La interceptación de la Flotilla Global Sumud, que zarpó desde Barcelona con destino a Gaza para romper el bloqueo israelí y entregar ayuda humanitaria, ha desatado una oleada de condenas políticas y sindicales en Europa. Según la organización de la misión, la marina israelí detuvo a las embarcaciones en aguas internacionales, lo que consideran un “secuestro ilegal” y un “crimen de guerra”.
El Grupo Parlamentario Plurinacional de Sumar ha exigido la liberación inmediata de los activistas y tripulantes detenidos, además de reclamar al Gobierno español que actúe “con la máxima diligencia” para garantizar su integridad física y el retorno seguro de la flotilla. En un comunicado, la coalición pide a la Unión Europea la suspensión del Acuerdo de Asociación con Israel, la imposición de sanciones inmediatas y un embargo integral de armas. También reclama la reforma de la Ley de Jurisdicción Universal para que España pueda perseguir judicialmente los crímenes cometidos contra ciudadanos españoles.
La Confederación Europea de Sindicatos (ETUC), en una carta dirigida a la alta representante de la UE, Kaja Kallas, ha lanzado una llamada urgente para proteger a los sindicalistas y voluntarios a bordo de la flotilla. “Su misión es humanitaria y no violenta, y quienes participan en ella están protegidos por el derecho internacional humanitario”, advirtió la secretaria general Esther Lynch. La misiva recuerda que las Convenciones de Ginebra amparan a trabajadores humanitarios y denuncia que la flotilla ha sido blanco de ataques con drones en los últimos días. La ETUC reclama a Bruselas una acción diplomática inmediata, la condena de cualquier intento de criminalizar la misión y la suspensión del acuerdo de asociación con Israel.
En la misma línea, el Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha pedido una investigación independiente sobre estos ataques, mientras que un portavoz de la Comisión Europea declaró: “Ningún ataque, ningún uso de la fuerza contra la flotilla es aceptable”.
El activista brasileño Thiago Ávila, miembro de la expedición, denunció que Israel lanzó amenazas por radio antes de la detención: “Llevamos alimentos, filtros de agua, muletas y leche de fórmula para bebés. Nuestra misión es humanitaria, pacífica y legal según el derecho internacional”.
La reacción internacional no se ha limitado a comunicados. La Unión General Italiana del Trabajo (UGI) ha convocado una huelga general este viernes en protesta por la interceptación. Desde España, formaciones como Esquerra Unida del País Valencià y la UJCE han denunciado “un nuevo acto de piratería” y criticado el “silencio cómplice” del Gobierno español.
Organizaciones sociales llaman a participar en las manifestaciones de solidaridad con Palestina previstas para el próximo 4 de octubre, subrayando que el asedio a Gaza, que se prolonga desde hace casi dos años, constituye un genocidio según resoluciones y denuncias internacionales.
La Flotilla Global Sumud se suma así a los precedentes de otras expediciones humanitarias bloqueadas por Israel en el Mediterráneo, episodios que siguen generando controversia sobre el respeto al derecho internacional y la pasividad de la comunidad internacional.







