El mal llamado acuerdo de paz impuesto por Trump para resolver lo que él llama «la guerra de Gaza», evitando la caracterización investigada por la Corte Penal Internacional como genocidio, ha conseguido algo sin duda importante como un alto el fuego, la liberación de los rehenes capturados por Hamas y la puesta en libertad de presos políticos palestinos. Pero a partir de esa primera medida, todo el plan, presentado públicamente en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij (sin la presencia de los actores implicados, Hamas y el gobierno de Israel), evita lo que realmente puede construir un verdadero acuerdo de paz definitivo sobre la base de dos Estados, Israel y Palestina:
- Caracterizar al pueblo palestino como un pueblo desposeído, pendiente de su descolonización y de su autodeterminación conforme a las resoluciones de las Naciones Unidas (Resoluciones 3236 (XXIX) de 1974 y 38/17 de 1983).
- Reconocer y condenar el apartheid que sufre el pueblo palestino en los territorios ocupados ilegalmente por Israel.
- Colaborar en la causa abierta por la Corte Penal Internacional para investigar y depurar las responsabilidades penales por presunto delito de genocidio, poniendo a disposición de la justicia a Netanyahu y a Yoav Galant.
- Deberán ser las organizaciones palestinas las que libremente decidan sus fórmulas de autogobierno en todos sus territorios, incluida Gaza.
- Corresponde a las Naciones Unidas y a su Consejo de Seguridad la interposición de fuerza para garantizar un alto el fuego permanente y la supervisión de la retirada completa del ejército israelí del territorio ocupado de Gaza. No es admisible que la administración estadounidense, corresponsable del genocidio cometido en Gaza, se arrogue esa responsabilidad.
- Poner fin a la política de asentamientos en Cisjordania, devolver al pueblo palestino las propiedades incautadas y proceder a la retirada de todos los colonos israelíes.
- Garantizar la ayuda humanitaria suspendida en Gaza a través de la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Próximo «UNRWA» abriendo todos los cruces fronterizos.
- Dar pasos con garantías para cumplir la resolución aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 12 de septiembre de 2025 por 142 votos a favor, 10 en contra y 12 abstenciones que llama a concretar «pasos específicos e irreversibles» hacia la solución de dos Estados, con el establecimiento de un Estado palestino viable y soberano junto al Estado de Israel.
Estas bases mínimas son las que podrán garantizar un verdadero plan de paz definitivo para Palestina que, al no tenerlas en cuenta el plan de Trump, muy probablemente las políticas genocidas de Netanyahu seguirán actuando para impedir a toda costa la creación del Estado palestino.







