Más de 14.000 personas se desplazan a Francia para la vendimia, el mayor flujo laboral migrante del país

CC.OO. de Industria resalta la estabilidad y condiciones del modelo francés, con salarios netos de hasta 2.300 euros; el 75% de quienes parten son andaluces, sobre todo de Granada y Jaén
Vendimia
Foto: Anna Massini (CC 4.0)

Alrededor de 14.500 personas, el 75% de ellas andaluzas, se preparan para desplazarse a Francia en las próximas semanas para participar en la vendimia, en el que es el mayor flujo de migración laboral temporal que se produce desde España. CC.OO. de Industria ha presentado en Córdoba su campaña de atención y seguimiento a las personas trabajadoras, junto con una guía informativa, infografías y un documento con los salarios por departamentos franceses. Aunque se trata de un empleo estacional, este modelo representa una fuente esencial de ingresos para miles de familias y, sobre todo, una referencia clara de lo que el campo español no ofrece.

“El atractivo de esta campaña reside en las condiciones laborales que Francia ofrece, especialmente en comparación con el campo cordobés”, ha subrayado el secretario de Acción Sindical de CC.OO. de Industria en Córdoba, Manuel Muñoz Ramírez. Allí, el salario mínimo bruto será de 11,88 euros por hora (unos 9,40 netos), aunque dependiendo del departamento y la categoría profesional, puede llegar hasta los 14 euros por hora. Con jornadas semanales de 36 horas y picos de hasta 44, los ingresos en apenas dos o tres semanas pueden oscilar entre 1.900 y 2.300 euros netos por persona. A partir de las 37 horas semanales, las horas extras se pagan con un 25% adicional, y a partir de las 44, con un 50% más.

Además, los días trabajados en Francia se cotizan en la Seguridad Social, lo que permite acceder al subsidio por desempleo en España. Las personas con hijos a cargo también pueden optar a ayudas familiares del sistema francés. Las condiciones de alojamiento, transporte y manutención suelen estar cubiertas por el empleador o repartidas de forma pactada.

Este año, el adelanto de la campaña por el impacto del cambio climático —la uva madura antes por las altas temperaturas— hará que los primeros desplazamientos se inicien a finales de agosto. No obstante, CC.OO. prevé un ligero descenso en el número de contrataciones respecto al año anterior, aunque la demanda de vendimiadores españoles, especialmente cordobeses, sigue siendo alta. “Los trabajadores de Córdoba son muy valorados por los empresarios franceses por su profesionalidad”, ha afirmado Pepe Fuentes, secretario general de la Federación Estatal de Industria de CC.OO. El 90% de quienes acuden ya han participado en campañas anteriores.

Sin embargo, el sindicato insiste en que esta migración no debería entenderse como una solución natural, sino como un reflejo de los fallos estructurales del campo español. “No es que falten trabajadores, es que sobran abusos”, ha denunciado Muñoz Ramírez. Desde el sindicato señalan que la falta de aplicación de los convenios provinciales, los sueldos precarios y las condiciones indignas de trabajo explican por qué muchos jornaleros prefieren irse al extranjero. “En lugar de asumir responsabilidades y mejorar las condiciones en Córdoba, algunos empresarios prefieren echar la culpa a los trabajadores”, ha añadido.

La “Guía para la Vendimia Francesa 2025” elaborada por CC.OO. recoge que en España aún son habituales los incumplimientos del salario mínimo, las altas incorrectas en la Seguridad Social o la vulneración de derechos básicos como los descansos, la protección frente al calor extremo o la duración de las jornadas.

El sindicato también ha lanzado una alerta sobre posibles fraudes en la contratación. Advierte que acceder a una oferta de empleo es gratuito, que ningún empresario o arrendatario serio solicita dinero por adelantado, y que pagar por una plaza no garantiza empleo alguno. Estas prácticas ya se han detectado en campañas anteriores.

Granada y Jaén concentran más de 8.000 de las personas que viajarán a Francia (el 53,3% del total), con puntos habituales de salida como Bailén, Baeza, Guadix o la ciudad de Granada. La mayoría se desplaza en autobuses organizados y en cuadrillas formadas por familiares o conocidos, siguiendo un modelo que, con sus limitaciones, muestra una organización y unas garantías que muchas campañas agrarias en España todavía están lejos de ofrecer.