El próximo miércoles 10 de septiembre se va a iniciar el trámite parlamentario para establecer la ley por la reducción de jornada a 37,5 horas sin reducción salarial, a iniciativa del Gobierno de Coalición progresista y en cumplimiento del programa de gobierno y es una medida muy importante para la legislatura.
Esta ley supondría un gran avance, al rebajar las 40 horas a 37,5 horas de media semanal, lo que también significaría rebajar de 1.826 horas a 1.712 horas de cómputo anual, lo que beneficiaría a más de 12 millones de trabajadores y trabajadoras (entorno al 60% de la clase obrera de nuestro país).
Con la reducción de jornada se repartiría el empleo y se reduciría el paro, creando más puestos de trabajo estables y de calidad, reduciendo el trabajo a tiempo parcial y precario, que afecta especialmente a los sectores más vulnerables, con menos fuerza sindical o sin convenio, sobre todo mujeres, jóvenes y personas migrantes, ya que mejoraría las condiciones de la clase obrera para poderse organizar sindicalmente en las empresas y diferentes sectores económicos.
La patronal ha bloqueado toda posible negociación y se ha lanzado a una furibunda campaña contra la reducción de jornada, animando a las fuerzas de la derecha y la ultraderecha a que tumben la ley en el parlamento.
PP, VOX y Junts han presentado enmiendas a la totalidad para evitar que pueda ser debatida y aprobada en el congreso, mostrándose, de nuevo, como los más genuinos representantes de la patronal y contra los intereses de la clase obrera.
Debido a que son necesarios, al menos, los votos de Junts para que la ley pueda debatirse en el Parlamento, el Ministerio de Trabajo está negociando con los de Puigdemont para tratar de que cambien su posición y permitan el trámite parlamentario de la reducción de jornada.
Ante la situación de bloqueo y ante el peligro de que la aprobación de la ley dependa de la derecha catalana, los sindicatos CC.OO. y UGT han pasado a la acción para presionar desde las calles, convocando movilizaciones para el próximo miércoles 10 de septiembre en las principales ciudades de nuestro país para reivindicar que se apruebe la ley por la reducción de jornada.
Toda la izquierda ha hecho un llamamiento a participar masivamente en las movilizaciones sindicales de este miércoles para aprobar la ley, y para que además, sea en los términos del acuerdo entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos CC.OO. y UGT del pasado mes de diciembre de 2024.
Avanzar en la reducción del tiempo de trabajo es muy importante para la clase trabajadora, y más en estos momentos complejos, ya que sería una victoria sindical y política, frente a la arrogancia patronal, así como un duro golpe de la izquierda contra la estrategia desestabilizadora de la derecha y la ultraderecha.
La lucha por la reducción de jornada siempre ha sido una reivindicación que está en los orígenes del movimiento obrero, desde los mártires de Chicago por la jornada de 8 horas diarias o la huelga de la Canadiense. La lucha por la reducción de jornada hace frente al corporativismo, a la fragmentación y división que pretende imponer la patronal, ya que antepone la solidaridad y refuerza la unidad de la clase obrera.







