La oficina de Información en Gaza ha dado recientemente la cifra de 69 niños muertos por desnutrición, mientras que el número total de víctimas por hambre y falta de medicamentos ascendió a 620 personas. Este mismo informe señala que 650.000 niños y niñas están en riesgo de morir por inanición.
El reparto de comida, interrumpida por el reinicio unilateral de los bombardeos el pasado 18 de marzo, se reanudó, el pasado 28 de mayo, gestionado por un engendro organizado por el régimen sionista, denominado Fundación Humanitaria de Gaza. Además de repartir una cantidad muy por debajo de las necesidades de la población, se ha cobrado la vida de 877 personas, que fueron asesinadas por disparos de las fuerzas israelíes en las denominadas colas del hambre, convertidas en trampas mortales. Además de las muertes se llevan registradas 5.666 personas heridas y 42 desaparecidas.
Al haber expulsado de Gaza a la UNRWA, la agencia de NN.UU. de ayuda humanitaria al pueblo palestino, el régimen genocida de Israel ha convertido el reparto de comida en otro horror más. Mientras NN.UU. tenía 400 centros de distribución en Gaza, la GHF solo tiene ocho. La gente, depauperada, tiene que andar muchos kilómetros para llegar a esos centros y pelear entre una gran multitud para conseguir, o no, un plato de comida. El régimen genocida pone orden en las colas, según sus principios humanitarios, a tiros.
Ante esta situación desesperada, llevamos semanas viendo en la prensa, el anuncio inminente de un alto el fuego. Sin embargo, no acaban de cuajar las negociaciones. Quieren culpar a la resistencia palestina del fracaso de las negociaciones. Pero esta sigue manteniendo las mismas condiciones que ya aceptó el régimen sionista en la anterior tregua. El proyecto de Netanyahu es una tregua de 60 días que permita el retorno de los prisioneros en Gaza, para continuar con el genocidio y la expulsión de Gaza de toda la población palestina que quede viva. Exige en el acuerdo mantener un tercio de Gaza bajo control militar y la zona sur, en Rafah, única zona fronteriza con Egipto. Allí establecería, después de la ruptura de la tregua de 60 días, una llamada “ciudad humanitaria”.
Ciudad humanitaria para vaciar Gaza
La frontera de Egipto con Gaza es una línea que mide 12Km, donde están los restos de la ciudad de Rafah. El proyecto de Netanyahu es construir una “ciudad humanitaria”, con capacidad inicial de 600.000 personas. Allí, mientras el resto de Gaza seguiría siendo bombardeado y privado de alimentación, la gente tendría la seguridad de tener acceso a comida, agua y medicina y no ser bombardeada. Las personas que quieran ingresar en ella serán interrogadas e investigadas sobre si tienen vínculos con la resistencia, y en caso de ser admitidas, entrarán, pero ya no podrán salir más de allí, excepto si solicitan viajar a un país extranjero, en cuyo caso se le facilitará la salida.
Este plan ha sido rechazado por una gran mayoría en el mundo, pero también dentro de Israel. Por ejemplo, el ex primer ministro Ehud Olmert, en cuyo mandato también invadió al Líbano y lanzó contra Gaza la operación Plomo Fundido, ha manifestado que la “ciudad humanitaria” se parecía a los campos de concentración nazis construidos durante la Segunda Guerra Mundial.
La Resistencia Palestina mantiene que, en la tregua, serán liberadas todas las personas prisioneras en Gaza, pero que después de los 60 días de tregua se debe continuar con el alto el fuego y con negociaciones de paz, que el ejército sionista debe abandonar Gaza y que deben abrirse las fronteras para la entrada de ayuda humanitaria.
Netanyahu, que se reunió dos veces en la segunda semana de julio en la Casa Blanca con Trump y sus funcionarios, lo ha dejado muy claro, la guerra no puede terminar hasta que Hamas sea destruida y no pueda tener capacidad de intervención militar o civil en Gaza. Dicho de otra manera, y en concordancia con su política de expansión de asentamientos en Cisjordania, el régimen genocida de Israel nunca permitirá la existencia de un Estado palestino en Palestina.
La guerrilla palestina y el debilitamiento israelí
Mientras tanto, el ejército sionista que sigue bombardeando, ya sin excusas, cualquier tipo de concentración de población palestina, no puede imponer la ocupación militar en tierra. La guerrilla palestina aparece en todo el territorio de Gaza atacando concentraciones de soldados israelíes. El número de muertos entre estos ha aumentado sobre el período anterior a la tregua. El estado de desmoralización del ejército sionista es tal, que está aumentando el número de suicidios; el 16 de julio se publicó que tres soldados se habían suicidado en los últimos diez días. Escasean los soldados mientras100.000 israelíes han dejado de presentarse al servicio de reserva. La tasa de asistencia actual a los llamamientos a la movilización rondan el 60%, cuando en las semanas posteriores al 7 de octubre de 2023 se cubrían el 100% de los llamamientos a reservistas. Además, el gobierno está en la cuerda floja ya que los partidos religiosos ultraortodoxos que apoyan al gobierno, los llamados Jaredíes, amenazan con retirar su apoyo si los obligan a ir a la guerra. La negativa de los Jaredíes a servir en el ejército supone la disminución de 80.000 soldados, en un momento de extenuación del resto del ejército.
Movilización popular internacional
Por otra parte, la movilización popular, que no ha cesado de protestar a lo largo de todo el mundo, con la participación de cientos de millones de personas, se ha propuesto realizar otra acción donde confluyen los sentimientos y anhelos de la gente corriente por acabar con la pesadilla del genocidio. Varias asociaciones, El Magreb Sumud Flotilla, la Coalición Internacional de la Flotilla de la Libertad, el Movimiento Mundial a Gaza, y Sumud Nusantara (movimiento social del sudeste asiático impulsado desde Malasia) se han unido, bajo el objetivo común de romper el asedio ilegal a Gaza por mar, abrir un corredor humanitario y poner fin al genocidio en curso del pueblo palestino. Este verano, decenas de barcos zarparán de los puertos de todo el mundo, grandes y pequeños, convergiendo hacia Gaza en la mayor flotilla civil coordinada de la historia.
Así, mientras el régimen sionista aumenta sus políticas genocidas y declara la guerra en todo el oriente medio, los países más comprometidos con los DD.HH. y la legalidad internacional se organizan para pararle los pies y millones de personas en todo el mundo se suman a las protestas y luchas civiles, contra el genocidio y la guerra. Cuanto más se enfangue el régimen sionista en su política criminal, más difícil será la existencia de un Estado de Israel en el futuro.
EL GRUPO DE LA HAYA
Mientras el régimen sionista se debilita en el interior de Israel, en el ámbito internacional se hunde en el precipicio, siendo cada vez más considerado como un Estado paria y despreciable. En el Consejo de Seguridad de NN.UU., sólo EE.UU, con su poder de veto, vota negativamente contra los requerimientos de condena a Israel, y de exigencia de la reanudación de la ayuda humanitaria y el fin de la guerra. Pero además el mundo ha dado un paso adelante. Se ha creado la reunión de países denominada “el Grupo de la Haya”. El objetivo de esos países es imponer el derecho internacional, rechazando el veto de EE.UU. a la aplicación del Derecho Internacional y la inacción de NN.UU.
El grupo anunció su formación el 31 de enero de 2025, compuesto por nueve Estados: Belice, Bolivia, Chile, Cuba, Colombia, Honduras, Malasia, Namibia, Senegal y Sudáfrica. Según su declaración inaugural, el grupo defiende el objetivo de «poner fin a la ocupación israelí del Estado de Palestina y apoyar la realización del derecho inalienable del pueblo palestino a la autodeterminación, incluido el derecho a un Estado palestino independiente». La segunda cumbre del grupo se celebró entre el 15 y el 16 de julio en Colombia, con la asistencia ya de más de 30 países, entre ellos, China, Pakistán, México, España, Irlanda y Omán.
De entre ellos, doce países, Bolivia, Colombia, Cuba, Indonesia, Iraq, Libia, Malasia, Namibia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Omán y Sudáfrica, se han comprometido a implementar seis medidas de inmediato. El resto se comprometen a hacerlo con fecha tope en la celebración de la Asamblea General de NN.UU. en septiembre. Estas medidas se refieren a evitar el suministro de armas a Israel, a revisar contratos públicos con empresas que apoyen la ocupación israelí y aplicar las medidas ya aprobadas por la justicia internacional por los crímenes de genocidio cometidos.







