Unai Sordo (Barakaldo, 1972) lleva más de dos décadas asumiendo responsabilidades en la dirección de CC.OO. Primero en su tierra. En el año 2000 fue elegido secretario de la Juventud de CC.OO.-Euskadi. Cuatro más tarde le confían la responsabilidad territorial de Vizcaya. En 2009, su sindicato le nombra secretario general de CC.OO.-Euskadi, y le renueva en el siguiente Congreso con un apoyo del 96% de los delegados. En 2017 la organización le trae a Madrid para tomar el relevo de Ignacio Fernández Toxo como secretario general de CC.OO. El pasado junio acaba de ser reelegido líder indiscutible del mayor sindicato de este país por tercera y ultima vez.
Unai siempre ha hecho hueco en su agenda para atender a Mundo Obrero y hablar a su militancia. Cuando participa en los congresos del Partido o en las asambleas de Izquierda Unida es recibido con una gran ovación. Siempre ha manifestado un profundo reconocimiento por el trabajo de las y los comunistas. Nunca ha faltado a la Fiesta del PCE.
En esta ocasión Unai habla del presente y el futuro del mundo laboral, de la reivindicación de la democracia en el mundo del trabajo y la necesidad de defender los derechos laborales a través de la organización sindical. “Donde las personas trabajadoras están más organizadas, las leyes, los convenios o los contratos, son mejores (…) A veces no somos conscientes en España que nuestro modelo sindical es un espacio de democracia dinámica de primer orden”. Denuncia la sentencia de Glovo como política “con valoraciones de carácter ultraliberal, incompatibles con la concepción constitucional de España como Estado social”. Y califica la sentencia de “las seis de la Suiza” de ataque disciplinante a una parte de la acción sindical. Concluye: “Es una temeridad transitar por el mundo del trabajo sin estar afiliado/a a un sindicato”.
GEMA DELGADO: El pasado 21 de junio fuiste reelegido para seguir liderando el sindicato hasta 2029, y lo hiciste con el respaldo del 96% de las y los delegado y ninguno en contra. Traduce el reconocimiento al trabajo hecho al frente de CC.OO. durante los últimos ocho años. ¿Cuáles son los logros de los que se siente más satisfecho en este tiempo?
UNAI SORDO: Los logros de un sindicato siempre son colectivos y tienen que ver con una intensa actividad que se hace a diario en miles de centros de trabajo y en situaciones muy diversas. Pero si nos tuviéramos que ceñir a un logro, yo creo que fue el resultado de los ERTE, una medida de inspiración sindical que planteamos dos días antes de la declaración del estado de alarma, y negociamos con el Gobierno los días siguientes. Su rápida puesta en marcha evitó la mayor catástrofe de empleo de nuestra historia. En aquel contexto inédito, distópico, tremendo de muerte e incertidumbre, sinceramente creo que hicimos historia.
GEMA DELGADO: A pesar de las continuadas subidas del SMI, la reducción de la temporalidad y aumento de los contratos de carácter indefinido que trajo la reforma laboral y las mejoras salariales, muchos trabajadores y trabajadoras votan a la ultraderecha y a la derecha. ¿Por qué cree que lo hacen?
UNAI SORDO: Los debates sobre la irrupción de las nuevas formas de extrema derecha creo que son más complejos que los automatismos sobre condiciones materiales de vida y consecuencias en el voto. Yo creo que vivimos un tiempo en el que, de forma acelerada —menos de quince años— se han sucedido crisis que han deteriorado las condiciones materiales de vida de importantes capas sociales, pero sobre todo las expectativas de vida de buena parte de la población. Hay una pérdida de certezas, una sensación de inseguridad sobre el futuro, han mutado muchos de los viejos roles sociales, y otro tema que no me parece menor es el debilitamiento de los espacios de intermediación democrática. Digamos que se perdió el mundo de certezas propio de las sociedades más industriales, se desvaneció el espejismo del crecimiento por la vía de las burbujas de especulación en sociedades fragmentadas, despolitizadas. En este contexto se da una paradoja. Y es que después de la pandemia, cuando más presente se hace la necesidad del Estado, de los bienes públicos, de la organización social, del cuidado, con más fuerza emerge este salvajismo civilizatorio que es la extrema derecha. Yo creo que en ese mundo en el que mucha gente percibe que “se mueve el suelo firme”, hay una pugna sobre cuáles son los espacios de seguridad, certeza, identidad… y las extremas derechas han lanzado una serie de enclaves reaccionarios, de recuperación de viejas jerarquías, de vueltas a un mundo con roles definidos. Una propuesta clasista, machista, xenófoba, homófoba, todo lo que se quiera, pero una propuesta que sugiere un mundo de certezas, homogéneo, y que tiene cierto éxito político de una forma más trasversal de lo que pudiera parecer, hasta el punto de que lleva a gente a votar formaciones que objetivamente proponen cosas contrarias a los intereses de la gente que les vota. Creo que no es nada exagerado decir que las democracias se enfrentan al mayor riesgo existencial desde la irrupción de los viejos fascismos.
“Hay una rebelión de las élites que amenaza la democracia porque los sistemas democráticos son la condición previa necesaria para promover sistemas económicos más justos y redistributivos”
GEMA DELGADO: ¿Cuáles son las principales preocupaciones y los principales retos que tiene apuntados en su agenda para esta nueva legislatura?
UNAI SORDO: La preocupación pasa por el riesgo reaccionario que amenaza al mundo. Es político, pero también es económico. Hay una rebelión de las élites que amenaza la democracia no por una cuestión exclusivamente ideológica, sino porque los sistemas democráticos son la condición previa necesaria para promover sistemas económicos más justos, redistributivos, y donde la clase trabajadora pueda organizarse de manera más efectiva.
En el caso de España tenemos una oportunidad inédita en nuestra historia, y es la que proporciona que el precio barato de una energía renovable sea un factor de desarrollo industrial que incluso nos lleve al pleno empleo. El reto sindical pasaría por ahí, por materializar esa oportunidad y porque ese empleo sea de calidad.
La preocupación tiene que ver con el riesgo de que esa oportunidad se aborte por intereses particulares, que favorezcan otro modelo económico que siga basándose en la explotación, los bajos salarios, el rentismo y el extractivismo de los recursos públicos. Puede parecer una absurdez en términos de país, incluso desde el interés de clase de una buena parte del capitalismo español. Y es así, es absurdo. Pero la historia de España está llena de absurdeces de la parte más retardataria de ese mismo capitalismo. No hay más que atender a lo que se puede intuir tras la imputación de Montoro. ¿Cuál es el coste de oportunidad para un país la toma de decisiones estratégicas favorables a intereses particulares, mediando o no episodios de corrupción, en lugar de favorecer los intereses generales? Pues ahí tenemos una extrema derecha que amenaza, si es decisiva, con sumir a nuestro país una vez más en el atraso secular.
“Ahora tenemos que organizar una clase trabajadora mucho más heterogénea, más dispersa contractualmente. Lo que la empresa desintegra, lo tiene que integrar el sindicato”
GEMA DELGADO: Han pasado 25 años desde que en junio de 2000 asumieras la Secretaría de la Juventud de CCOO-Euskadi. Desde entonces ha habido una gran transformación de las dinámicas laborales con una mayor atomización y uberización del trabajo. ¿Cómo ha evolucionado el papel del sindicato durante estos años tanto en lo interno como en la sociedad y hacia dónde cree que va?
UNAI SORDO: Sobre todo, ha habido una profundización en el modelo de desintegración empresarial, es decir, de los procesos de producción de bienes y servicios, de valor. La empresa integrada, vertical, con ecos fordistas, hoy no es hegemónica. Y por tanto la clase trabajadora aparece dispersa en múltiples realidades laborales cada vez más heterogéneas. Era una dinámica que ya era visible en el inicio del siglo, pero que evidentemente se ha acelerado con el salto tecnológico que ha supuesto la digitalización, la generalización de internet, el abaratamiento de los transportes, y ahora el uso de la inteligencia artificial o la propia irrupción de la economía de plataforma. El riesgo de la deslaboralización de las relaciones laborales y el paulatino arrinconamiento del derecho laboral como forma tuitiva de proteger el trabajo del desequilibrio entre partes que existe en las relaciones de producción capitalistas, se den estas en el contexto histórico que se den. Creo que este análisis ahora está muy mediatizado por el proceso que estamos viviendo de desglobalización y las nuevas pugnas mundiales, pero esa sería otra cuestión.
Desde estos puntos de vista el papel del sindicato ha variado, claro. Por decirlo de forma gráfica, antes teníamos que organizar una clase trabajadora relativamente homogénea, para generar normas colectivas que eran capaces de regular buena parte de las situaciones, realidades y anhelos de esa clase trabajadora. Ahora tenemos que organizar una clase trabajadora mucho más heterogénea, más dispersa contractualmente, incluso en su ubicación física porque a veces ni se vincula al centro de trabajo, para tratar de generar normas y derechos que, a su vez, tienen que abordar situaciones mucho más diversas, para que esa clase trabajadora se vincule y se sienta concernida y apelada. Cuando hablo de diversidad, me refiero a diversidad objetiva y subjetiva. Porque también hay que tener en cuenta que esa misma clase trabajadora tiene realidades y anhelos distintos, difícilmente homogeneizables. Lo que la empresa desintegra, lo tiene que integrar el sindicato. Yo creo que eso permanece inalterable, pero es mucho más complejo.
“Los avances tecnológicos no son neutros, y responden a intereses que hay que disputar. La incorporación de tecnología tiene como objetivo mejorar la productividad y hay que distribuir mejoras”
GEMA DELGADO: La transición digital, la robótica y el avance de la inteligencia artificial está produciendo una transformación en el proceso productivo que afectará directamente a los puestos de trabajo. ¿Cómo aborda CC.OO. el cambio en las relaciones laborales que veremos en los próximos años?
UNAI SORDO: Las relaciones laborales ya han cambiado y están cambiando. La aplicación tecnológica, la digital, o los nuevos usos de la inteligencia artificial hacen desaparecer profesiones, impulsan la creación de otras, y transforman la gran mayoría. Además, han supuesto nuevas formas de control de la intensidad del trabajo o de organización del tiempo de este. Hay que partir de una premisa. Los avances tecnológicos no son neutros, y responden a intereses que hay que disputar. La incorporación de tecnología tiene como objetivo mejorar la productividad y hay que distribuir mejoras. Por otro lado, hay que anticipar los cambios para tratar de gobernar las transiciones de empleo, que como digo a veces eliminan puestos de trabajo pero otras muchas los transforman. La anticipación requiere de un sindicalismo vinculado y pegado al centro de trabajo, y facilitar el acceso igualitario a la formación permanente de la clase trabajadora. No es casualidad que parte de la estrategia de la derecha respecto a los servicios públicos vinculados a la formación pase por la creciente privatización de una parte de esos servicios. No de su totalidad, sino con una finalidad segregadora como pasa con la proliferación de universidades privadas, pero también con la formación profesional. Una insuficiente oferta pública que canalice a las ofertas privadas en los segmentos de servicio que dan beneficio por un lado, y que segmentan socialmente, por otro.
Con todo, yo huiría de visiones agonísticas sobre cómo va a evolucionar el llamado “mercado de trabajo” en España. Creo que si nuestro país hace bien algunas cosas, sobre todo lo referido a la transición energética, vamos a aproximarnos al pleno empleo en los próximos años.
“Hay que facilitar el acceso igualitario a la formación permanente de la clase trabajadora. No es casualidad la creciente privatización de una parte de esos servicios con una finalidad segregadora”
Atendiendo a nuestra curva demográfica, ya puede espabilar el empresariado español si no quiere encontrarse con un problema real sobre vacantes laborales. Hay que dar una disputa ideológica en este terreno. Van a achacar esa dificultad para cubrir los puestos de trabajo que se creen a los desincentivos a trabajar, sobre todo las prestaciones sociales (lo llaman despectivamente “paguitas”). Insisto, hay que batallar en ese terreno. Necesitamos mejorar las políticas de rentas para proteger a las personas que pudieran quedare descabalgadas de estas transiciones de empleo. Y el problema de vacantes, si se plantea de verdad, tendrá más que ver con el abusivo precio de acceso a la vivienda y los déficits en la cobertura pública en materia de cuidados. Es racional no moverse a trabajar a cientos de kilómetros si mi salario se va en un alquiler, y pierdo el círculo de cuidados familiares o relacionales.
El desempeño económico de un país depende de la reedición y fortalecimiento de un contrato social para el siglo XXI donde el papel de los sectores públicos es más relevante que nunca, diga lo que diga la propaganda de un neoliberalismo que ya es un zombi económico.
“Las pensiones públicas son viables si hay voluntad política. La decisión permanente es qué parte de la riqueza que generamos queremos dedicar a cubrir la jubilación de nuestro pueblo”
GEMA DELGADO: El informe de la Fundación BBVA y el Ivie vuelven a amenazar con la inviabilidad de las pensiones y la subida de la edad de jubilación a los 71 años. La ministra de Seguridad Social lo tacha de alarmista. ¿Están en peligro las pensiones o quieren meter miedo a la gente?
UNAI SORDO: Estos informes llevan diciendo lo mismo desde los años 90 y siempre se han equivocado. Porque se pretende establecer un fatalismo económico que dice que las pensiones no son viables. Parten de una premisa falsa, claro. Que las pensiones públicas se pagan solo de cotizaciones sociales, como si fueran una caja aparte de los recursos del Estado. Y esto es una absurdez que se han inventado, y no está escrito en ningún lado. Las pensiones públicas son viables si hay voluntad política de que lo sean, y para ello hay que dedicar un porcentaje mayor de PIB hasta mediados de siglo, porque nos jubilamos las generaciones más numerosas de los años 60 y 70. Con recursos adicionales al sistema, y medidas de carácter voluntario para mantener una edad flexible de acceso a la jubilación (la ordinaria es a los 65 o 67 años en función de las carreras de cotización), se puede mantener un sistema de pensiones que sufrague prestaciones a futuro de la misma calidad que los actuales activos estamos contribuyendo a sufragar. Ese es el gran pacto intergeneracional y de país que hay que preservar. La decisión democrática permanente es “qué parte de la riqueza que generamos queremos dedicar a cubrir la jubilación de nuestro pueblo”. Y con las reformas que hemos pactado esas prestaciones pueden reposar en un sistema público sabiendo que eso supone un importante, pero asumible, incremento de gasto.
GEMA DELGADO: CC.OO. acaba de lograr que el Juzgado de lo Social haya declarado nulo el despido de dos trabajadores de Electricidad Pares 2000 por promover elecciones sindicales en su centro de trabajo. ¿Todavía hoy las empresas siguen despidiendo a trabajadores por ejercer actividad sindical y reivindicativa? ¿Cómo les protegería la Reforma del Despido que defiende CC.OO?
UNAI SORDO: Despedir candidatos a las elecciones sindicales sigue siendo una práctica demasiado habitual en España. Tanto es así que en algunas ocasiones junto con el preaviso de elecciones hacemos pública la persona que va a ser candidata, para evitar que el empresario pueda alegar desconocimiento cuando procede al despido de esa persona en el tiempo que transcurre entre el preaviso y las votaciones para elegir a la representación de la plantilla. No es lo habitual, pero sigue sucediendo.
“Las empresas en muchas ocasiones son el gran agujero negro de la democracia, el cortijo del empresario. Es una temeridad trabajar sin estar afiliado/a a un sindicato”
Las empresas en muchas ocasiones son el gran agujero negro de la democracia y sigue perviviendo la idea de que son el cortijo del empresario. A veces no somos conscientes en España que nuestro modelo sindical es un espacio de democracia dinámica de primer orden. En cualquier empresa y centro de trabajo con más de seis trabajadores, se puede dar un proceso de elección de representantes democráticos de los trabajadores, que les habilita para negociar normas laborales, convenios colectivos, planes de igualdad o planes de prevención de riesgos, que son exigibles ante un juzgado. Pueden crear una norma que regula las condiciones de trabajo y por tanto de vida de millones de personas y que son, por tanto, una especie de “mini-legisladores” extendidos a lo largo y ancho de todo nuestro país. Eso es potencialmente un desafío de primera magnitud a las viejas jerarquías a las que antes hacía referencia. Por eso en gran parte el sindicalismo forma parte de los demonios históricos de todas las derechas extremas, y no tan extremas.
Respecto al despido, una de las cuestiones que hemos planteado al Tribunal Europeo de Derechos Sociales es que en el caso de despido improcedente, la opción de la readmisión o la indemnización la pueda tomar la persona trabajadora y no la empresa, como ocurre hasta ahora, premiando al infractor de la ley. Este cambio (que solo rige en los despidos nulos, que es verdad que engloban los ataques a la libertad sindical, pero que no siempre son sencillos de demostrar) empoderaría notablemente a la clase trabajadora, ya que el despido es, entre otras muchas cosas, la materialización del poder unilateral empresarial más descarnado, incluso a veces la expresión de la violencia empresarial.
“A veces no somos conscientes en España que nuestro modelo sindical es un espacio de democracia dinámica de primer orden”
GEMA DELGADO: También esta semana, en la demanda de Just Eat, que tiene a sus trabajadores empleados o subcontratados, contra Glovo, que los tiene como falso autónomos, el juez Álvarez Lobato ha apoyado a Glovo, defendiendo la libertad de mercado y reprochando a las inspectoras de trabajo, “el eco nostálgico de la España sindicalizada”, el mundo de ayer. ¿Cómo actúa la politización de la derecha judicial en el ámbito laboral?
UNAI SORDO: Una buena parte de la judicatura es ahora mismo un operador político de primer orden. Cuando se habla de que hay que despolitizar el Poder Judicial optando por que “los jueces elijan a los jueces”, se está usando un mero juego retórico para apostar por des-democratizar uno de los tres poderes del Estado, y soslayando el artículo 1.2 de la Constitución que dice que es del pueblo español de donde emanan los poderes del Estado, y no de ninguna corporación. Es alucinante. En este contexto la sentencia de Glovo es básicamente política, ya que aunque procede de un juzgado mercantil y no entra en según qué consideraciones sobre la laboralidad o no de los riders (que reconoce que debe sustanciarse en otra parte del derecho), se desliza por toda una serie de valoraciones político económicas, de carácter ultraliberal, incompatibles con la concepción constitucional de España como Estado social.
GEMA DELGADO: Otra sentencia polémica, ha sido la condena a tres años de cárceles para cada una de las conocidas como “las seis de Suiza” y el pago de 150.000 euros al propietario de la pastelería contra la que se manifestaron para defender a la extrabajadora de La Suiza que había sufrido acoso laboral y sexual. La ministra de Trabajo se ha reunido con ellas y está lidiando para conseguir su indulto. ¿Qué significa este tipo de sentencias? ¿Hay peligro de una involución en derechos sindicales y laborales?
UNAI SORDO: La sentencia de “las seis de la Suiza” es abusiva y un ataque disciplinante a una parte de la acción sindical, como son las medidas de presión que se pueden derivar de una huelga o de un piquete. No es que haya peligro de involución, es que estamos en un intento de involución, que viene de años atrás y se materializó, por ejemplo, en la Ley Mordaza. Pero además las cosas se están agravando, porque hay una profunda asimetría y un desequilibrio evidente en la acción judicial y policial, a la hora de contrarrestar distintas formas de movilización, manifestación o ejercicio de derechos fundamentales, como es el de la huelga. Y ese desequilibrio —es duro decirlo, pero hay que decirlo— depende de quiénes sean los protagonistas de la protesta. Si a una movilización laboral se le ocurriera encaminarse a la Moncloa cortando la carretera, no caben las ambulancias para evacuar a los heridos. En cambio, grupos abiertamente ultraderechistas se pasean impunemente. La petición de entrada en prisión de las seis compañeras de la Suiza, se da en el mismo momento que grupúsculos nazis fomentan la violencia política de persecución sobre la población emigrante o población española de otra raza, en Murcia. Personajes y empresas sufragadas con dinero público desde instituciones como la Comunidad de Madrid, que han intervenido en programas de televisión de las cadenas generalistas, o incluso dirigen esos programas, y están apostando por la confrontación civil, o por la insurrección contra-democrática, como vimos en los días posteriores a la DANA de Valencia. Yo no sé si alguien está midiendo bien a dónde lleva o puede llevar todo esto…
GEMA DELGADO: Todos los días nos acostamos con nuevas víctimas de la siniestralidad laboral. ¿Cuáles son las principales causas y qué impide su erradicación?
UNAI SORDO: Estamos viendo que la gran mayoría de los accidentes laborales mortales son debidos a las causas más habituales históricamente hablando, como son las caídas en alturas o los atrapamientos. Es decir, causas que con una buena labor preventiva podrían evitarse, sin duda alguna. El otro día veía un dato demoledor: en la provincia de Sevilla llevamos en lo que va de año 25 muertes laborales, más que en todo 2024. En ninguna de las empresas donde se han producido estos accidentes CCOO tenía representación. Creo que la vigilancia de la salud y una exigencia sindical e institucional sobre el cumplimiento de las evaluaciones de riesgos, son determinantes. Pero es que además la calidad de esa acción preventiva es muy mejorable. Otro dato que da dimensión de lo que digo: el 36% de los accidentes morales se producen por causas que no aparecían en una evaluación de riesgos. No es solo que no se tomen medidas ante los riesgos, es que ni se han evaluado los riesgos. Las empresas no pueden externalizar la prevención de riesgos sin asumir un verdadero compromiso en la eliminación en origen de esos riesgos.
“De poco sirve subir un salario un 4% si el alquiler de un piso sube un 12%, o se privatizan servicios públicos que hacen que mi sueldo termine en esas empresas de servicios”
Y hablamos de accidentes, porque luego habría que añadir las miles de enfermedades de origen laboral que son camufladas como enfermedades comunes. En 2024 solo se han reconocido 190 cánceres de origen profesional. Según algunas estimaciones esta cifra puede rondar los 16.000, con 3.000 personas fallecidas. Hay un subregistro de enfermedades profesionales escandaloso en nuestro país para ahorrar costes a las empresas.
GEMA DELGADO: Le dejamos con un minuto de oro para explicar a las y los jóvenes qué es el sindicato y una razón para afiliarse.
UNAI SORDO: El sindicato no es más que la herramienta de organización colectiva que tiene la clase trabajadora para defender sus derechos y su dignidad. Las condiciones de trabajo son determinantes para explicar la vida, la libertad, la autonomía de las personas. Y las condiciones de trabajo se fijan en función de correlaciones de fuerzas. Porque donde las personas trabajadoras están más organizadas, las leyes, los convenios o los contratos, son mejores. Frente al mito neoliberal del individualismo y la meritocracia, para la gente que vive de su trabajo la organización colectiva es condición necesaria para poder vivir en mejores condiciones. Pero el sindicalismo para CCOO no es solo la defensa de las condiciones de trabajo dentro de la empresa. Somos una organización sociopolítica que pretende influir en cómo se configura la sociedad. De poco sirve subir un salario un 4% si el alquiler de un piso sube un 12%, o se privatizan servicios públicos que hacen que mi sueldo termine en la cuenta de beneficios de las empresas de esos servicios que un día fueron públicos.
La juventud está socializada en el mito individualista de la sociedad y en el consumo como forma de acceder a un status, de manera que se le pretende desvincular del arraigo y el vínculo de clase. Pero quien ha promovido ese mito tiene muy claro que ellos sí defienden intereses de clase y corporativos. Sin embargo, ese mito se resquebraja a poco que se comprenda cómo funciona el mundo. Y buena parte de la juventud siente necesidad de organizarse y vincularse con su entorno. En mi opinión —y no lo digo ahora como secretario general, lo pensaba cuando tenía menos de veinte años— es una temeridad transitar por el mundo del trabajo sin estar afiliado/a a un sindicato. Yo haría un llamamiento a la juventud a que se organice y se afilien, al sindicato que quieran siempre que sea de clase, pero que se afilien. Y obviamente, les sugeriría que lo hicieran al más representativo de nuestro país, que es CC.OO.







