El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado el despliegue de la Guardia Nacional en Washington y ha puesto a la policía local bajo control federal, en una maniobra que recuerda a su actuación en Los Ángeles: pintar un retrato apocalíptico de la ciudad para justificar una intervención de fuerza.
En una rueda de prensa desde la Casa Blanca, Trump afirmó —falsamente— que la tasa de homicidios en la capital es superior a la de ciudades como Bogotá o Ciudad de México. La comparación se desmonta con cifras oficiales: en 2024, Washington registró 112 asesinatos, mientras que solo en los primeros nueve meses del año, Bogotá contabilizó 863.
A pesar de que los datos de la propia policía de Washington revelan una disminución del crimen violento del 26% y de los homicidios en un 12% respecto al año anterior, Trump insistió en describir la capital como “ocupada por bandas violentas, jóvenes salvajes, maníacos drogados y personas sin hogar”.
El republicano hizo uso de la sección 740 de la District of Columbia Home Rule Act para asumir el control de la policía local y anunció que retirará los campamentos de personas sin hogar de los parques públicos. “Será algo increíble de ver”, aseguró, prometiendo más agentes en las calles, incluidos del FBI, en una operación que ya ha comenzado durante los turnos nocturnos.
Horas antes de su comparecencia, Trump escribió en su red social Truth Social: “¡Washington, D.C. será LIBERADA hoy! El crimen, el salvajismo, la inmundicia y la escoria DESAPARECERÁN”. Un mensaje que, más que un plan de seguridad, se asemeja a un lema de campaña electoral.
La alcaldesa Muriel E. Bowser ha condenado la visión de Trump, recordando que la criminalidad ha caído en los últimos dos años tras el repunte posterior a la pandemia. Para Bowser, el presidente no busca proteger a la ciudad, sino usarla como escenario político: “Está utilizando miedo y distorsiones para justificar una militarización sin precedentes de la capital del país”.







