Este año, más que nunca, las banderas palestinas dominaron el espacio de la Fiesta del PCE. Las kufiyas y bufandas avanzaban sobre los hombros de las y los camaradas mientras los puestos agotaban chapas, camisetas y bolsas reivindicando la causa palestina. Este fue también el tema con el que arrancó el mitin del secretario general PCE, Enrique Santiago:denunciando el genocidio que está ejecutando Israel con el pueblo palestino. Y también a quienes les apoyan o miran para otro lado, desde Estados Unidos, que bloquea continuamente el Consejo de Seguridad de la ONU, a la Unión Europea, sin olvidar la permisibilidad de algunos países árabes. Urgió a la liberación de todos lo rehenes, tanto los israelíes como los miles de palestinos “detenidos arbitraria y masivamente desde hace años por Israel, bajo el eufemismo de detención administrativa”. Argumentó que sólo duras sanciones y el boicot económico a Israel, pueden detener el exterminio del pueblo palestino e hizo hincapié en que si hoy España lidera la defensa del pueblo palestino en la UE, desde el reconocimiento del Estado palestino, hasta la ley de prohibición de compra, venta y transito de armas entre España e Israel, es por la presión política del PCE, de Izquierda Unida, de todas las fuerzas de la coalición Sumar y de otras fuerzas de izquierda, en el gobierno. Presión que determinó las medidas aprobadas el 9 de septiembre que incluyen la prohibición de la importaciones de productos de las colonias ilegales. En este punto agradeció todas las movilizaciones populares que están exigiendo el fin del genocidio, desde las flotillas por la libertad a todas las personas que han “inundado calles y carreteras de España” durante la Vuelta a España, los encierros del profesorado, etc. Y anunció el compromiso a impulsar las movilizaciones que han convocado CC.OO. y UGT para realizar un paro de dos horas en los centros de trabajo.
Un punto fundamental es aprobar la ley presentada por Izquierda Unida para la recuperación de la jurisdicción universal —recortada por el PSOE y finalmente suprimida por el PP— que permitirá que España persiga los crímenes internacionales impunes cometidos por Israel.
Los tres ejes que marcaron el discurso del líder del PCE fueron: la amenaza de la paz; el auge del fascismo; y la crisis medio ambiental. En el primero subrayó la necesidad de poner fin a la guerra en Ucrania, “antes de que se extienda por Europa”. No faltó la demostración de la solidaridad con el pueblo saharaui y con los países atacados “por el imperialismo gringo”, Cuba y Venezuela, país acechado por una invasión estadounidense y cuya embajadora en España tomó la palabra en el mitin central.
Enrique Santiago advirtió del lenguaje belicista y la mentalidad de guerra que están imponiendo como si la guerra en Europa fuera inevitable, el rearme imprescindible y los recortes en servicios para costear las armas, incuestionables. Alemania está liderando ese rearme, a pesar del endeudamiento que le está ocasionando, seguida de Francia, aunque el movimiento obrero francés ha reaccionado contundentemente tomando las calles, “marcando el camino para frenar la escalada armamentista”. La primera víctima de los recortes por el rearme es la Política Agrícola Comunitaria (PAC) que se recortará en un tercio. “El rearme va a tener un alto impacto social si no lo frenamos. El desmesurado gasto en armas que se nos exige, hace inviable las cuantiosas inversiones que necesita nuestro país para solucionar el mayor de nuestros problemas, la vivienda”. En ese sentido el PCE se opone a gastar un 5% del PIB en rearme o un 3,5%, “pero también al 2% que el PSOE estaba dispuesto a aceptar para el próximo presupuesto”. “Defender la seguridad humana obliga a impedir recortes, a gastar en mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo”, sentenció.
Enrique Santiago alertó sobre el ascenso del fascismo en el mundo y cómo contribuyen a él las derechas españolas con la sumisión a las políticas y formas de Donald Trump. Recordó cómo gobierna y mata el fascismo y lo hizo en un día en el que se cumplían 50 años del fusilamiento de cinco luchadores antifranquistas.
“Hoy es prioridad parar el racismo y el machismo sobre el que cabalga el fascismo, que avanza entre la gente joven, también entre trabajadores manuales con poca formación cultural, (…) evitar que los penúltimos de la escala social crean que sus problemas los provocan los últimos, cuando es el sistema capitalista, las oligarquías que están arriba, los únicos responsables de la injusticia social”. El fascismo, en su avance, deslegitima todo lo que no controla, continúo diciendo, “también las instituciones de esta democracia burguesa, si no las gobiernan. Utilizan la justicia y a quienes la imparten para subvertir las decisiones tomadas por la soberanía popular democráticamente expresada, igual que antes utilizaban al Ejército con el mismo objetivo desestabilizador y golpista“.
“Nuestra seguridad no depende de la OTAN, ni está amenazada por países lejanos. Nuestra seguridad está amenazada por quienes nos recortan los derechos y destrozan la democracia. Por quienes quieren acabar con las conquistas de la clase trabajadora y con lo público, y por quienes niegan la crisis climática. Nuestra seguridad depende de que no gobierne la derecha, de mantener al fascismo alejado del poder”, concluyó Enrique Santiago poniendo fin a su discurso.







