del suministro eléctrico
Barrio de Torreblanca, uno de los más afectados por los apagones | Foto: Junta de Andalucía (CC 3.0)
Barrio de Torreblanca, uno de los más afectados por los apagones | Foto: Junta de Andalucía (CC 3.0)

Mientras Sevilla acogía esta semana una cumbre internacional sobre financiación al desarrollo, en sus barrios obreros más humildes la realidad es otra muy distinta: familias enteras intentando sobrevivir a una ola de calor sin electricidad. Más de una semana seguida con temperaturas por encima de los 40 grados y noches sin bajar de los 25 han convertido en insoportable la vida de miles de personas que sufren a diario cortes de luz durante horas, muchos de ellos sin aviso previo.

Los barrios más golpeados por estos apagones reiterados son los del sur y sureste de la capital andaluza: Palmete, Padre Pío, Su Eminencia, Cerro del Águila, Torreblanca o Polígono Sur, entre otros. La lista, sin embargo, se amplía cada verano: este año se han registrado también cortes en Ciudad Jardín, Triana, la Macarena e incluso Santa Cruz, en pleno centro turístico. En todos ellos, las consecuencias son las mismas: casas sin ventilación, sin neveras, sin posibilidad de dormir ni de conservar alimentos o medicinas.

“Esto es un estrés constante. Es un sinvivir, siempre con el miedo de que se vaya la luz”, denuncia Ismael Sánchez, portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Sevilla. Su formación ha presentado una moción para exigir la creación inmediata de refugios climáticos en todos los barrios de la ciudad. Reclaman además que se abran los centros cívicos municipales, de forma permanente y durante todo el verano, como lugares donde las personas afectadas puedan refugiarse del calor extremo.

A los efectos cotidianos se suma el riesgo directo para la salud. Personas mayores, como Rosario Sánchez, de 79 años, y su marido, de 88, sobreviven a base de duchas frías y un ventilador de batería. “Yo pago religiosamente las facturas, pero no me sirve de nada”, lamenta Rosario, que asegura que muchas veces la potencia que llega no es suficiente para poner en marcha ni un ventilador. Otras veces, la subida es tan repentina que les quema los aparatos.

En los casos más extremos, los cortes pueden poner en peligro la vida. Es el caso del marido de Rocío Moreno, electrodependiente. Vive con un implante medular que necesita recargarse, se asea con grúa eléctrica y se desplaza con un scooter que debe cargarse también. Si se va la luz, nada de eso funciona. “Llevamos tres noches seguidas sin luz. Nos damos cuenta por el calor. Todo lo que se estaba recargando deja de hacerlo”, explica Rocío. Ya han perdido aparatos por subidas de tensión y, en más de una ocasión, su marido ha quedado colgado en la grúa, mojado, sin poder moverse. “Lo único que ha cambiado es que cada vez los cortes duran más horas”, afirma con desesperación.

El problema, denuncian desde la plataforma vecinal Barrios Hartos, no es nuevo, pero sí cada vez más grave. Hace ya tres años ocuparon centros cívicos para exigir mejoras en la red eléctrica, pero las anomalías no han desaparecido. “Han ido haciendo chapuzas, arreglando averías, pero el problema se está extendiendo a otras partes de Sevilla, porque hay un fallo en las infraestructuras que no se han renovado. Hay una sobrecarga porque no se ha hecho la inversión necesaria”, señala su portavoz, Toñi Reyes.

La eléctrica Endesa justifica los cortes por la sobrecarga que provoca el fraude eléctrico, especialmente en cultivos de marihuana en viviendas. Según sus datos, solo 39 centros de transformación concentran el 57% de las incidencias. La compañía asegura estar invirtiendo más en los barrios afectados —hasta cinco veces más por cliente que en zonas como Nervión—, y ha anunciado la instalación de 12 nuevos centros transformadores.

Pero las explicaciones no convencen ni a las vecinas ni a los representantes políticos. Ismael Sánchez recuerda que el Ayuntamiento “no está ejerciendo ni la más mínima presión sobre las compañías eléctricas para que esto se solucione” y denuncia que el alcalde, José Luis Sanz (PP), “se puso del lado de las eléctricas en lugar de defender a los sevillanos que están siendo vulnerados en sus derechos más básicos”.

Además, IU critica que la Oficina de Sugerencias, Quejas y Reclamaciones del Ayuntamiento “siga sin estar en funcionamiento” más de dos años después. “Es escandaloso que a día de hoy no exista un mecanismo institucional para que la ciudadanía pueda hacer llegar sus reclamaciones al Gobierno local”, asegura el edil.

La tensión crece y las vecinas vuelven a movilizarse. “El Ayuntamiento no puede seguir de brazos cruzados mientras cientos de familias sufren las consecuencias del abandono institucional”, concluye Ismael Sánchez.

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